Señor Director:

El resultado de las elecciones este domingo dejó algo muy claro: la ciudadanía decidió ponerle un alto a un ciclo político que ya parecía un circo. La presidencial lo muestra claramente: Jeannette Jara quedó con 26%, mientras que José Antonio Kast obtuvo un 24%, dejando en evidencia que el oficialismo ya no conecta como lo solía hacer hace algunos años y que el país quiere un rumbo distinto, cansado de promesas rotas y una gestión que no estuvo a la altura siquiera de lo que ellos mismos pronosticaban.

En el Congreso pasó lo mismo. En el Senado, Chile Grande y Unido aseguró 18 escaños, y Cambio por Chile llegó a 7, dejando un mapa político mucho más equilibrado. En la Cámara de Diputados, Cambio por Chile subió a 42 y Chile Grande y Unido alcanzó 35, confirmando un giro claro hacia estos dos pactos.

Además, la participación electoral fue una de las más altas de los últimos años. Esto demuestra que sí importa quién toma el liderazgo nacional. Que no basta con los beneficios sociales para dirigir un país, la ciudadanía dejó claro que no quiso seguir la misma línea que se había marcado el 2021. Chile ya no resiste más años de práctica en La Moneda.

Ahora lo importante es que este respaldo se traduzca en hechos. Es crucial que estas mayorías trabajen alineadas, que se dejen atrás discusiones como la reforma de pensiones que terminó debilitando a Chile Vamos en su momento y que esta vez no se repitan los mismos errores. La ciudadanía votó así porque sintió que el Gobierno prometió mucho y cumplió poco, y ese mensaje no se puede ignorar.

Chile necesita volver a ser un país de oportunidades, donde no haga sentido vivir en la incertidumbre permanente y, más importante aún, recuperar la confianza perdida en la política, algo que sólo será posible si quienes fueron electos están realmente a la altura del momento que vive el país.

Ian Pliscoff Laskowsky

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