Señor Director:

Estamos presenciando el inesperado desenlace de una película bélica que algunos han forzado a extender más allá de su tiempo natural. Un sector del público, sediento de caos, disfruta viendo el mundo arder y, si es necesario, está dispuesto a echar más leña al fuego para mantener vivas las llamas. Al mismo tiempo, hay directores dispuestos a alimentar esta sed con guiones ruines, diseñados para mantener cautiva a la audiencia y lucrar con su morbo.

Pero aún más preocupante, son aquellos actores que sin escrúpulos, aceptan sus papeles con la ambición de convertirse en los grandes protagonistas de este círculo vicioso. Uno de ellos, y quizá el más representativo, es Volodímir Zelenski. Desde el inicio de la guerra, lo vimos sumergido en su personaje: siempre vestido de militar, posando como un héroe de primera línea que “lucha por su país”. Así lo presentaron la mayoría de los medios occidentales, sin que muchos se detuvieran a preguntar ¿por qué Rusia inició esta ofensiva contra Ucrania?

Se nos dijo que Moscú quería tomar Kiev, que había fallado en sus cálculos y que toda Europa estaba en riesgo. Pero pocos se cuestionaron quiénes realmente estaban interesados en prolongar esta guerra. ¿Por qué la administración anterior de Estados Unidos destinó miles de millones de dólares a Ucrania sin un claro registro de su uso? Tantas preguntas sin respuesta, tantos vacíos informativos, tantas personas confundidas y engañadas por medios que han hecho de la desinformación una herramienta de manipulación.

Ahora el guión ha cambiado. Zelenski dejó de ser el “héroe”, porque los directores abandonaron la película, pero él sigue aferrado a su papel, creyendo que el supuesto liderazgo que construyó lo mantendrá a flote. En realidad, solo muestra su verdadera naturaleza: ambición desmedida y un deseo de perpetuarse en el poder, sin importarle que su país siga desangrándose.

Hoy, sin apoyo y con un guión que ya nadie quiere seguir, juega a ser fuerte mientras sacrifica a miles de ucranianos en nombre de su orgullo. Se niega a la paz, porque eso significaría el fin de su protagonismo. Y así, la guerra sigue, sin otro propósito que mantener viva la tragedia de un pueblo que merece mucho más que un actor aferrado a su escena final.

Por Lucy Depablos, Presidente Fundación LIP

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4 Comments

  1. Desconozco qué es, qué representa la Fundación LIP. No concuerdo con lo expresado. Rusia atacó a Ucrania en 2014 y conquistó Crimea, con nula reacción de pdte Obama. 10 años después con pdte Biden, ambos demócrata, Rusia invade total territorio de Ucrania, esta lucha c por su supervivencia como nación independiente. Es fácil opinar a miles de kms deblos hechos……..

  2. Estimada Lucy.

    Zelenski ha demostrado ser un líder resiliente en una situación extrema, y no me molesta ni su estilo ni su liderazgo y espero que en Chile, ante una situación simitar, contemos con un Zelenski Sin embargo, creo que el problema real no es él, sino Europa. Desde el inicio, han jugado un doble discurso: apoyan a Ucrania con palabras, pero le han negado el ingreso a la OTAN, no por desprecio, sino porque hacerlo en este momento significaría arrastrar a toda la alianza a la guerra bajo el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte.

    Ucrania ya había solicitado su adhesión en 2008, pero abandonó esa aspiración en 2010. Tras la anexión de Crimea en 2014, retomó el proceso, aunque la guerra en el Donbás ya era un obstáculo considerable. Ahora, con el conflicto en curso, la realidad es que admitirla sería comprometer a toda la OTAN en una guerra abierta contra Rusia, algo que los europeos han evitado cuidadosamente.

    Es cierto que la guerra ha sido brutal y es lógico preguntarse si ha llegado el momento de una negociación realista que evite más muertes y destrucción. Porque al final, la pregunta no es si Zelenski es bueno o malo, sino si Europa está dispuesta a asumir las consecuencias de sus propias decisiones y dejar de prolongar una guerra que parece no tener solución militar clara.

  3. La Fundación LIP profesa “ Buscamos potenciar liderazgos #jóvenes que deseen interactuar con el #mundo en una sociedad internacional que respeta y valora cada #nación ✋️.” Pero lo que expresa la señorita Depablos no parece valorar el esfuerzo que ha liderado Zelinski para preservar la integridad territorial de Ucrania. Quizás la señorita Depablos está de acuerdo con el presidente Trump en su exigencia de paz sin garantías para Ucrania.

  4. Estimados,
    Comparto algunos puntos clave sobre la situación en Ucrania:

    1. Desde 2013-2014, los gobiernos de Kiev llevaron a cabo ataques sistemáticos contra la población ucraniana de ascendencia rusa en el este del país. En los círculos políticos, militares y gubernamentales, se promovió una política de demonización, persecución y violencia contra esta comunidad, negándole su identidad ucraniana. Como resultado, en la última década, Ucrania ha perdido casi la mitad de su población, una tendencia que ya era significativa antes de la guerra en 2022.
    2. Entre 2014 y 2020, una gran cantidad de ucranianos altamente calificados en educación, ciencia y empleo emigraron debido a la falta de apoyo estatal y la ausencia de oportunidades de desarrollo.
    3. Cuando Volodímir Zelenski, comediante de profesión, se postuló a la presidencia, prometió pacificar las relaciones con la población del este y fomentar una cooperación armoniosa con Rusia. Su discurso de reconciliación y progreso le otorgó el respaldo de sectores que anhelaban la unidad nacional. Sin embargo, la realidad fue diferente: el conflicto se profundizó debido a la lucha de poder entre las élites locales, la influencia de agendas geopolíticas extranjeras y la propia ambición de Zelenski, lo que precipitó la crisis en 2022.
    4. En marzo de 2022, Zelenski, bajo la presión del gobierno británico—específicamente de Boris Johnson—canceló un acuerdo de paz avanzado con Rusia, el cual él mismo había autorizado y negociado. Este borrador de acuerdo, que cumplía con sus propias condiciones, fue desechado. Este es un hecho documentado y objetivamente verificable.
    5. Entre 2022 y principios de 2024, la narrativa dominante en los medios occidentales fue impulsada por las élites de Occidente y sus aliados en Kiev. Sin embargo, la percepción pública ha cambiado drásticamente. Hoy, más del 70% de los estadounidenses apoya un acuerdo de paz en Ucrania, incluso sin Zelenski, y solo 30-35% considera a Rusia un enemigo, en contraste con la percepción en 2022. En Ucrania, entre 60% y 64% de los ciudadanos respaldan conversaciones de alto el fuego con Rusia. Mientras tanto, Zelenski ha perdido legitimidad: solo 14-15% de los ucranianos lo apoyarían en una eventual reelección, reflejando un rechazo generalizado.
    6. La represión interna se ha intensificado. Las detenciones arbitrarias, los juicios politizados y la censura a la libertad de expresión confirman que el régimen de Kiev, gobernado bajo ley marcial, carece de dinámicas democráticas reales. Zelenski y su círculo de poder negociaron el destino de Ucrania con la administración demócrata de Washington, Downing Street y BlackRock. Ahora, en un intento desesperado por sostenerse en el poder, han girado hacia la administración Trump en busca de nuevas negociaciones. Desde la oposición ucraniana advierten que Zelenski y su élite están en la agonía del poder, provocando el colapso del Estado.
    7. Cuando finalmente se concrete el mega acuerdo internacional en marcha, el resultado será muy distinto al que Zelenski y su equipo prometieron retóricamente.

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