Publicado el 18 de enero, 2020

Vivianne Blanlot: «La empresa privada está tan tensionada como el resto de la sociedad»

Autor:

Mariela Herrera

Un análisis económico y político realiza en conversación con El Líbero, la vicepresidenta de Icare y ex ministra de Defensa, Vivianne Blanlot. «Probablemente habrá intentos de boicotear el plebiscito», señala quien también ha sonado como posible nombre para liderar la CPC.  Si bien advierte que «por mucho tiempo más las instituciones van a estar terriblemente estresadas», se muestra optimista: «La gente, mayoritariamente, quiere soluciones sensatas».

Autor:

Mariela Herrera

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Actual vicepresidenta de Icare, directora de empresas, integró los gobiernos de la Concertación en diferentes cargos y llegó a ser ministra de Defensa del primer mandato de Bachelet. Hoy, Vivianne Blanlot es voz autorizada en el mundo empresarial y social. Y será ella quien presida la primera sesión de «Enade: El Comienzo. Economía + Política», el miércoles 29 de enero en Casa Piedra.

En entrevista con El Líbero analiza el país post 18-0 desde una mirada política y económica. Cuestiona a un sector de la centroizquierda por tener una «actitud ambivalente» en la crisis. «Me llama la atención que no haya habido una defensa mucho más férrea y clara de la Constitución, de las leyes y de la democracia». Advierte que por mucho tiempo más las «instituciones van a estar terriblemente estresadas». Sobre abril, señala: «Estoy convencida de que probablemente habrá intentos de boicotear ese plebiscito y los militares en ese caso tienen una obligación que es cautelar el proceso democrático». Y, a pesar de todo, se muestra optimista. «La gente, mayoritariamente, quiere soluciones sensatas».

-En la presentación que anuncia Enade para fines de enero se lee: «Cuando vemos la caída de diversos indicadores y expectativas podemos sentirnos tristes y desanimados. Sin embargo, también hay una buena razón para el optimismo porque la causa de esas fuertes caídas es algo que sí podemos controlar». ¿Dónde ve el optimismo y qué desafíos se vienen en Chile post 18-0?

-Primero, yo no comparto lo que se dice por todos lados que Chile cambió. Chile no cambió, es el mismo Chile, las mismas tensiones sociales que estamos viendo más evidentes hoy día, existían desde hace mucho tiempo. Solo que una parte importante de la población la sentía, y otros no nos dábamos cuenta. Eso es todo. Estamos viendo lo que le ha estado pasando a Chile nítidamente. ¿Qué ha surgido de eso? Tenemos dos fenómenos importantes. Uno, que estamos sumidos en la continuación de la violencia y que hay que controlar y terminar. Pero también tenemos que asumir -por mucho tiempo- que muchas instancias institucionales van a estar terriblemente estresadas. Me refiero, por ejemplo, a una PSU con grandes dificultades; a proyectos de ley en que probablemente se extremen las posiciones; a situaciones de mayor desempleo que tiene que ver con la incertidumbre para algunos inversionistas, y dificultades económicas para otros que han sido dañados. Vamos a tener estrés en todos los ámbitos de la acción pública y privada.

-¿Y dónde encuentra el optimismo en este escenario?

-Lo que me hace despertar optimista todos los días es que por fin se aclararon, se hicieron transparentes los grandes problemas que tenemos. Veo que hay una densidad de talento en la sociedad chilena para repensar las cosas. Hay un cierto grado de asombro, de paralización, de no saber bien cómo enfrentar las cosas, pero también hay una gran cantidad de chilenos que realmente quieren tanto a Chile que están viendo «cómo me pongo a pensar en soluciones distintas a las cosas». Y hay una efervescencia, gente que estaba ajena al debate público y ahora discuten, se junta, van a cabildos. Creo que eso es muy positivo y nos va a llevar a un Chile distinto, mejor. Otro factor de optimismo es la calidad de las personas chilenas. Esas mismas personas que han estado soportando situaciones precarias y ciertas insatisfacciones en sus vidas, son resilientes y no pierden la esperanza de que las cosas van a mejorar. Esa gente, mayoritariamente, quiere soluciones sensatas que les permitan tener una vida en que eduquen bien a sus hijos, que tengan trabajos de mejor calidad, pero quieren trabajar, quieren exactamente las mismas cosas que han querido siempre. Veo que el germen de un país mejor está en estos dos últimos factores y tengo plena confianza de que los problemas se van a superar y vamos a salir engrandecidos.

