Señor Director:
“No tengo por qué estar de acuerdo con lo que pienso”, fue la respuesta de un conocido futbolista, Carlos Humberto Caszely, apodado “El rey del metro cuadrado”, cuando se le cuestionó la inconsistencia entre su ideología de izquierda y su forma de vida.
Algo de eso hemos visto en estos días por parte del Gobierno del Presidente Boric. Uno que se definió como feminista, pero que en los momentos que ha tenido que demostrarlo, y que hay uno de los suyos involucrado, se ha comportado como el más patriarcal y machista.
Un gobierno que se definió como inclusivo y no discriminador, pero que la hora de defender a uno de sus integrantes -aunque se le acuse de un grave delito- no tiene problemas en denigrar algunos oficios, como por ejemplo, el de portero.
Un gobierno, que se definió contrario a los privilegios, pero que cuando uno de ellos le relata al propio Presidente que fue denunciado por un delito y que utilizó a personal del Estado para revisar las cámaras del sitio del suceso, se le permite viajar al día siguiente a supuestamente contarle a su familia utilizando recursos públicos para ello.
En medio de toda la confusión de estos días por parte del Ejecutivo, donde algunos la atribuyen a su falta de profesionalismo y de preparación, resulta que la principal causa es que muchos chilenos a la luz de las promesas de campaña, pensaron que las puertas de La Moneda estarían abiertas, sin embargo, han permanecido totalmente cerradas y sólo se abren para la asesora estrella: la hipocresía.
Gustavo Benavente – Jefe de Bancada Diputados UDI

Excelente