Señor Director:

La política chilena ha degenerado en un espectáculo y el reciente episodio del ministro Esteban Valenzuela lo confirma. Mientras Traiguén ardía en llamas, decidió protagonizar una escena más propia de un reality show que de un funcionario público de alta jerarquía en plena crisis. Su intento de apagar el fuego con una manguera no sólo fue ineficaz, sino que evidenció el amateurismo y el populismo que hoy dominan la esfera pública.

El espectáculo de Valenzuela no sólo deja en evidencia sus aspiraciones políticas, sino también la desconexión de nuestras autoridades con la realidad. Familias, agricultores y animales pierden todo, mientras un ministro juega a ser héroe en una película de bajo presupuesto.

Chile, otrora referente de estabilidad en la región, ha caído en una mediocridad alarmante. No porque otros países estén peor significa que debamos resignarnos a esta política de cartón. Chile merece algo mucho mejor en materia de autoridades públicas y representantes. Pero tengamos algo claro: la gente, la ciudadanía, es la que decide. Puede que, quizás -tal vez- ahí esté el problema de fondo.

Rodrigo Durán Guzmán

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1 Comment

  1. Así es, una ciudadanía mal informada por muchos, muchos años, ( Ej las Afp se habian robado la plata y esta no existia) y una derecha pusilánime que no supo enfrentar y dar la batalla cultural en todas partes, eso posibilito la elección de un conjunto de vagos, soberbios e ignorantes

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