Señor Director:

Patricio Navia plantea que el mejor escenario es un resultado estrecho que obligue a la moderación. Creo lo contrario: tras el ciclo abierto el 18 de octubre y dos procesos constitucionales rechazados, Chile no necesita un nuevo “empate digno”, sino una victoria clara del bloque del orden frente al proyecto refundacional.

Un resultado ajustado entre Kast y Jara permitiría al octubrismo insistir en la idea de un país “empatado” y de una derrota honorable, dejando disponible la carta de un tercer intento constituyente y prolongando la lógica del estallido. En cambio, una victoria holgada de las fuerzas que han apoyado el Rechazo y el En contra cerraría el ciclo refundacional, forzaría a la izquierda democrática a tomar distancia del maximalismo y daría al próximo gobierno un mandato nítido: restablecer el orden público, reactivar el crecimiento y hacer reformas graduales dentro de la democracia liberal y la economía de mercado.

Navia teme que un triunfo amplio envalentone a la derecha dura. Pero el bloque del Rechazo es, por definición, heterogéneo: incluye desde votantes de derecha hasta muchos de centroizquierda que sólo quieren estabilidad institucional y límites a las aventuras constituyentes. Esa diversidad, sumada a un Congreso fragmentado y gobiernos locales de distintos signos, opera como freno a cualquier experimento ideológico. El dilema del domingo no es Kast versus Jara, sino orden democrático versus insistencia refundacional. Una mayoría amplia de quienes han votado Rechazo o En contra es la forma responsable de cerrar este ciclo y volver a la lógica de instituciones estables y cambios graduales.

Luciano Cruz Morandé

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