Señor Director:

La capital ha enfrentado situaciones críticas debido a emergencias recientes, con afectaciones graves el jueves 8 de octubre en la precordillera de Las Condes -provocadas por la activación violenta de la quebrada Honda en San Carlos de Apoquindo, cuyo caudal descendió hacia ejes como Francisco Bulnes Correa y avenida General Blanche- y en comunas del centro-sur de Santiago el martes 13 de octubre.

A raíz de estos episodios, se desató un intenso debate entre el Gobierno, la Gobernación de Santiago y los municipios en torno a la disponibilidad presupuestaria para implementar radares especializados capaces de registrar avalanchas, desplazamientos de tierra o flujos de agua, así como anomalías estructurales en laderas, grietas y procesos de erosión.

Estos instrumentos demandan suministro eléctrico constante y se emplean habitualmente en faenas mineras a rajo abierto en alta cordillera para alertar sobre deslizamientos vinculados a la operación minera. De hecho, un dispositivo de este tipo o sistema LiDAR pudo haber alertado sobre el riesgo de avalancha que provocó el fallecimiento de dos trabajadores contratistas en El Teniente.

No obstante, estos equipos enfrentan una limitación clave: su baja capacidad de cobertura frente a la dispersión geográfica que caracteriza a los eventos aluvionales en el país. Fenómenos como el invierno boliviano, El Niño, lluvias intensas concentradas en pocas horas o alzas térmicas con elevación de la isoterma cero han generado aluviones históricos en La Reina (1982, 1993 y 2005), Antofagasta (1991) o bien Tocopilla este mismo 2026.

Por esta razón, la estrategia frente al riesgo debe articular una dimensión predictiva con una capacidad reactiva y capilar. Esta última se logra mediante sensores localizados con telemetría en tiempo real, los cuales transmiten datos sobre caudal, velocidad de avance y arrastre de sedimentos, permitiendo emitir alertas tempranas y operar compuertas a una fracción del costo de un radar. En este escenario, es indispensable que las autoridades analicen detenidamente el problema y prioricen soluciones eficientes y de amplia cobertura antes de inclinarse por tecnologías costosas y de alcance acotado.

La sugerencia a las autoridades es clara: afinar el diagnóstico para buscar las soluciones más precisas para un problema que presenta mucha variación y capilaridad. El monitoreo ‘micro’ resulta ser más costo-efectivo que sistemas costosos que no permiten una cobertura geográfica relevante.

Juan Guillermo Walker – Director de Capta Hydro

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