Señor Director:

Pasados 4 meses de aquel 18 de octubre, vemos pocas soluciones concretas y de las prioridades que incentivaron el movimiento como reforma a las pensiones o al sistema de salud, poco hemos visto. 

Quienes sí han sido concretos, han sido los grupos violentistas que en el transcurso del tiempo no han cesado sus actos vandálicos, generando temor e incertidumbre entre familias, negocios y pymes, los cuales han visto afectados sus quehaceres diarios a causa de estos sujetos, llegando algunos, incluso, a cerrar a raíz de esto. “¡Hasta cuándo!», se preguntan muchos.

Al parecer es difícil ver su final, puesto que la mayoría de los expertos coinciden en que marzo podría ser un buen indicio de cómo serán los siguientes meses de 2020. Por otra parte, la poca visión y la falta de condena a la violencia con la que muchos parlamentarios han afrontado esta crisis ha generado una división y profundización de esta. Y esto mismo nos da a entender mucho el cómo nace el estallido social, ya que la desconexión llega a ser tal por parte de ambas Cámaras que, incluso, se van de vacaciones mientras el país exige soluciones, sin haber entregado ninguna. 

Así las cosas, mientras la violencia continúa sin cesar, los parlamentarios se lavan las manos sin ofrecer respuesta concreta alguna. Esperemos que se pongan los pantalones y condenen esta sin sin tapujos, antes de que sea demasiado tarde para todos.