Señor Director:

La discusión sobre las imágenes generadas por inteligencia artificial suele olvidar que la fotografía nunca ha sido un reflejo completamente neutral de la realidad. Toda imagen implica decisiones sobre qué mostrar y qué dejar fuera.

La historia ofrece ejemplos elocuentes. La célebre fotografía de la bandera soviética sobre el Reichstag, tomada por Yevgeny Khaldei al final de la Segunda Guerra Mundial, fue retocada posteriormente. La imagen registró un momento histórico, pero también contribuyó a construir su significado simbólico.

La IA lleva esta discusión un paso más allá: permite crear imágenes de hechos que nunca ocurrieron. Sin embargo, estas no surgen de la nada, sino de datos que contienen prejuicios, estereotipos y formas de representar el mundo. En ese sentido, también pueden revelar los imaginarios de la sociedad que las produce.

Esto no significa que una imagen sintética y una fotografía documental sean equivalentes. Distinguir entre registrar un hecho e inventarlo sigue siendo fundamental. Pero ambas pueden influir en nuestra percepción de la realidad.

El desafío no es solo distinguir imágenes verdaderas de falsas, sino comprender quién las produce, qué visión del mundo transmiten y qué consecuencias generan. Porque una imagen puede representar algo que nunca ocurrió y, aun así, tener efectos reales sobre la sociedad.

Kurt Petautschnig – Director Magíster en Artes Digitales y Nuevas Tecnologías. Universidad Gabriela Mistral

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2 Comments

  1. También me faltó un comentario sobre algunas mentiras de fotos trucadas y que además hacen daño a honra de personas …. Sesgada mirada ….

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