Señor Director,

Siendo ya diciembre del año en curso, y en base a la nula efectividad de los diálogos territoriales fantasmas, de los cuales poco se sabe, cabe preguntarse si estos ¿realmente se han efectuado? ya que no hay ninguna lógica que respalde que estos diálogos tengan el carácter de reservados. Todo lo contrario, la situación de violencia y terrorismo que afecta al Bio Bío y La Araucanía, al ser un tema país, amerita que esté disponible para el conocimiento de la población, ya que si todos estos supuestos diálogos se estuvieran realizando dentro del marco de legalidad ¿cuál es la necesidad del gobierno de encubrirlos?

No hay ninguna necesidad, porque los 400 mil millones de pesos invertidos como mínimo requieren una justificación del contenido y de los participantes de los diálogos más caros de la historia, pues de lo contrario nos encontraríamos frente a una clara vulneración al principio de transparencia consagrado en la Constitución Política de la República.

Hasta el nombre del plan, parece una burla para los habitantes de la Macrozona Sur, que día a día se ven enfrentados a una delincuencia descontrolada que el Gobierno nada ha hecho por controlar, ya que en los diálogos territoriales ni siquiera se hace mención a la violencia de la zona, porque el buen vivir es para las comunidades fantasmas que el Gobierno se niega a identificar y para los encargados del proyecto que tienen sueldos millonarios, sin justificar su trabajo. El buen vivir es una ficción que la Macrozona Sur está muy lejos de alcanzar.

Jimena Riquelme Beltrán. Egresada Derecho USS

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