Señor Director:
La cultura de la cancelación, instalada progresivamente en el espacio público, ha derivado en una forma de control social que tensiona los límites entre justicia simbólica y censura. Bajo la premisa de corregir discursos considerados ofensivos o retrógrados, se establece una lógica inquisitorial que impide el disenso, clausura el diálogo y transforma el debate en una arena de escarnio moral.
Dicho fenómeno no sólo afecta a figuras públicas, sino que se expande hacia la vida cotidiana, generando un clima de vigilancia constante donde cualquier expresión, por matizada que sea, corre el riesgo de ser interpretada fuera de contexto y sancionada socialmente. La cancelación no promueve la transformación ni el pensamiento crítico; por el contrario, incentiva la polarización y el silenciamiento, afectando incluso a quienes se esfuerzan por participar de los debates desde la buena fe.
Entonces, en lugar de construir espacios para la reflexión colectiva, se establece una dicotomía binaria entre lo correcto y lo condenable, que deja escaso margen para la complejidad, la revisión y/o el aprendizaje. Como sociedad proclamada como democrática, deberíamos aspirar a un modelo de deliberación más inclusivo.
Frente a una época marcada por la velocidad y la exposición, necesitamos con urgencia recuperar el valor del matiz, la escucha y el disenso respetuoso. Cancelar puede parecer una forma de justicia rápida, pero a largo plazo empobrece el pensamiento y erosiona la vida democrática.
Catalina Lizana – Estudiante de Sociología

Ummmm, quizás esté en el grupo equivocado, o pese a estudiar sicologia la afecte mucho lo que opinen otros. Lo primero es convicción de lo que yo creo, me gusta, me interpreta, luego hago grupo con mis más afines, obvio. Luego, en tercer momento busco compartir y enriquecer con los menos iguales…y obvio, habrá personas o grupos en que nunca estaremos de acuerdo. Ello no impide saludar, compartir un pucho, una cerveza, almorzar juntos, solo que hay temas no convergente. No lo veo tan complicado. Una opinión, solo eso