De los irresponsables ciertamente no es el “Reino de los Cielos”. Más bien cosechan “infiernos”. La minuta establecida y que es repetida hasta por el Presidente es que “Chile no se está cayendo a pedazos” y la verdad es que -aunque de a poco- sí se está destruyendo lo que se construyó con gran sacrificio. Hace no tantos años atrás, previo al segundo gobierno de Michelle Bachelet se auguraba que Chile llegaría a ser un país desarrollado, lo que hoy se ve como algo cada vez más lejano. Fue ese gobierno el que realizó una funesta reforma tributaria, que contó con votos hasta en la derecha, sino no habría salido, que frenó al país y que evaporó los sueños de ser desarrollado. Eso no es sólo un concepto, es una realidad que hizo que muchas familias viesen evaporarse sus antes reales anhelos de mejora social.
Hasta entonces, los hijos proyectaban vivir mejor que sus padres y eso era posible y se daba comúnmente gracias al trabajo y la educación. Las reformas de Bachelet frenaron la inversión, recaudaron menos y además, ideológicamente, arremetió contra la educación, bajo la idea de avanzar en la equidad, eliminando el lucro y el mérito. Eso también contó con los votos de la derecha y hoy, cosecha la destrucción de la educación pública y la ideologización que reemplazó la educación por adoctrinamiento. Una idea de refundar que culminó en ese gobierno poniendo sobre la mesa la institucionalidad país, convocando a cabildos para hacer un nuevo texto constitucional. Desde entonces se gestó “una generación irresponsable de pulmones vírgenes”, que, alimentados de teoría, nunca vieron y de hecho, negaron la realidad. Es un dato irrefutable que la riqueza se construye con trabajo y dificultad, pero se destruye con rapidez cuando se gasta excesivamente y cuando se malgasta, se gasta en lo que no es esencial. Las necesidades son infinitas y los recursos son escasos. No se puede nunca tener todo, siempre hay que priorizar y claramente la ideologización implicó perder el foco de las prioridades. Para quienes quieren refundar, arremeter contra lo establecido es prioritario. Trabajaron para cambiar la mentalidad y poder justificar lo que fue un intento de derrocar a un Presidente democráticamente electo. Ellos querían construir un relato donde lo antidemocrático se autodefiniera como democrático. La fuerza que presiona desde la violencia nunca lo es. El abuso de la calle tampoco lo es, menos cuando se romantiza en relación a la violencia y se la valida como un modo de acción política.
Estos “chiques” deconstruidos y fluidos son los que se hicieron cargo del país, y con total irresponsabilidad y soltura, se gastaron todo. “Se tomaron hasta el agua del florero”, algo bastante común en muchos de ellos. Quien produce, cuida; quien no produce, despilfarra. Nada más irresponsable e inmoral que derrochar el trabajo de otros. Estos jóvenes culposos, que renegaron de sus padres, llegaron al poder y “se gastaron la fiesta”. Pero fue una fiesta para ellos, porque hicieron crecer el gasto, pero no mejoraron la vida de las personas. Ahí están las listas de espera, esperando; destruyeron la educación pública y dejaron como oferta una peor educación al poner foco en la educación superior, solo por fines políticos. Ellos mejoraron sus vidas, no la de los chilenos. Chile es hoy menos que lo que era y, por primera vez, un gobierno se encamina a un tercer incumplimiento consecutivo de la meta de Balance Estructural según lo informado esta semana por el Consejo Fiscal Autónomo. No hay plata y es en serio. El plan de acciones correctivas propuesto por el Ejecutivo no ha logrado nivelar la delicada crisis.
Hoy hay un estrés fiscal prolongado, déficits estructurales persistentes y por tanto, espacios fiscales restringidos. No hay plata, por lo que muchas promesas quedarán postergadas. El nivel de deuda ya no es el aconsejable, lo que pone en riesgo los equilibrios macrofiscales y la credibilidad país. Chile no está siendo serio, porque quienes nos gobiernan no han sido serios. Gastan como si el dinero cayera del cielo y derrochan la plata que le quitan a las personas desde impuestos. El Estado es el gran problema. Solo en intereses de deuda estamos derrochando el dinero que no hay. La Dipres proyecta para 2025 un déficit estructural de -2,2 % del PIB, muy por sobre la meta establecida de -1,6%, sin recortes esenciales realizados. Se les dijo y, de modo contumaz, continuaron gastando como si el dinero fuera “maná caído del cielo”. Para equilibrar se necesita un compromiso real de todos los actores políticos. Son unos irresponsables que no saben ni leer un Excel, ya que pusieron en cargos técnicos a sus amigues políticos. Un abogado no puede hacerse cargo del ministerio de energía y eso quedó en evidencia. Los irresponsables han cosechado tempestades y quienes pagan la fiesta de ellos, siempre somos nosotros. Es hora de que se les acabe la fiesta. De los irresponsables no es el reino de los cielos y ya estamos cansados de infiernos.

Como siempre, excelente.
Así es, siempre clara y excelente, y lo expresado hoy, así es, aunque a los pusilanimes les duela…..
Excelente.
Excelente!!!