funcionario público
Filas de usuarios en el Registro Civil

El Registro Civil, municipalidades, Junaeb y Ministerio de Desarrollo Social se han visto envueltos en casos de corrupción o malas prácticas por parte de sus funcionarios públicos. Todas, acciones que dañan la imagen de quienes trabajan en el Estado. Personas que debiesen tener un compromiso con Chile y encarnar los valores nacionales. Más allá de probidad y transparencia, deberíamos hablar de una ética del funcionario público, quien, con su trabajo diario, construye una institucionalidad que refleja la solidez del Estado.

Solidez que pareciera estar levantada sobre material liviano que debiese ser reforzado con acciones como la de la ex seremi de la región Metropolitana, que denunció presiones para firmar convenios de trato directo.

Los asesores de confianza son parte del Estado y sin duda cumplen una labor fundamental, sin embargo, para seguir creciendo como país es necesario construir eso que los anglosajones llaman el “Civil Service”. Funcionarios públicos puros, orgullosos de su trabajo y muy conscientes del aporte que a través de éste hacen al Estado. Trabajadores que encarnan los valores esenciales de su bandera y que son el repositorio de la memoria institucional, esa que permite al Estado mantener su curso con cada cambio de gobierno.

Casos como los de las municipalidades de San Ramón, Viña del Mar y Vitacura, sumados a la venta de números del Registro Civil y a las millonarias licitaciones de la Junaeb, evidencian la falta de compromiso con el país de muchos funcionarios públicos y la necesidad urgente de contar con ese “Civil Service”.

Acostumbrados a recibir los bonos trimestrales, han olvidado el valor que tiene su función. No importa el cargo, cada uno realiza una labor fundamental para que ese concepto que llamamos Estado funcione.

Muchas veces a los funcionarios público les falta ese compromiso total por el país y ese orgullo sin igual por la bandera que tienen nuestras Fuerzas Armadas. No se trata de defender a Chile con su vida, pero sí de desempeñar uno de los trabajos más nobles con la frente en alto y representando los valores que encarna el pabellón nacional. 

Estamos frente a un gobierno que pareciera no creer en ese trabajador del Estado, que prefiere a sus amistades por sobre las capacidades. Amigos y parientes están distribuidos en organismos a lo largo de Chile y el exterior. Pareciera que el corazón del gobierno está sobre el corazón del Estado, en vez de comprender que es un solo órgano esencial compuesto por dos mitades que laten sincronizadas. La diferencia entre ellas es que una cambia cada cuatro años y tiene la tremenda responsabilidad de liderar a esa otra parte que permanece en el tiempo.

Ahora es el momento de que los jóvenes que nos gobiernan fortalezcan los cimientos para desarrollar ese “Civil Service”, motiven y fomenten el orgullo de ser un funcionario público para construir esa ética del trabajador del Estado que enorgullezca a todos los chilenos.

Experta en seguridad, narcotráfico y defensa.

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