Señor Director:

Pablo Ortiz cita un metaanálisis de Coleman (2011) para sostener que el aborto incrementa significativamente el riesgo de múltiples trastornos de salud mental. Sin embargo, dicho trabajo ha sido ampliamente cuestionado por importantes limitaciones metodológicas, entre ellas la comparación de mujeres que abortaron con otras que llevaron embarazos a término, grupos que difieren desde el inicio en múltiples factores personales y sociales que también influyen en el riesgo de desarrollar problemas de salud mental. Los propios autores estiman, además, que solo cerca del 10% de la incidencia de estos problemas sería atribuible al aborto.

Por otra parte, el informe de la American Psychological Association Task Force on Mental Health and Abortion (2008) concluyó que un aborto libre durante el primer trimestre no aumenta el riesgo de trastornos mentales en comparación con continuar un embarazo no deseado.

Posteriormente, estudios con diseños metodológicos más robustos, como los de Biggs et al. (2015, 2017), compararon mujeres que solicitaron un aborto: unas pudieron acceder al procedimiento y a otras se les negó por encontrarse apenas por sobre el límite de edad gestacional permitido. Las mujeres a quienes se les rechazó el aborto presentaron inicialmente mayores niveles de ansiedad y menor autoestima; sin embargo, estas diferencias tendieron a desaparecer con el seguimiento, sin observarse un aumento persistente de depresión u otros trastornos atribuible al aborto.

Es cierto que investigar esta materia presenta enormes desafíos metodológicos y éticos, por lo que ningún estudio está exento de limitaciones. Sin embargo, con la evidencia actualmente disponible, no es posible afirmar que el aborto produzca los problemas de salud mental que señala el señor Ortiz. Cabe recordar, además, que la mayor parte de esta evidencia proviene de mujeres que solicitaron un aborto por decisión propia, escenario distinto al de las tres causales contempladas por la legislación chilena.

Sofía Salas Ibarra – Docente investigadora en bioética, Universidad del Desarrollo

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1 Comment

  1. Yo creo que matar o quitar la vida a una persona, siempre debiese crear o provocar problemas mentales a su responsable, al menos en personas normales en salud mental .

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