Señor Director:

Tal como la revista Times escoge al personaje relevante del año, y le dedica una portada en el mes de diciembre, -esta vez fue para Greta Thunberg–  The New Yorker compite con otras dos publicaciones, por la palabra que se llevará el título, por ser la más utilizada en los medios escritos.

«Posverdad» nos dejó agotados de tanto escucharla y leerla hace dos años. No usarla, era estar fuera del circuito de los o las o «les», más leídos. 

Aunque don Andrés Bello, aparentemente dijo “ escriba, escriba joven…que nadie lee ”, hoy esa lectura se ha trasladado preeminentemente a la Redes Sociales. Ahí no se lee, se desahoga, se ataca, y también hay “líderes de opinión”, que por supuesto no contestan a los miles de seguidores, y solo enardecen según conveniencia a los más exaltados.

Twitter, con el Presidente Trump a la cabeza, tanto que en Estados Unidos le llaman «The Commander -in-Tweet», ha publicado 17.831 (y contando) veces desde junio del 2015. El día en que se votaba su Impeachment,  se superó a sí mismo con 123 tweets en el día, ya que su promedio es de 26 diarios.

Entonces, volviendo a la palabra que ganó la medalla este año, fue «Fake» (falso), contando las veces que la prensa y ese Mandatario la había utilizado durante 2019, más la otra; «Cambio Climático»Le siguen una larga lista de (#), encabezada por #MeToo.

Y a nivel nacional, “Pulsión” ha sido la favorita, de los artículos dominicales. Su sonido extremadamente cacofónico. Me da repulsión. Le sigue Anomia, que  requiere otro artículo para explicarlo sin ser pedante.

Les adelanto que para definir los tiempos en que vivimos, se nos viene la «Oclocracia». Esta palabra griega, que dice relación con la degeneración de la democracia, raída y secuestrada por la muchedumbre. Y como a los chilenos, nos caracteriza el lenguaje hiperbólico, todo lo que pase, se bautizará con este término griego, pero usado a la chilena.

En una carta anterior, hice referencia a la pérdida del idioma, de la palabra, que es la cohesión de la cultura. Si a eso le sumamos que decimos o bautizamos ciertos hechos con eufemismos, nunca sabremos lo que realmente está sucediendo en nuestro país y cuan destrozada, si no ha muerto, nuestra sociedad, que estaba absolutamente trizada. Una presentadora de televisión, muy encantadora, meditó: “ las palabras crean realidades”. Doy por sentado que estudió a Heidegger. Y, si esas palabras vacuas e indeterminadas, crean realidades, hemos llegado al peor de los mundos. Una oclocracia edulcorada. 

No quiero crear realidades: Según Fedetur, este verano se cierra con un 43% de turistas menos que el año pasado, sin contar con los efectos de la cancelación de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, que se iba a realizar en el 16 y 17 de noviembre en Santiago y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 25). 

Entre enero y noviembre de este año, 1.316.834 turistas cruzaron la cordillera, lo que implica una baja de 41% respecto del mismo período del año anterior (2.233.648), de acuerdo al balance de la Subsecretaría de Turismo. 

El nuevo gobierno argentino repone el impuesto a las tarjetas de crédito utilizadas en el extranjero, en un 30%. Los transandinos que son la parte más importante de nuestros visitantes veraniegos, si bien durante su estadía no dejan más de U$ 350, en gastos directos, los turistas de cruceros o europeos gastan U$ 142,5 diarios y la estadía de un turista chino se promediaba cuando venían, en U$ 1.712, durante su permanencia en el país, por lo que no dejan de alarmar la cifras. Pero, Guillermo Blanco hace 45 años decía que «habíamos perdido el asombro», y es claro porque todo sigue igual, con un gobierno en vacaciones, preparándose para el Festival…pero de Viña. Del otro, de el de Marzo, ni una palabra.

 

Estudios conservadores, dan por sentado que la baja de turistas, se debe directamente a estas pulsiones sociales.  Esas personas saqueadas, con sus Pymes en el suelo, literalmente en el suelo y otras bajo tierra, serán afectadas no solo por las pulsiones internas del consumo, sino por un 40% menos de ingresos por el turismo. Los paros portuarios de hace un año, espantaron no solo a turistas, sino a los exportadores, que están en su peak más alto del año, y más encima muy afectados por el Coronavirus. 

Pero los carabineros con dos recursos judiciales en las cortes, para que protejan el puerto con flores en la mano.

 

Visitar Valparaíso es desolador. La calle Condell, que tuve la mala idea de mostrarla ayer a unos amigos canadienses, es de terror. No hay edificio ni menos monumento que esté impoluto. Santiago, en su Alameda, es solo un recuerdo de un tiempo que fue. Los Black Friday, son al revés. Son para destruir sin consecuencia alguna. La Ley Antisaqueo hizo su presentación en público con el cuarto  e inentendible barrido a un supermercado ALVI, en Peñalolén. Resulta que la Ley no opera para estos casos. No hubo detenidos.

 

Citando a la figura que dijo, que las palabras crean realidades, le tengo pésimas noticias. Nos quedamos sin palabras, sin palabras no se estructura el pensamiento. Se pierde algo que desde hace mucho había fenecido, como es la reflexión, y los balbuceos no nos alcanzan para crear Nación.

Hemos caído directamente en la Oclocracia.

A la democracia, la sepultamos bajo los escombros de una gran hoguera, encendida por hordas enardecidas, y que estoy seguro, la gran mayoría de los chilenos no lo quería, pero era necesario para lograr una nueva Constitución.