Señor Director:
En tiempos de incertidumbre y temor ciudadano, proponer cárceles flotantes en barcos como solución al hacinamiento y a la violencia carcelaria parece, a primera vista, una medida audaz. Pero en realidad, es un retroceso civilizatorio inaceptable.
El populismo penal ha transformado el debate sobre seguridad pública en una competencia de dureza: quién promete encerrar a más personas por más tiempo, sin detenerse a evaluar si ese enfoque sirve realmente para reducir la criminalidad.
La realidad latinoamericana ofrece una dura lección: las cárceles sobrepobladas y sin control se han convertido en incubadoras del crimen organizado. Desde esos recintos, lejos de rehabilitarse, muchos internos terminan integrándose a redes delictuales, convirtiendo las prisiones en verdaderas sucursales del crimen. Lo que debería ser un instrumento del Estado para proteger a la sociedad, se transforma en un espacio capturado por estructuras criminales.
La propuesta de los barcos-cárceles recuerda inevitablemente a Michel Foucault, quien en Historia de la locura en la época clásica relataba cómo, entre los siglos XV y XVII, los «indeseables» de la sociedad, locos, pobres, prostitutas, vagabundos, eran expulsados en naves sin rumbo, bajo una lógica de segregación social. No era una política sanitaria ni moral, sino una forma de excluir, de invisibilizar.
Frente a esto, la propuesta penitenciaria de la candidata Evelyn Matthei representa un enfoque coherente y efectivo. Su plan busca modernizar la infraestructura, disminuir el hacinamiento, aislar a los líderes del crimen organizado y anular su poder corruptor, mejorar la seguridad del personal y reducir la reincidencia delictual, todo ello sin abandonar los principios fundamentales del respeto a los derechos humanos.
Recuperar la paz social y frenar las carreras delictuales es urgente, pero sólo será posible si se actúa con firmeza y humanidad a la vez. Ese es el camino que legitima una candidatura y fortalece la democracia, no el que nos devuelve a la lógica de las naves o un país sin rumbo.
Christian Alveal Gutiérrez – Ex Director Nacional Gendarmería de Chile

Si ud hubiese cumplido cabalmente su rol en su época, estaríamos harto mejor en capacidad carcelaria, en métodos, en doctrina, en medidas anticorrupcion, entre otras, ya pasó el momento, ya no cumplió, ahora, mire y aprenda como se debe trabajar