El proyecto de Reconstrucción Nacional enfrenta estos días una etapa clave en el Congreso, con una votación crucial en la Cámara de Diputados antes de su paso al Senado.
La iniciativa del gobierno del Presidente José Antonio Kast contempla cerca de 40 medidas, entre ellas una rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23%, beneficios tributarios para empleo y vivienda, cambios a franquicias y mecanismos de invariabilidad tributaria para grandes inversiones.
En conversación con Mirada Líbero, el economista de Libertad y Desarrollo (LyD), Luis Larraín, analizó esta megarreforma y su sostenibilidad fiscal, la rebaja del impuesto corporativo, el crédito tributario al empleo y el escenario que se abrirá en el Senado.
«La sostenibilidad fiscal está suficientemente cubierta»
-Usted, junto a un grupo de economistas, escribieron una carta en El Mercurio defendiendo el Proyecto de Reconstrucción del gobierno, donde aseguran que los riesgos fiscales son acotados.
-Sí, los riesgos son acotados. Hay que pensar que el proyecto tiene como objetivo fundamental la reconstrucción y la reactivación de la economía. Y dentro de ese objetivo fundamental, nosotros siempre hemos sostenido que hay que tener la sostenibilidad fiscal en cuenta. La sostenibilidad fiscal es importante. Y por eso quisimos hacer este planteamiento, porque está suficientemente cubierta.
-¿Por qué?
-Son dos argumentos. El primero, es que el informe financiero, que es el instrumento que acompaña a los proyectos de ley y que es especialmente importante en los temas económicos, pide una estimación sobre el crecimiento del PIB. Y esa estimación, el proyecto la fija en una tasa de crecimiento del PIB para los próximos 10 años de 2,8%. Vale decir, es una estimación conservadora. Incluso dentro de los planteamientos del gobierno, han planteado tratar de llegar a una tasa de crecimiento del PIB del 4%. Y eso es lo que se espera de un informe financiero que quiera estar muy pendiente de la sostenibilidad fiscal.
-¿Y qué tan importante en eso son los recortes de gasto fiscal?
-Bueno, ese es el segundo argumento, porque aquí hay una cosa un poco técnica, metodológica. Los informes financieros pueden considerar los efectos directos que el proyecto que se está presentando al Congreso tiene sobre las cuentas fiscales. Pero no pueden considerar, y metodológicamente es correcto que así sea, otras cosas que se están haciendo paralelamente (…). Y aquí ocurre que es público y conocido que el gobierno tiene un proyecto de recorte de gasto fiscal, un proyecto sobre el cual ya se han ejecutado $US2 mil millones, y se prevé que habría mil millones de dólares adicionales. Se están discutiendo las formas, siempre puede haber cambios, pero en definitiva eso ya es una realidad.
-¿Va de la mano, entonces?
-Claro, porque aquí se habla mucho de las compensaciones. Bueno, las compensaciones de una baja de impuestos se pueden hacer de dos maneras. Una, con alza de otros impuestos, que es lo que quiere la izquierda. Entonces, se bajan impuestos, pero se suben otros y con eso compensamos. Y hay otra forma, y esto es contabilidad bien simple, que es bajar gastos. O sea, yo bajo impuestos, con lo cual tengo algún sacrificio de recaudación fiscal, pero también bajo gastos. Y parte muy importante del programa del Presidente Kast, de los planteamientos que se han hecho, es que aquí hay mucho gasto fiscal que es excesivo y que no es necesario para los chilenos. Yo tiendo a rebelarme frente a colegas míos que dicen que es difícil reducir el gasto. ¿Y por qué entonces tendrían que tener un gobierno que no es capaz de reducir en 3% el presupuesto? Todos lo hemos hecho en algún momento de la vida. Y por esas dos razones, por el tema del crecimiento futuro y por el tema de los recortes de gastos, yo creo que el proyecto es sostenible.
-¿Qué espera de la discusión que se abre respecto al proyecto?
-Yo espero que el proyecto en la Cámara de Diputados tenga un buen final, que se apruebe. Las cosas más faranduleras han sido las 2.500 indicaciones, después 1.600 y todo lo demás, que todo el mundo sabe que eso no es serio, sino que era una maniobra dilatoria. Pero por otro lado, ha habido una conversación con distintos sectores, con distintos parlamentarios, donde se entiende que está bien hacer los puntos que la oposición tenga, pero que se trata de llegar a algunos acuerdos. Y aparentemente estamos en eso en la Cámara de Diputados, y vamos a tener por lo menos un proyecto aprobado por la mayoría de la Cámara de Diputados.
«Yo me habría desilusionado si el gobierno de Kast tuviera un proyecto que dejara contento a todo el mundo«
-Pero en el Senado, la mira está puesta en el Socialismo Democrático, y ahí la discusión se anticipa compleja. ¿Usted cree que el Ejecutivo debe tener el apoyo más transversal posible? ¿Cuál debe ser la estrategia?
