Señor Director:

Hace un par de días el alcalde Daniel Jadue fue denunciado como uno de los mayores antisemitas del año 2020 por el centro Simon Wiesenthal, organización de derechos humanos dedicada a la investigación del Holocausto y al odio hacia los judíos en un contexto histórico y contemporáneo.

Me parece que este evento es una alerta para todos los ciudadanos que velamos por la democracia y el buen funcionamiento de la República. Es inaceptable que chilenos en el siglo XXI se vean discriminados por el solo hecho de ser de una determinada religión, sintiéndose cada vez más ajenos a su propio país.

Es momento de hacer frente al odio gratuito, a las acusaciones sin fundamentos y en especial a aquellas personas que promueven lo anterior a costa de difundir una idea propia.

Cuando el discurso del odio es reconocido como tal a nivel internacional, pero no en Chile, da para pensar en qué buscamos como país ahora que nos encontramos en un tiempo de grandes cambios.