Señor Director:

En estas elecciones municipales y regionales hemos visto el desprecio de personeros de la izquierda a aquellas personas y familias que han podido revitalizar el mérito, escogiendo creer en sus capacidades antes que esperar una respuesta de la política.

Un clasismo y envidia encubiertos de justicia social y campaña electoral, porque sus ideas no tienen impacto en la gente que pretenden representar. Ese discurso de que tu nivel socioeconómico debe determinar tu pensamiento político no puede ser sino producto de un odio irracional y resentimiento histórico carente de sustento.

En esta segunda vuelta de elecciones regionales, nos jugamos eso. En Santiago, en especial, hemos visto el ninguneo permanente hacia aquellos hombres y mujeres que vienen de abajo y promueven día a día, con fuerza, las ideas libres, la subsidiariedad, la colaboración social y proponen un sistema que combate la pobreza y genera movilidad social, porque la conocen, porque la vivieron y porque es su historia.

Por eso, estamos frente a dos alternativas. Una que plantea siempre el camino fácil, el de los derechos sin deberes, de los logros sin esfuerzo y el progreso sin trabajo. Ante eso, una forma de hacer política que generalmente descalifica y estigmatiza a sus legítimos contradictores, debemos resistir los cantos de sirena de aquellos que ofrecen atajos sin destinos.

A ese camino se le combate con ideas, con propuestas y con testimonio, esta es la alternativa de los fachos pobres. El camino que conoció la pobreza, que la superó y no abrazó la cultura de una sociedad de clases, porque no vieron en ella el sustento de su relato progresista, que fue superado por su propia realidad.

Estas próximas elecciones son la antesala de un partido mucho más complejo, mucho más difícil, pero mucho más desafiante, porque el 24 de noviembre comienza la cultura de aquellos fachos pobres frente a la política de siempre que, superando su propia historia de vida, asumieron la tremenda responsabilidad de ofrecer un cambio a sus regiones y devolverle la esperanza a un país que necesita de ellos.

Alonso Rivera, nuevas generaciones UDI

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2 Comments

  1. Excelente, cien por ciento de acuerdo. A ponernos overol y a trabajar, por nosotros y por nuestro amado país

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