Hoy domingo 16 de noviembre Chile vive un momento trascendental que puede definir su futuro. Estamos frente a una elección presidencial histórica por muchas razones y a unas elecciones parlamentarias que definirán el marco político de los próximos cuatro años. En medio de una época convulsa y con problemas contradictorios –que van desde la necesidad de una nueva Constitución entre 2019 y 2022, hasta la demanda actual por seguridad y mejores condiciones económicas para los chilenos–, la elección encuentra a nuestra sociedad en un nuevo clima político y social.

Si la revolución de octubre mostró un gran giro a la izquierda de la opinión pública, hoy se da la situación inversa, con un importante crecimiento de la derecha, tanto en el plano de los partidos y candidaturas, como en los temas y la opinión pública. La demanda por seguridad, impulsada por la crisis migratoria y el aumento de la violencia delictual, se ha convertido en un motor clave del cambio de clima social.

¿Qué se juega en esta elección presidencial? Como es obvio, lo que se define en los comicios de hoy es quién será el próximo Presidente de Chile, o bien quiénes serán los dos candidatos que pasarán a segunda vuelta (con seguridad esto último). Vale la pena destacar, una vez más, la importancia de la segunda vuelta como sistema de elección presidencial, considerando que antes de 1973 correspondía al Congreso Pleno definir entre las dos primeras mayorías relativas cuando ningún candidato obtenía la mayoría absoluta. Es lo que ocurrió en las elecciones de Gabriel González Videla (1946), Carlos Ibáñez del Campo (1952), Jorge Alessandri (1958) y Salvador Allende (1970). Desde el regreso a la democracia, hubo solo dos elecciones que se definieron en primera vuelta: la de Patricio Aylwin en 1989 y la de Eduardo Frei Ruiz-Tagle en 1993. Desde los comicios que dieron ganador a Ricardo Lagos hasta la elección de Gabriel Boric, siempre hubo segunda vuelta en Chile, como con seguridad ocurrirá este año.

De acuerdo con diferentes estudios, es seguro que pasará la comunista Jeannette Jara a segunda vuelta, y lo más probable es que sea acompañada por el republicano José Antonio Kast. De ser así, tendremos una segunda vuelta original y también un Presidente de la República que, por primera vez, sería del Partido Comunista o del Partido Republicano, marcando un cambio cualitativo importante desde el regreso a la democracia y en la historia de Chile en general. Por cierto, hay otras opciones, y eso se verá con la elección. Sin embargo, es muy probable que el escenario sea el señalado.

Las elecciones parlamentarias también son muy relevantes y hay diferentes versiones sobre lo que podría ocurrir. Esta semana apareció un informe de Larraín Vial, cuya tesis central es que las derechas perderían la mayoría del Senado por enfrentar las elecciones en dos bloques relevantes, aunque el estudio está lleno de verbos redactados en “potencial”: “pasarían”, “optimizaría”, “habrían obtenido” y otros.

Antes de la inscripción de las listas hubo artículos de prensa que sostenían que la derecha podría obtener 88 diputados si iba unida y solo 78 si competía en dos listas. En ambos casos hay un problema de fondo: el uso de las cifras y la falta de información. No sabemos con cuántos votos y porcentajes se ha calculado la elección, así como tampoco es claro cuánto se le asigna a cada lista/candidato para estos comicios parlamentarios. Por otro lado, no resulta claro por qué una lista obtendría exactamente los mismos votos, cuando compiten la mitad de los candidatos. No podemos dejar de mencionar el riesgo advertido en su momento: si hubiera existido “lista única”, tal vez existirían hoy tres listas en la derecha y centroderecha.

Hay cálculos en las propias candidaturas de derecha y en algunos estudios que indican que tendrían un avance en materia parlamentarias, y que los partidos agrupados en Chile Grande y Unido así como en Cambio por Chile sumarían más de la mitad de la Cámara y del Senado, en una situación inédita desde el regreso a la democracia. Ya veremos, pero es evidente que una mayoría importante permitiría avanzar en cambios legales y no solo administrativos.

¿Por qué se ha llegado a la situación actual, de primacía de la derecha y de sus ideas en el debate público y en la aprobación ciudadana? Para la situación actual de Chile, es muy relevante tener a la vista los cuatro años de Gabriel Boric en La Moneda. Toda elección es un plebiscito sobre el gobierno, para apoyar su gestión, sus éxitos y línea política, o bien para contrarrestar sus acciones o proyectos de ley. En estos cuatro años la población ha podido comprobar la capacidad y logros del gobernante, así como sus debilidades y faltas. Y sobre eso puede juzgar, ya no sobre las promesas de la campaña de 2021, las críticas repetidas contra el Presidente Sebastián Piñera o las condenas a la Concertación de casi una década de vida pública. Hoy la valoración es otra: es preciso evaluar al Presidente Boric, al Frente Amplio y al Partido Comunista, a la candidatura que representa la continuidad de la actual administración: la de Jeannette Jara.

El liderazgo de Boric se levantó en su momento sobre el trabajo renovador del Frente Amplio y creció al ritmo de la revolución de octubre de 2019, luego se comprometió con el proceso constituyente de la Convención. Todo ello, además de ser una ilusión y una esperanza para sus promotores, se convirtió en un acicate fuerte para sus detractores, que han crecido en la fase de la contrarrevolución y han instalado nuevas ideas, conceptos, liderazgos y fuerzas políticas. Por ello, la tendencia hacia la derecha tiene una explicación que no solo es política, sino que es de naturaleza histórica. La actual generación de chilenos (de cualquier edad), tuvo en los últimos años algunas experiencias muy importantes, fuertes y marcadoras, que hoy muestran cambios en la percepción ciudadana.

Es necesario votar tranquilos, como corresponde a un sistema electoral que funciona adecuadamente. Es preciso tener resultados prontos y reales, como es tradición en la democracia chilena. Es muy importante que los derrotados reconozcan a los ganadores, sin por ello renunciar a sus proyectos. Es crucial avanzar hacia la segunda vuelta con ánimo sereno, porque el ambiente será más polarizado, como suele ocurrir en estos comicios y más aún con una candidata comunista en carrera. Será muy valioso evaluar aquellas encuestas que mostraron más certeza, de manera de ir informando adecuadamente, sin difusión excesiva de aquellos estudios que muestran un nivel técnico insuficiente o pueden estar sesgados. Vale la pena comprometerse con Chile en la hora del progreso, pero también en los momentos de decadencia, para revertir esas tendencias autodestructivas.

Llegó el día de las elecciones y habrá vencedores y vencidos. Como en tantas ocasiones, también habrá grandeza y pequeñez. No se acaba la democracia con el voto, pero es un instrumento indispensable. Sin embargo, la lucha continúa, cada día, en el propio trabajo profesional y en la familia, en el barrio y en la vida social. A votar, con libertad y responsabilidad. A enfrentar la victoria con humildad y la derrota con hidalguía. La patria tiene una gran historia, ciertamente con dificultades, y está llamada a tener un gran futuro, lo que no implica que ello esté libre de obstáculos.

Académico Universidad de Tarapacá y coautor de Historia de Chile 1960-2010 (Universidad San Sebastián)

Participa en la conversación

1 Comment

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.