-¿Cómo se ve esto en un escenario con lo que ocurrió, por ejemplo, con la PSU donde muchos jóvenes se vieron impedidos de ejercer su derecho a dar el examen, de transitar libremente, debido a un grupo pequeño que llamó a un sabotaje? ¿Queda en jaque la gente que busca soluciones sensatas, como usted dice, debido a estos grupos?

-Es absolutamente fundamental que los instrumentos del orden público encuentren la forma de ejercer la autoridad sin los errores que se han cometido y que hacen que, finalmente, el ejercicio de la autoridad se desprestigie. Me refiero al accionar de carabineros, creo que en su gran mayoría ha habido una intención  de hacerlo bien, de acuerdo a las normas, pero ha habido equivocaciones, a veces déficit y a veces excesos. Como país no tenemos la posibilidad de no encontrar la forma de poner el orden público de una manera atinada y eficaz. Y estoy segura de que en este momento se está revisando y analizando los errores cometidos y finalmente se va a lograr tener una estrategia para manejar mejor el problema.

No estoy para nada orgullosa de la actitud ambivalente que muchos del sector político al cual yo ideológicamente pertenezco, han tenido en este proceso. Me llama la atención que no haya habido una defensa mucho más férrea y clara de la Constitución, de las leyes y de la democracia».

-Si bien el orden público está asociado a Carabineros, usted conoce el tema de las Fuerzas Armadas no solo por haber sido ministra de Defensa sino por pertenecer a la familia militar (su padre fue capitán de Ejército). ¿Cómo evalúa el que hayan tenido que salir a la calle durante el estado de excepción?

-Entiendo perfectamente por qué se estableció el estado de excepción y se llevó a las Fuerzas Armadas a la calle. Amanecer el 19 de octubre con lo que había pasado, para todos los chilenos fue un trauma brutal. Decir que no teníamos que tener estado de excepción es muy errado. Estábamos en una catástrofe. Personalmente, estoy muy contenta con que los militares no hayan sido llamados de nuevo y espero que no lo sean, porque le tengo un gran cariño a las Fuerzas Armadas y un gran respeto y apego al rol que ellos deben jugar. Ellos no están para manejar la seguridad interna, sino que están para otra cosa. Entonces, el esfuerzo que tiene que hacer Chile es tener una policía eficaz, a la altura de lo que requiere las sociedades actuales. Mi posición es muy clara, los militares no son los que tienen que afrontar esta situación, es el Ministerio de Interior y las policías.

-En el plebiscito las Fuerzas Armadas sí cumplen un rol en los locales de votación…

-Es cierto, para el plebiscito tenemos la ventaja de que para las elecciones son las Fuerzas Armadas las que custodian y creo que eso es muy fundamental. Estoy convencida de que probablemente habrá intentos de boicotear el plebiscito y tenemos que discutir previamente, como sociedad, si esperamos que simplemente las Fuerzas Armadas que están custodiando los locales de votación se queden inactivos ante una arremetida para boicotear… yo creo que no puede ser así. Se tiene que establecer claramente cuál va a ser la reacción de las Fuerzas Armadas y hacérselo ver a la población en forma previa. Si hay incendios, barricadas, no dejar a la gente votar, todas formas antidemocráticas, los militares en ese caso tienen una obligación que es cautelar el proceso democrático. Y no es posible restringirles el uso de los mecanismos y herramientas legales.

-Usted fue parte de los gobiernos de la Concertación. ¿Qué responsabilidad o tarea le corresponde a la centroizquierda, tomando incluso la frase «no son 30 pesos son 30 años»? Hoy mucha gente que fue gobierno hoy reniega de su propia labor.

