Ahora que la campaña para las primarias del oficialismo entra en tierra derecha, Evelyn Matthei, la candidata oficial de la coalición de los partidos de derecha tradicionales, debe decidir si busca competir por el voto de derecha dura contra José Antonio Kast y Johannes Kaiser, o si busca atraer los votos moderados que están inclinados a castigar al gobierno oficialismo por haber llevado al país por un rumbo equivocado en este periodo. Ya que la principal amenaza para Matthei ahora proviene de los otros candidatos de derecha, su candidatura debiera centrarse en asegurar su paso a segunda vuelta antes de salir a conquistar a esos votantes moderados que decidirán al próximo presidente en segunda vuelta.

Aunque todavía falta que corra mucha agua bajo el puente antes de que los chilenos vayan a votar obligadamente en la primera vuelta del 16 de noviembre, parece evidente que Evelyn Matthei tendrá problemas para asegurar su paso a segunda vuelta. La presencia de dos candidatos de una derecha más radical en la carrera amenaza lo que, de otra forma, hubiera sido un cómodo primer lugar en la primera ronda de la elección presidencial. Si bien Matthei se mantiene como la favorita entre los candidatos de derecha, su ventaja se ha ido reduciendo y su campaña ha sido objeto de fundadas críticas por los problemas que ha enfrentado para plantear un mensaje coherente y claro que resuene con las demandas y preocupaciones del electorado. Mientras Kast y Kaiser se han centrado en mensajes simples (simplistas incluso) y claros que abordan los problemas de la delincuencia y la inmigración ilegal, Matthei ha caído en el error de hablar del cómo ella pretende hacer las cosas, más que en las cosas que ella busca hacer. Su foco en la tecnocracia, los equipos y la eficiencia pueden tener sentido en la lógica de los debates de expertos y para una opinión pública más informada. Pero para esos votantes que están molestos con la dirección por la que va el país y que resienten a las élites por las promesas incumplidas, por la creciente inseguridad y por la falta de oportunidades, las referencias a la tecnocracia que hace repetidamente Matthei solo alimentan la desconfianza y las dudas en un electorado que quiere promesas de soluciones concretas más que explicaciones sobre cómo Matthei espera abordar problemas complejos.

Como la obligatoriedad del voto resultará en un aumento significativo del electorado que participe en la primera vuelta de noviembre, Matthei debe entender que su principal objetivo es atraer a ese voto descontento con el gobierno y con las élites en general. Si la candidata de los partidos de la derecha tradicional se presenta como la favorita del establishment empresarial y de la derecha política tradicional del país, su candidatura perderá apoyo entre los sectores populares que rechazan al gobierno pero que también rechazan al empresariado y a la derecha tradicional. Para lograr superar a Kast y Kaiser en primera vuelta, Matthei deberá replicar, al menos en parte, el discurso anti-establishment y anti-élite tradicional que han potenciado los candidatos de la derecha alternativa.

Es verdad que la presencia de dos candidatos de derecha radical divide la votación de descontento y castigo que le ha resultado algo esquiva a Matthei. Pero en la medida que las encuestas van mostrando que Kast se está fortaleciendo y Kaiser se va debilitando, esa ventaja que tenía Matthei va desapareciendo. Si la candidatura de Kaiser termina por desfondarse, la candidatura presidencial de Kast se fortalecerá mucho más y representará una amenaza formidable a las aspiraciones de Matthei en primera vuelta.

Apostar a que tanto Kast como Matthei pasarán a segunda vuelta es demasiado riesgoso. Después que se produzcan las primarias de la izquierda y haya una sola candidatura del sector, el voto anti-derecha se agrupará tras esa candidatura. Aunque ahora las candidaturas de izquierda no estén entre las dos primeras opciones, resulta demasiado riesgoso apostar a que la izquierda no logrará tener a uno de los suyos en la segunda vuelta de diciembre de 2025. Por eso, resulta clave para Matthei lograr mejorar su posición en las encuestas de tal forma que ella logre consolidarse como la primera opción para los votantes de derecha y para los que quieren castigar a la coalición izquierdista gobernante.

Si Matthei aspira a ser la próxima presidenta de Chile, necesita primero derrotar categóricamente, en primera vuelta, las opciones que representan Kast y Kaiser. Es cierto que la disputa por la segunda vuelta será por los votantes más centristas y moderados. Ahí estará el voto decisivo en diciembre. Pero para poder llegar bien posicionada a esa batalla, Matthei debe primero consolidarse como la incuestionable favorita de los votantes de derecha. Para poder ser viable en segunda vuelta, Matthei debe lograr una mayor votación que Kast y Kaiser en primera vuelta. Por eso, su tarea más inmediata es ir a capturar el apoyo de la base de derecha dura, antes de comenzar a buscar el apoyo de los votantes más moderados.

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

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1 Comment

  1. Ese espacio ya está ocupado, no sería creíble y su equipo no acompaña en ese relato.

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