Señor Director:

En relación con la columna “Un primer paso para prohibir la maternidad subrogada en Chile”, quisiera ofrecer algunas reflexiones desde la bioética, en particular respecto de la afirmación de que la ilegitimidad de la gestación subrogada sería independiente de su carácter gratuito u oneroso, pues en ambos casos existiría una cosificación de la mujer y del niño, así como una lesión a su dignidad.

En primer lugar, la afirmación de que la gestante y los niños nacidos mediante gestación subrogada serían tratados como “cosas” resulta éticamente problemática. Una cosa es un objeto susceptible de apropiación o uso, mientras que una persona es siempre un sujeto de derechos. Ni el modo de gestación ni el contexto en que esta se produce alteran este estatus moral básico. Un niño nacido por gestación subrogada no es menos sujeto de derechos que cualquier otro, ni su dignidad depende de las condiciones de su nacimiento. Sostener lo contrario implicaría aceptar que existen niños con distinta consideración moral según su origen, lo que resulta éticamente inaceptable.

Algo similar ocurre con la mujer gestante. Afirmar que su cuerpo es necesariamente instrumentalizado supone desconocer su condición de agente moral capaz de consentir y decidir. La cosificación, en sentido ético, no se produce por la mera existencia de un acuerdo, sino cuando una persona es tratada como un mero medio, privada de agencia o sometida a coerción. El debate relevante, por tanto, no es la existencia de un contrato, sino si las condiciones en que este se desarrolla respetan la autonomía, los derechos y la dignidad de la gestante.

Asimismo, si bien el deseo de formar una familia no justifica cualquier práctica, de ello no se sigue que dicho deseo sea moralmente irrelevante ni que la gestación subrogada constituya, por definición, una lesión a la dignidad. En ética, la dignidad no se presume vulnerada: debe demostrarse. Para ello sería necesario mostrar coerción, ausencia de consentimiento, trato degradante o negación del estatus de sujeto moral. Sin esa evidencia, la afirmación queda reducida a una intuición moral no suficientemente fundamentada.
Si el objetivo es proteger efectivamente a las personas involucradas en la gestación subrogada, el desafío ético no radica en afirmar sin demostración suficiente que existe cosificación o lesión de la dignidad, sino en discutir bajo qué condiciones una práctica de este tipo podría respetar los derechos y la dignidad de todos los involucrados. Sólo así el debate podrá sostenerse sobre bases éticas sólidas y no sobre presunciones que, lejos de aclarar, oscurecen una discusión que exige mayor rigor.

Sofía Salas Ibarra – Docente investigadora en bioética. Universidad del Desarrollo

Participa en la conversación

2 Comments

  1. Sofía, tu carta es una bocanada de aire fresco al tema, hasta ahora dominado por un enfoque prohibitivo, como el expresado por Roberto, en el cual él busca imponer limitaciones a la libertad de la mujer de qué hacer con su cuerpo (con compensación o no).

    El embarazo subrogado sí es una prestación de servicios y cada mujer puede decidir con autonomía de si está de acuerdo o no, enfoque mucho más alineado con respetar la libertad del ser humano a tomar sus decisiones (estemos otros de acuerdo o no).

    Y al final del día, es ¿un niño nacido de una gestación subrogada fundamentalmente diferente a el resto de nosotros en su naturaleza y derechos? Claro que no.

  2. Me recuerda a “Los Miserables” de Víctor Hugo. Nadie le puso una pistola en el pecho a la joven mujer para vender su hermosa dentadura. Tampoco tuvo limitaciones a su libertad de qué hacer con su cuerpo; algo que tanto elogia el Sr. Foessel. Nadie podría “demostrar” que hubo “coerción, ausencia de consentimiento, trato degradante o negación del estatus de sujeto moral”, tal como afirma la autora de la carta.
    O sea, vendió su dentadura y todos felices, todo muy digno, ético, y respetuoso de la autonomía de la ex hermosa desdentada.

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.