El escándalo desatado en Chile por la situación de entre 200 y 500 niños haitianos tiene al país conmovido ¡y con razón! Los males humanos son infinitos, pero  estos siempre son peores cuando se trata de niños. Es la corrupción de toda inocencia y eso requiere una depravación absoluta. No hay justificación posible para el abuso de menores. No es una opción y una sociedad civilizada no puede aceptarlo jamás. En Chile las vulneraciones de menores desde el Estado tienen larga data y amplia documentación. Esta situación llevó a terminar con el Servicio Nacional de Menores, Sename tras 45 años de funcionamiento. Gran cantidad de niños eran abusados sexualmente estando bajo el supuesto cuidado del Estado.

Las casas de acogidas particulares fueron atacadas desde el Estado para lograr su erradicación y monopolizar el “cuidado”. En la historia el Estado nunca ha sido un buen guardador de menores y hasta los padres más malos siempre han sido mejores guardadores que el Estado. Charles Chaplin fue separado de una madre alcohólica y puesto en una workhouse estatal para su protección. En varias ocasiones huyó de ese lugar para ir a buscar a su madre de la cual el Estado lo había separado. Las historias de las instituciones estatales de protección de menores son escalofriantes en todas partes del mundo. En Chile ya la situación parece estar simplemente desbordada. A los niños abusados sexualmente desde las instituciones estatales ahora se suma el ser lugar de tránsito de tráfico de menores. De hecho, promocionado desde el Estado, por supuestos planes de reunificación familiar, se habría permitido y ocultado el tráfico de menores,  lo que nunca es para buenos propósitos. Se usaron vuelos chárter y entre 2022 y 2025 ingresaron 3.864 niños haitianos de entre 10 y 14 años. Habría redes involucradas y la fiscalía investiga a cinco agencias de viajes, turismo y producción de eventos y a un ciudadano haitiano con antecedentes de trata de personas en su país.

La situación había sido advertida años atrás por varias voces, pero la completa irresponsabilidad, indolencia y tal vez complicidad estatal hizo callar a quienes advertían de lo que estaba sucediendo. No se actuó, como si el tema no fuese importante, o al menos no lo suficientemente importante para ameritar una investigación. Todo fue ocultado y olvidado. Tal vez, esta situación fue deliberadamente tapada, y es eso, es  lo que más escandaliza. Un grupo de 12 adultos entre los que hay chilenos y extranjeros actuaban de “chaperones”, ingresando a Chile de forma reiterada a delegaciones de entre 2 a 36 niños por vuelo, sin tener vínculos consanguíneos, ni legales. Un dominicano trasladó a 130 menores en 12 viajes. Un haitiano trajo 36 niños en un solo viaje. Se sospechaba que Chile era el país de tránsito para llevar niños a Estados Unidos. Pareciera ser que a nadie le llamó la atención, lo que parece al menos sospechoso, ya que era bastante evidente.

Cualquier chileno no puede traer nada y les revisan todo. Un tarro de miel es más grave que un “nn” sin permiso legal con 36 niños. Parece imposible, por lo que si fue posible es porque se permitió que sucediese. La fiscalía mantiene abierta una investigación por presunto tráfico de al menos 486 niños y adolescentes haitianos. La auditoría general reveló graves fallas de control estatal y la desaparición de más de 200 niños. Las fiscalizaciones de la Contraloría y la PDI en los domicilios declarados en el ingreso constataron que el Estado había perdido el rastro de la mayoría de los niños ingresados.

El  escándalo remeció al país y el gobierno ante la gravedad de los hechos convocó a una coordinación extraordinaria de los poderes del Estado para priorizar la búsqueda y la protección de menores. Se culpa a la administración anterior por las directrices que buscaron flexibilizar los documentos dictadas por  el exdirector de migraciones del gobierno de Gabriel Boric, Luis Eduardo Thayer. La Cámara de Diputados aprobó de forma unánime la creación de una comisión especial para esclarecer las fallas administrativas y determinar las responsabilidades penales de funcionarios públicos que pudieron omitir o facilitar los controles fronterizos. Estas acciones han permitido dar con el paradero de algunos de los menores desaparecidos, no en las mejores condiciones.

Esta situación se suma a la crisis de abusos y vulneraciones de niños y adolescentes en el Servicio Nacional de Menores (Sename), lo que llevó al cierre definitivo de la institución en enero de 2026. Se investiga vulneración sistemática a los derechos humanos, lo que ha escalado políticamente tras la renuncia de miembros de la Comisión Verdad y Niñez en mayo de 2026 tras argumentar que faltaban garantías institucionales por parte del Ministerio de Justicia para desarrollar su labor investigativa de recopilación de testimonios. Los informes de la PDI y el INDH han documentado graves deficiencias, maltratos y abusos sexuales continuos en el sistema residencial del Estado. Por lo mismo hoy se creó el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y la Adolescencia, conocido como Mejor Niñez y el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil. Lo cierto es que Chile no cuida a los niños y éstos nunca han estado primero, simplemente porque no votan.

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.