Señor Director,
Finalizado el plebiscito, variedad de actores ciudadanos y políticos han replanteado volver al voto obligatorio. Solo recordarles que la emoción de un triunfo no prime por sobre la razón. Nunca el Estado debe usar medidas coercitivas para obligar a un individuo contra su voluntad y, por tanto, sólo se puede esperar influir en las decisiones personales a través de la educación cívica.
María José Hernández Leal y Nicolás Riquelme, Fundación Hayek Labs
