Señor Director:
Las cifras económicas que el país ha estado exhibiendo no dejan lugar a dobles lecturas. La actividad no repunta (en los primeros cinco meses del año acumula una contracción de 0,7% anual), y el mercado laboral muestra una gran debilidad, con una tasa de desempleo del 9,4% (casi un millón de personas buscando trabajo), baja tasa de ocupación, destrucción de empleo asalariado privado y mayor informalidad. Todo esto es conocido.
Más allá de que corresponde apuntar a los responsables por la pésima conducción, los desafíos que impone la situación económica del país no solo requieren buenas políticas públicas, sino también ciudadanos capaces de comprenderlas y evaluarlas de manera más informada. Para esto, enseñar economía desde la educación más temprana posible debiese contribuir a que las personas entiendan cómo funciona la realidad, reconociendo que existen las disyuntivas, las decisiones en base a costos y beneficios, los efectos de determinadas acciones (aunque no nos gusten), los incentivos, las señales de los precios, y los principios económicos con aplicación general.
Una ciudadanía con mayor comprensión de la economía estaría en mejores condiciones de exigir políticas públicas responsables, evaluar sus costos y beneficios, y distinguir entre propuestas sostenibles y aquellas que ofrecen soluciones aparentemente fáciles, pero que terminan perjudicando el bienestar de las personas.
Félix Berríos Theoduloz – Economista

Muy de acuerdo. Creo que al primer curso habría que enviar como alumnos a los diputados, muchos senadores y dirigentes políticos y sindicales. Después de ello quizás ni se requiera hacer tantos cursos.