Querido Armando:

Contigo aprendí que la semana tiene más de siete días, que cuando oigo llover y veo a la gente correr, esperando a que vuelvas a casa, por fin me digas que somos novios,

Que eres mío, aunque jamás nos ayude el destino,

Igual dejaré volar mi imaginación porque ahí no hay imposibles.

Aunque esta carta debo entregártela por debajo de la mesa porque aquel señor a quien le comprabas las flores que me regalabas,

tampoco cree en el eterno amor que sentiré por ti.

Tu fan incondicional