Señor Director:

En el reciente mes de mayo la discusión en torno a la Ley Antiterrorista surgido en la Comisión de Seguridad de la Cámara Baja se ha caracterizado por un proceso legislativo marcado por dilaciones y desacuerdos sustanciales en la aprobación de artículos fundamentales. La fragmentación y el desorden que han prevalecido en las deliberaciones reflejan no solo las tensiones inherentes a un tema de tal magnitud, sino que también la dificultad de construir consensos dentro de un escenario político. La presidenta de la Comisión ha expresado una preocupación legítima al señalar que, en base al ritmo actual de votaciones, podría prolongarse excesivamente el proceso de tramitación de la ley antiterrorista que se ha llevado a cabo en las últimas sesiones, subrayando la ineficacia legislativa que podría comprometer la capacidad del Estado para abordar de manera oportuna y efectiva los desafíos de la seguridad ciudadana.

Entonces… ¿Por qué una preocupación central como la seguridad debe tornarse en estancamiento y prolongadas negociaciones? Este fenómeno puede interpretarse como un síntoma de un sistema, en luchas de poder ideológico y los intereses divergentes. Es esencial considerar e identificar cómo estas dinámicas afectan la legitimidad del proceso y, en un sentido más amplio, la estabilidad social en un contexto donde la seguridad pública es y debe ser el primer interés que subsanar.

Catalina Lizana, estudiante de Sociología

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1 Comment

  1. Toda la razón pero es un tema donde el gobierno tiene una contradicción entre sus deberes y su ideología. El corazón puede más que la razón.

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