-Yo formé parte del trabajo de varios de los gobiernos de la Concertación y estoy extremadamente orgullosa de lo que hicimos y siempre digo «hicimos» porque la Concertación fue un equipo por muchos años. ¿Se cometieron errores? Por supuesto. ¿Hubo faltas de algunos, incluso de probidad? Sí. ¿Hubo sobrepaso de normas? A veces. Pero si uno lo mira en el contexto de todo lo que se hizo y de todas las necesidad que había el año 90, la verdad es que hicimos mucho y la mayor parte lo hicimos bien. Ahora, la sociedad ha cambiado, llegamos al 2010 con una sociedad totalmente distinta. Obviamente los equipos que trabajaron a partir de los 90 no pueden ser exactamente los mismos ni las políticas son las mismas. Es cierto que al país, a todos los sectores, les ha faltado en la última década, capacidad para entender los desafíos y establecer las políticas que se veían que eran necesarias. Yo creo que fallamos, pero no la Concertación, sino que la sociedad.

Para el plebiscito se tiene que establecer claramente cuál va a ser la reacción de las Fuerzas Armadas y hacérselo ver a la población en forma previa. Si hay incendios, barricadas (…), los militares en ese caso tienen una obligación que es cautelar el proceso democrático».

Hoy no estoy para nada orgullosa de la actitud ambivalente que muchos del sector político al cual yo ideológicamente pertenezco, han tenido en este proceso. Me llama la atención que no haya habido una defensa mucho más férrea y clara de la Constitución, de las leyes y de la democracia. Un ejemplo: cuando se discute si hay que perseguir o no a quienes interrumpen la vida de los demás y les impiden hacer lo que es su voluntad, ponerle límites a la definición de violencia. O sea, para mí es violento que los jóvenes no puedan dar la PSU; es violento que se invadan las salas de clases; es violento que haya barricadas en las calles. Esa ambivalencia respecto a los derechos de la gran mayoría, yo no la comparto en absoluto. Tenemos que ser muchísimo más claros en defender la democracia.

-En el Senado, salvo 6 senadores, la mayoría de la centroizquierda votó en contra de aumentar las penas en la ley antibarricadas.

-Defender el derecho de unos pocos en contra de los derechos de la mayoría es un error. Porque esos pocos están violando la ley, no nos olvidemos de eso. La libre expresión, el libre movimiento de una gran mayoría está siendo violado. Entonces, ser ambiguo ante eso, más allá de que se empieza a legitimar el no respetar la ley. Yo pienso en un joven de 21 años que se instala en las barricadas, que le pide a la gente que baile o no pasa ¿qué pasa con su hermano menor que tiene 10 años cuando ve que eso queda impune, que se le da la razón? ¿Qué mensaje estamos mandando a las generaciones que vienen? Eso es muy grave.

-¿Y frente a los otros sectores políticos?

-También hay otro sector que no ha estado a la altura en entender que esta es una sociedad que requiere cosas diferentes a las que requería en los años 80 y eso es un gran problema. Sin embargo, creo que van a ir perdiendo fuerza los extremos y va a ir imponiéndose una gran preferencia por la moderación, por la capacidad de entendimiento y eso me lleva a lo que estamos tratando de hacer en Icare.

«Hoy en día las voces más moderadas y más dialogantes no está siendo héroes, pero la gente eso es finalmente lo que prefiere»

-El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, señaló que tomar todas las demandas sociales que se han conocido podría costar 8 puntos del PIB y llamó a priorizar. ¿Comparte esa postura del gobierno?

