Señor Director:
Tengo 37 años y hace una semana nació mi primer hijo. Mientras lo sostenía en mis brazos, pensé entre muchas cosas, en el futuro y si mi padre podrá verlo crecer y jugar con él, como cualquier abuelo lo hace.
Mi papá actualmente tiene 72 años y ha sido condenado por el ministro de la Araucanía Álvaro Mesa a 19 años de prisión, o sea, lo ha condenado a morir privado de libertad, por un hecho ocurrido en el Regimiento Húsares de Angol hace más de 50 años y cuyo responsable confeso, falleció. Mi papá no se encontraba en el lugar de los hechos y nunca tuvo contacto con las víctimas, pero el juez argumenta una “Presunción Judicial” y dice que: “No importa la función que cumpliera, el acusado era partidario de una dictadura militar, de un régimen donde se detenía, apremiaba y ejecutaba a personas, luego entonces corresponde imputarle penalmente responsabilidad”. ¿Cómo sabe el juez que mi papá era partidario? Dudo que se lo haya preguntado hace 50 años atrás, y aunque lo fuera, no es motivo suficiente para declarar a una persona como culpable de asesinato, más aún, teniendo la confesión jurada del culpable.
No sólo él está en esta terrible situación, hay muchos más en este Regimiento como en otros de la región. Tengo mucha fe y esperanza que las Cortes de Apelaciones y Suprema revisen y reviertan este caso para que mi hijo tenga la oportunidad de crecer junto a su abuelo y que mi padre pueda ver crecer a mi hijo, como lo ha hecho con sus otros nietos.
Rodrigo Tisi Yavar

Hay que trabajar duro y orar para que así sea. Un fraternal abrazo
Y esta injusticia tremenda no es la única que se comete por la misma causal que este señor investido de “juez” condena al padre del lector. El del General Oviedo es otro caso similar, pues siendo subteniente y estando en Santiago enviado con un grupo de militares a resguardar TVN, lo condenan por un enfrentamiento ocurrido en su regimiento en el sur 50 años atrás y no le importó al juez que le demostrara la imposibilidad de estar en el lugar de los hechos. Es de esperar que la justicia se imponga en ambos casos.
Triste situación la descrita pero es la señora Hertz y los que piensan como ella, los que buscan que se condene a toda costa, en juicios amañados donde, al igual que en la Unión Soviética, la ley vigente al momento en que se produjeron los hechos que se investigan, es atropellada casi invariablemente en las sentencias que pronuncian los omnipotentes ministros de fuero. La palabra la tiene la respectiva Corte de Apelaciones. ¿Estará a la altura?
Son muchos cientos los militares y carabineros que han sido condenados en causas sobre derechos humanos por jueces canallas y prevaricadores como el señor Álvaro Mesa Latorre.
Y lo han sido vulnerando sus derechos humanos al debido proceso y a la igualdad ante la ley (porque les ha sido aplicado el antiguo sistema procesal penal inquisitorio y no el acusatorio que desde el 16 de junio del año 2005 rige en todas las regiones del país).
Ellos son inocentes de los delitos que les han sido imputados, están libres de culpa o exentos de responsabilidad criminal y han sido condenados sobre la base de ficciones jurídicas o por sentencias dictadas contra leyes expresas y vigentes y sin pruebas que acrediten, más allá de toda duda razonable, que realmente cometieron el hecho punible y que hayan tenido una participación culpable y penada por la ley.
Por tales razones y un mínimo de honestidad, decencia y justicia, todos ellos deben ser indultados o dejados en libertad condicional.
Adolfo Paúl Latorre
Abogado
Magíster en ciencia política
Mientras exista la cultura del odio, propiciada por un grupo de políticos de extrema izquierda que lideran la venganza por hechos ocurridos hace 50 años y por otra parte, una «justicia» que posibilita que ello ocurra, la injusta persecución, continuará.
Chile, requiere de nuevos y verdaderos lideres que piensen y actúen con sentido de país, y no amarrados a sus ideologías partidistas y enfermizas, que no permiten superar los odios y diferencias.