Señor Director,

El destacado escultor Mario Irarrázabal, autor de obras que se pueden encontrar en diversas ciudades de Chile y del extranjero, ha visto frustrada su larga aspiración de contar con un museo donde se puedan apreciar sus creaciones. Varias fueron las iniciativas que no se pudieron concretar, siendo la última, un notable esfuerzo de la facultad de Arquitectura de la Pontificia U. Católica que propuso la creación del “Museo Humano” en San Carlos de Apoquindo y para el cual el escultor Irarrázabal donaría 300 obras para ser admiradas en un espacio abierto y gratuito. Tristemente, el proyecto al parecer no verá la luz por falta de financiamiento.

Cuando nuestros jóvenes y niños más necesitan imbuirse de cultura, de historia, de arte y de apreciación de los talentos humanos, es un desperdicio ver cómo tantos recursos son tirados a la basura o derechamente robados por fundaciones, en lugar de invertirlos en iniciativas como esta, que sólo pueden generar beneficios y frutos imperecederos a las actuales y futuras generaciones de chilenos.

¿No deberíamos todos plantearnos cómo hacer este sueño una realidad?

Felipe Bahamondes

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