-Lo más fundamental de este momento es que por primer vez estamos entendiendo que no podemos hablar de economía por una parte, de políticas sociales por la otra, de democracia y política por la otra. No, ya nos cayó la teja que tenemos que tener una mirada más holística y que todo está conectado con todo. Me parece que que el ministro Briones tiene conciencia de esto y es muy interesante la forma en que lo ha ido expresando. Y cuando un gobierno permite que un ministro actúe como él está actuando es porque el gobierno está aceptando que lo social y lo económico van de la mano. Se necesita un ejercicio de priorización extremadamente delicado y hay que compartir los fundamentos de eso con la sociedad. No podemos aumentar a todos las pensiones de la manera óptima que nos gustaría, pero hay que apuntar a los más carenciados. Los problemas de salud tampoco los podemos eliminar dando una salud de altísima calidad sin costo alguno a todos los que la quieran porque no podemos. Hay que hacer cosas que mejoren la calidad a la gran mayoría de la gente. En eso estoy totalmente con lo que está haciendo el ministro Briones. Necesitamos una hoja de ruta y una estrategia y entiendo que no se puede tener una hoja de ruta nueva en dos o tres meses, entonces, tenemos que tener todos la grandeza de colaborar en que lo que se está haciendo en el corto plazo funcione bien. Que el ministro de Hacienda está metido en las políticas sociales es una innovación maravillosa.

-Un par de meses antes de la crisis, usted dijo que no veía muchos liderazgos en su sector. Destacaba sí el estilo del senador Felipe Harboe. ¿Existen nuevos liderazgos post crisis o se han caído algunos?

-Creo que seguimos con un déficit de liderazgos. Hay ciertos representantes políticos que han tenido actitudes que destacó, no necesariamente comparto todo lo que han hecho, pero destaco a Gabriel Boric. En el largo plazo tiene la posibilidad de ser un gran líder. Felipe Harboe sigue siendo una opinión que es absolutamente importante que exista, aunque a muchos no le guste su moderación. Jaime Quintana, con quien en muchas cosas no concuerdo, ha tenido actitudes con bastante altura de miras. Bueno, para qué decir el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, creo que es un gran líder. Hernán Larraín Matte en Evópoli también lo es. Hoy en día las voces más moderadas y más dialogantes no está siendo héroes, pero la gente chilena eso es finalmente lo que prefiere y, por lo tanto, creo que se van a validar.

Hay apertura y hay interés por parte del sector empresarial, pero también  hay temores, dificultades y vamos a vivir en ese proceso por varios años».

-En el sector empresarial, ¿cómo están tomando nota de lo que está ocurriendo, en esta nueva forma de mirar la sociedad que usted plantea?

-En el directorio de Icare, por lo menos hace unos 4 años, crecientemente se fue incorporando la idea de que la economía no funciona sin una sociedad equilibrada y cohesionada. Se fue instalando en el directorio. Entre los grandes ejecutores de la actividad empresarial, que son los directores de las empresas, los CEO, los gerentes comerciales, no hay una posición generalizada en este sentido. Ha habido una cierta mayor comprensión de que lo económico no es sostenible sin lo político y lo social. Pero en su gestión habitual no terminan de convencerse o de entender bien qué es lo que tienen que hacer. Entonces, la empresa está tan tensionada como el resto de la sociedad hoy día. Lo que está haciendo Icare es ayudarle al sector empresarial a entender el mundo que está a su alrededor y entender que la empresa privada es un actor más, que tiene que tener un rol extremadamente importante en la posibilidad de que la sociedad encuentre una forma de dialogar y de equilibrarse para que el fenómeno económico sea sostenible. En eso estamos y el eje es conversar, conectarse con mundos diferentes. Hay apertura y hay interés por parte del sector empresarial, pero también  hay temores, dificultades y vamos a vivir en ese proceso por varios años.

-¿Cómo se compatibiliza esto con las malas cifras económicas que estamos viendo, con un Imacec negativo y con aumento de desempleo que se espera que venga? ¿Cómo se avanza sin crecimiento?

-El fenómeno es variado. Algunos inversionistas, a lo mejor extranjeros o mixtos que estaban viendo posibilidades de inversión en Chile, están un poco más temerosos, y están reevaluando. Eso no significa que no va a ocurrir esa inversión. La gente también se puso muy temerosa de gastar y también eso significa un Imacec menor. Eso está muy relacionado con cuáles son los niveles de paz social que vamos a tener para poder seguir creciendo. Está directamente relacionado. Y lo que me importa a mí es el empleo y la calidad del empleo. La sociedad va a funcionar bien en la medida en que no tengamos más problemas sociales en vez de menos. