El Presidente José Antonio Kast justificó su decisión de asistir al encuentro del Foro de Madrid que se llevará a cabo en los próximos días en Santiago aludiendo a la existencia del Foro de São Paulo, al Grupo de Puebla y a la cumbre Democracia Siempre que organizó el Presidente Boric en julio de 2025 y que reunió a líderes izquierdistas de Hispanoamérica.
Es lamentable que Kast justifique sus decisiones políticas a partir de que el Presidente Gabriel Boric haya hecho algo similar en el periodo anterior. Porque la plataforma política de Kast siempre se ha basado en contrastar sus prioridades, actitudes y decisiones con las que caracterizaron a la administración anterior, resulta insólito que ahora diga que él va a hacer algo porque Boric también lo hizo.
La justificación a la que recurrió Kast era innecesaria y es desafortunada. Kast tiene todo el derecho a participar de las instancias que él considere importantes. Todos los presidentes —y todos los ciudadanos de una república democrática— tienen derecho a juntarse con quien quieran y a decir lo que quieran. Como líder político, Kast defiende valores y principios que son conocidos por todos. En tanto su comportamiento no constituya un abandono notable de sus deberes como Presidente, Kast puede disponer de su tiempo como le da la gana. Si quiere ir a misa, si desea visitar a violadores de derechos humanos que cumplen sentencia, si quiere reunirse con amigos, visitar alguna comuna determinada, o si decide asistir a una cumbre de líderes de derecha radical, Kast está en su derecho de hacerlo.
Es cierto que las acciones y los dichos de los presidentes tienen consecuencias. En tanto entienda cuáles son las consecuencias de sus dichos y acciones, Kast puede decidir si cree que vale la pena pagar los costos y recibir los beneficios de lo que diga y haga. Si opta por visitar a violadores de derechos humanos que cumplen sentencia, Kast probablemente recibirá el apoyo de aquellos que creen que esos violadores deben ser indultados o liberados por motivos humanitarios y, a la vez, será fuertemente criticado por aquellos que creen que los violadores a los derechos humanos no pueden acceder a un trato humanitario producto de su avanzada edad o su condición de salud.
Algo similar ocurre con su asistencia al encuentro del Foro de Madrid que ocurrirá en Santiago en los próximos días. Aunque su asistencia pudiera generar polémica en ciertos sectores, no debiera ser sorpresiva. Kast ha asistido anteriormente al Foro de Madrid y ha mantenido una relación cercana y fluida con líderes de la derecha radical en otros países. Su trayectoria política desde que renunció a la UDI para lanzar una campaña como candidato independiente de derecha ha estado marcada por las ideas de la derecha radical.
Si bien su presidencia ha sido más bien de una derecha tradicional y fiscalmente responsable, el reciente anuncio de su agenda contra la delincuencia ha vuelto a poner en la agenda el debate sobre qué tan radical es Kast y cual es el adjetivo que mejor define su propuesta de derecha.
Su decisión de participar en el Foro de Madrid echará más leña al fuego de ese debate. Pero es evidente que Kast sabe eso y que parece no importarle. Es más, bien pudiera ser que esté a favor de alimentar ese debate sobre qué tan de derecha será su gobierno.
Lo que resulta desafortunado es que Kast haya buscado justificar su asistencia al foro alegando que Boric hizo algo similar. Para un Mandatario que continuamente ha criticado a Boric por no estar a la altura de lo que implica ser Presidente, y por no respetar las tradiciones republicanas en Chile, es incomprensible recurrir al argumento de que Boric también algo parecido para justificar una decisión. Establecer el comportamiento de Boric como un estándar de comportamiento que corresponda emular es algo que probablemente ningún líder de derecha debiera hacer. Pero que lo haga Kast resulta especialmente difícil de entender.
El Presidente Kast es un hombre hecho y derecho. Su larga trayectoria lo ha curtido como un político de carrera. Sus logros y fracasos le han enseñado lecciones importantes. Kast probablemente tiene clara la película sobre los costos y oportunidades asociados a su decisión de asistir a la cumbre del Foro de Madrid que se realizará en Santiago esta semana. Lo que no necesitaba hacer Kast, y lo que probablemente termine siendo más significativo que cualquier cosa que diga en el foro, era sugerir que hay un estándar de comportamiento aceptable para un Presidente que se define a partir de las cosas que hizo o dejó de hacer Gabriel Boric en los cuatro años en que estuvo en La Moneda.
