Señor Director:
La colaboración se ha convertido en una de las respuestas más repetidas frente a los desafíos sociales. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos qué la hace posible.
Con frecuencia asumimos que basta con reunir actores en torno a un objetivo común. Pero colaborar no consiste sólo en compartir un propósito. Consiste en diseñar una forma de trabajo entre instituciones que crean valor de manera distinta y responden a incentivos diferentes.
La empresa crea valor económico, es motor del crecimiento, de la inversión y del empleo. El Estado genera bienes públicos y garantiza derechos. Las organizaciones de la sociedad civil movilizan personas y recursos para responder a desafíos de interés público. La academia genera conocimiento y desarrolla capacidades.
Las colaboraciones no fracasan por falta de voluntad. Fracasan cuando se diseñan como si todos los actores respondieran a la misma lógica.
Mientras sigamos romantizando la colaboración, seguiremos hablando más de ella que entendiendo qué la hace posible.
María Jesús Flores, Fundadora y CEO de Kolmma
