Al cumplirse el primer mes del gobierno del Presidente José Antonio Kast vale la pena hacer un análisis. Si bien no corresponde realizar un balance de una administración que recién comienza, es necesario revisar ciertas tendencias y líneas de acción que podrían proyectarse en el futuro.

En primer lugar, se advierte un gobernante empoderado, en la línea de lo que ocurrió en la noche del 14 de diciembre, cuando el líder republicano triunfó en la segunda vuelta y prácticamente se puso a trabajar de inmediato como Presidente electo. A esta altura resulta claro que el gabinete, el discurso y las decisiones tienen el sello claro de Kast -más que de los republicanos o de una eventual coalición-, pues el Presidente ha definido un camino, ciertos objetivos, entiende la importancia de estar en terreno y define el marco de acción de su equipo.

Un segundo aspecto es la lenta configuración de la oposición al gobierno, aunque con seguridad tendrá variadas expresiones. La izquierda sintió el golpe de la derrota de diciembre pasado y no parece encontrar el tono ni el camino, aunque sin duda hay varias expresiones contrarias a Kast: la alianza PC-Frente Amplio, el llamado socialismo democrático y otras fuerzas más pequeñas. A ello se suma cierta oposición social emergente y también el regreso de algunas manifestaciones del octubrismo. Las manifestaciones de violencia son de grupos más extremos, en una práctica que sin duda afecta los intereses y perspectivas de los opositores.

En tercer término emerge la opinión pública, manifestada en buena medida en las encuestas. Aquí destacan dos aspectos: por una parte, el rápido cambio desde una mayoría que aprueba al gobierno hacia una mayoría que se manifiesta en contra; por otra parte, que pese a ese cambio y a medidas impopulares -aunque sean necesarias- el Presidente Kast sigue con un respaldo sobre el 40%. No se debe gobernar para las encuestas, pero sin duda es un instrumento muy importante para auscultar la opinión pública. Por otro lado un gobierno que lo hace bien debería tener un correlato en el apoyo popular 

Una cuarta consideración está expresada en las circunstancias internacionales, que ya han tenido un gran impacto en Chile, producto de la crisis del petróleo. En América Latina y en algunos países europeos existe un viraje hacia la derecha, en un proceso en el cual Chile está inserto; además, las guerras lejanas han mostrado que pese a la distancia su efecto se siente con fuerza en el mundo entero.

Finalmente, me parece necesario mencionar la irrupción de algunos temas que tienden a copar la agenda, cobran relevancia e influyen en las políticas públicas. Entre ellos podemos mencionar el ataque sufrido por la ministra Ximena Lincolao, el alza de precios en la bencina, las convocatorias a los ministros al Congreso y otras que son más o menos relevantes.

Hay tres tareas fundamentales que debe acometer el gobierno.

Primero, comprender la importancia de la dimensión política del gobierno, de manera de fortalecer esa área, complementaria del trabajo que hacen los ministerios de Hacienda y de Economía en el plano de las finanzas públicas y la reactivación económica, de manera de crear empleo y ofrecer mejores condiciones de vida para la población. Segundo, el gobierno no solo debe difundir su labor o promover sus iniciativas, sino que debe ser capaz de contrastar dichas acciones con una clara distinción respecto de sus adversarios políticos. De esta manera, si está claro que la oposición rechazan al gobierno de Kast, los partidarios del Presidente, sus autoridades y partidos deben comprender también que deben ser la “oposición” del frentemplismo, del comunismo y del octubrismo.

Por último, el Ejecutivo debe priorizar las cuestiones sociales por sobre las de carácter político. El objetivo decidido debe ser que la gente viva mejor, para lo cual es preciso desatar todo aquello que frena el crecimiento económico y comprometerse efectivamente -con los medios y con resultados- a un efectivo progreso social. Para ello se requiere pensamiento y acción, trabajo en terreno y priorizar lo esencial. Después de todo, van solo 30 días y queda todo un camino por delante. El trabajo efectivo del gobierno y de la oposición pondrán algunas de las claves para los resultados finales.

Académico Universidad de Tarapacá y coautor de Historia de Chile 1960-2010 (Universidad San Sebastián)

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