-La estrategia del Ejecutivo se la dejo a quienes están manejando esto. Yo tengo un profundo respeto por Jorge Quiroz como economista, pero además por Claudio Alvarado y por José García Ruminot como ministros. Los dos fueron diputados, los dos fueron senadores. Tienen una experiencia en tramitación legislativa que es bien envidiable y la han demostrado, con las mesas de la Cámara y del Senado, y lo están demostrando ahora. Yo creo que ese equipo del gobierno lo está haciendo bien. Yo me habría desilusionado si el gobierno de Kast tuviera un proyecto que dejara contento a todo el mundo, porque eso quiere decir que vamos a seguir en lo mismo. Y el planteamiento de este gobierno es que quiere ser disruptivo, quiere cambiar la manera de hacer las cosas.
-¿Qué cree que va a suceder en el Senado?
-El Senado tiene una composición política distinta que la Cámara de Diputados. Es curioso, porque generalmente el Senado era más favorable a la derecha, y la Cámara más favorable a la izquierda. Pero resulta que en las últimas elecciones fue tal el triunfo en las parlamentarias que es en la Cámara de Diputados donde se refleja mayormente eso, porque recordemos que el Senado se eligió sólo la mitad. Entonces, la expresión política que hubo en las elecciones presidenciales y parlamentarias es en la de la Cámara de Diputados. Y, por lo tanto, resulta más difícil.
«El Socialismo Democrático tiene que mostrar una cara distinta»
-¿Usted cree que se va a aprobar el proyecto?
-Sí, yo creo que sí. Pienso que puede ser. ¿Por qué? Porque la izquierda tiene hoy día una situación compleja, en el sentido de que hay un núcleo que está muy bien asentado, que es el Partido Comunista más el Frente Amplio. Y acaba de aparecer una amenaza por la izquierda hacia ellos, que dicen que están a la izquierda de lo que fue el gobierno de Boric. Porque no les gusta el gobierno de Boric, lo encontraron derechista. Entonces yo digo, si el Socialismo Democrático le hace honor a su nombre, yo digo, ‘si no es ahora, cuándo’. Es la oportunidad para mostrar que efectivamente ellos tienen una solución que no es la del comunismo, del frenteamplismo, ni más a la izquierda. Entonces, sin que esto signifique que ellos se vayan a pelear entre ellos, pueden seguir haciendo alianzas, pero tienen que mostrar una cara distinta. Y esa cara distinta tiene que ser decir que están dispuestos a hacer algo de aquello que abominaban, que fue la posibilidad de hacer acuerdos en la antigua Concertación. Y yo creo que esto se puede hacer. Ahora, esto significa que el gobierno también tiene que estar dispuesto a escuchar y a ver cuáles son los planteamientos que son importantes para la izquierda.
-¿Y cuáles son las líneas rojas en las que no debe ceder el gobierno en su proyecto de Reconstrucción, y en cuáles sí podría ceder?
-Cuando uno hace esa reflexión tiene que ser muy responsable y también tiene que tener claro cuáles son los objetivos principales del proyecto. Desde el gobierno son muy importantes los ejes centrales: la baja de la tasa de impuestos corporativos, la invariabilidad tributaria, y en ese sentido creo que no hay que transar en eso, pero sí se pueden adaptar algunas cosas, a temas que son muy sensibles para la oposición. Por ejemplo, la invariabilidad tributaria. Ellos han planteado, primero, que es muy largo el período, y segundo, que no hay un sacrificio en tasa por el hecho de tener la invariabilidad, que era la modalidad del Decreto Ley 600. En el Decreto Ley 600 uno pagaba una tasa más alta y a cambio de eso ganaba invariabilidad. Aquí no hay cambio, no hay entrega. Y por lo tanto es razonable que eso se discuta.
-¿Pero se podría acotar el plazo, que sea menos de 25 años?
-Es una posibilidad, el plazo o la tasa. O el monto también. Aquí hay gente que ha dicho que los US$50 millones de los tiempos del Decreto Ley 600 ahora son US$280 y tanto.
-¿Entonces cree que en el tema de la invariabilidad tributaria hay margen para ceder y negociar ese tipo de cosas?
-Yo creo que sí, siempre que no sea una cosa ridícula que lo transforme en algo puramente simbólico. Porque al final lo que nosotros queremos es que haya más inversión. Y para que haya más inversión tiene que ser algo que sea atractivo. Ahora, ¿puede ser marginalmente distinto a lo que hay ahora? Sí. Yo creo que ese es el tipo de cosas que uno puede negociar. Y hay otras cosas también, por ejemplo, se ha planteado mucho el tema de la franquicia Sence, porque nunca se ha dicho que se va a eliminar el Sence, sino que se quiere eliminar la franquicia.
