Empezamos la semana con más de 25 mil funcionarios que usaron sus licencias médicas para salir del país y hacia el final de ésta, la Armada de Chile nos dio un ejemplo de profesionalismo, compromiso, lealtad e identidad nacional en su ceremonia de conmemoración de un nuevo aniversario de las Glorias Navales.

Contrastes. Esa sería la palabra que definiría a esta semana. Vimos lo mejor y lo peor de los funcionarios públicos, mientras unos abusaban de sus licencias médicas, otros se preparaban para mostrar lo mejor de una institución que se transforma en la reserva de la identidad nacional del país.

Finalmente, todo recae en eso que podríamos llamar la ética del funcionario público. Eso es lo único en común en esta semana de contrastes. Ya sea quienes usaron las licencias o quienes desfilaron en Valparaíso, todos son funcionarios públicos.

En julio del 2023, en este mismo medio, escribí sobre la ética de ese funcionario público, sobre la necesidad de su compromiso con uno de los trabajos más nobles que se puedan desempeñar. Y, es justamente esa ética la que está cada vez más ausente. Entre fundaciones, licencias, filtraciones y quién sabe qué más, los chilenos le han perdido el respeto a esos funcionarios públicos. Para qué hablar de quienes nos gobiernan hoy, pues han mostrado una moral bastante relajada, se escudan en argumentos sobre la necesidad de que las instituciones funcionen, pero sus acciones evidencian un bajo compromiso con ello.

Son múltiples los desafíos que enfrenta el país, pero, no se podrá avanzar en ninguno de ellos si quienes abundan son esos funcionarios dispuestos a abusar. Para avanzar realmente necesitamos del compromiso de los que marcharon por Valparaíso, de esos que cumplieron 30 años de servicio orgullosos de la misión que han desempeñado, de esos que con sus uniformes y protocolos nos recuerdan a Chile, a ese país nacido del esfuerzo y la perseverancia, que se levanta después de cada catástrofe y que, a pesar de ocupar récords en terremotos, erupciones o inundaciones, la resiliencia marca a cada uno de sus ciudadanos.

Es justamente eso lo que se debe resguardar, y el hecho de que las instituciones de las Fuerzas Armadas cumplan ese rol no significa que los demás funcionarios e instituciones no deban hacerlo.

El Estado de Chile se hace presente en cada uno de sus funcionarios, a través de ellos lleva a sus ciudadanos las respuestas que necesitan, por eso, la falta de ética profesional de algunos de sus colaboradores resulta tan dañina.

Faltan meses para la llegada de un nuevo gobierno. Los equipos de campaña trabajan a toda máquina para diseñar los mejores programas, pero ninguno será lo suficientemente bueno si no cuenta con funcionarios públicos comprometidos con su trabajo.

Espero que, como dicen las autoridades, las instituciones funcionen, se releve la labor del funcionario público y que éste se transforme en el principal vehículo para que el Estado entregue seguridad, desarrollo y bienestar a los chilenos. De otra manera, todo quedará en buenas intenciones.

Experta en seguridad, narcotráfico y defensa.

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