Señor Director:
Hasta cuando tanta consideración con los desconsiderados que no tienen ninguna consideración ni contemplación con nadie ni con nada.
Una sociedad que defiende en todo orden de cosas, los derechos de los inhumanos está sin brújula, sin norte, pérdida, a la deriva.
Cómo es posible que el tribunal constitucional declare inconstitucional disposiciones del proyecto escuelas protegidas que lo único que buscan es garantizar la seguridad
de los estudiantes y protegerlos para no exponerlos a los violentos, darle tranquilidad a los padres y garantizar las condiciones mínimas a los profesores, inspectores y directores para poder educar y formar.
Estamos todos obligados a circular con nuestro carnet de identidad en mano y a mostrarlo cuando nos lo solicitan, sin embargo, a los delincuentes se les permite andar encapuchados. Tampoco se puede mostrar el rostro de los asesinos, vándalos, delincuentes y criminales, todas estas consideraciones desproporcionadas son señales equívocas que «desprotegen» a los inocentes y seres humanos de bien y le van dando más permisividad y amparo a los peligrosos.
Basta ya de benevolencia ingenua. Es hora de buscar soluciones efectivas que lleguen
antes, no después, cuando ya es tarde. No se trata de ser duros o blandos, se trata de ser responsables y justos.
Josefina Sutil Servoin

Efectivamente. Es una muy mala manera de aplicar ese concepto de la democracia protegiendo a las minorías, aplicarlo a estas «minorías» de delincuentes, traficantes de drogas Y PERSONAS, sicarios, atorrantes y matones y a quienes por ellos son reclutados para operar en escuelas o liceos. Este Tribunal Constitucional solo persevera en su largo rumbo previo, para rescatar y poner por encima del resto, los hipotéticamente debilitados derechos de muchachones ya transformados en matones y delincuentes o asesinos, como el de la inspectora de Calama, o como los overoles blancos de Santiago y Providencia. Un sinsentido pero francamente doloso