«Hay informes que hablan de un uso abusivo de la franquicia Sence»
-Hacienda prepara indicaciones para reformular la franquicia Sence, luego de que la Comisión de Trabajo también rechazara su eliminación…
-Claro, porque hay muchos informes hechos desde hace bastante tiempo que hablan de un uso abusivo de la franquicia Sence. La empresa cuando va llegando a fin de año dice: ¿cuánto tenemos? 1% de las remuneraciones, y llega Pedro, Juan y Diego a pedir esa plata. Y, entre Pedro, Juan y Diego, de repente hay uno que es medio trucho y que viene a pedir platas que yo no descarto que hayan sido usadas en campañas políticas.
-¿Es decir, no solo programas mal evaluados, sino que además recursos mal utilizados?
-Mal utilizados. Se habla de capacitación, pero la capacitación es para favorecer a un determinado candidato. Hay que tener claro que yo no conozco casos en particular, pero yo he escuchado a mucha gente que te dice: ‘oye, si llegan políticos, usamos esta plata en tal cosa’.
-¿Pero usted cree que se debe eliminar totalmente la franquicia Sence? ¿O se debe reformular?
-No necesariamente. Yo creo que hay que reformularla, pero de una manera completamente distinta, que no permita que pasen estas cosas (…). O ponerle término a esa franquicia y definir en la discusión parlamentaria alguna franquicia distinta. Otro mecanismo. Lo otro tiene que ver con eficiencia. Aquí se puede usar esa plata en capacitaciones, en cualquier rubro.
«Si bajamos de 27% a 23%, vamos a seguir siendo de los países con impuesto corporativo más alto de la OCDE«
-Y respecto a la rebaja del impuesto corporativo de primera categoría del 27% al 23%, ¿usted cree que hay margen para negociar la rebaja?
-Sería bien mezquino, porque si lo bajamos de 27% a 23%, vamos a seguir siendo de los países con impuesto corporativo más alto de la OCDE. Y con un agravante, porque lo que no se dice es que somos de los tres países más pobres de la OCDE. O sea, son más de 40 países, y siempre te sacan que Dinamarca lo tiene alto, pero la pregunta correcta es qué nivel de impuesto tenían esos países que tienen unas tasas más altas que nosotros cuando eran del ingreso que tenemos ahora. Nosotros tenemos que hacer algo significativo. Creo que es muy poco el margen, porque de 27% a 23% seguimos siendo de los más altos de la OCDE.
-Otro de los puntos más criticados, también por el Consejo Fiscal Autónomo, es el crédito tributario al empleo, que es la medida más cara de todas. ¿Cómo lo ve usted?
-Si hay tanta gente que está proponiendo cosas distintas, habrá que mirarlo. Yo sí he escuchado los argumentos que ha dado el ministro de Hacienda y me parecen buenos. Por ejemplo, hay mucha gente que compara esto con un subsidio directo al empleo. Sin embargo, Quiroz tiene un muy buen argumento que yo creo que hay que relevarlo más, que es el de los subsidios, porque ha aumentado extraordinariamente la cantidad de plata que se destina a programas sociales y, sin embargo, la gente que sale de la pobreza es menos que la que salía al principio. ¿Qué nos dice eso? Que hay programas que no están bien diseñados (…). Hay gente que dice que no le hagan imposiciones, para que no los dejen fuera de beneficios. El argumento que tiene Jorge Quiroz y la gente de Hacienda que ha estado viendo este tema es que hacerle fraude a un subsidio social no tiene consecuencias. Hacerle fraude a un crédito tributario es muy difícil.
-En 2014 se aprobó la reforma tributaria, que generó problemas que aún se discuten. De hecho, el economista Óscar Guillermo Garretón dijo en El Líbero que esta “es una corrección de las reformas tributarias desastrosas que ha habido en los últimos años, la más importante la de Alberto Arenas». ¿Está de acuerdo con ese análisis?
-Sí. Estoy completamente de acuerdo con lo que dice Óscar Guillermo Garretón y para variar, él es muy valiente al decir esto, porque la mayoría de la izquierda no lo dice, y él está viendo que efectivamente fue un error y que hay que corregirlo. Nosotros desde el año 90 en adelante hemos tenido muchas reformas tributarias, cerca de 20. Y prácticamente todas ellas han aumentado los impuestos. Nosotros en la década del 90 y a comienzos de la década del 2000, por lo menos 2014 que fue el fin del primer gobierno de Sebastián Piñera, tuvimos tasas de crecimiento económicas altas. Nosotros siempre estábamos por sobre el promedio mundial. Desde la reforma de Bachelet II con Alberto Arenas, estamos siempre debajo del mundo en crecimiento. Las medidas económicas tienen resultados. Por algo existe la economía, por algo hace 250 años Adam Smith publicó La riqueza de las naciones con todos los conceptos económicos que siguen vigentes hoy día. Y yo miro a mis colegas de la izquierda y pienso, «pucha qué pena su vida», porque llevan 250 años y más tratando de descubrir el otro modelo, la otra manera de hacer las cosas. Y la manera de hacer bien las cosas en economía está súper estudiada y además puesta en práctica.
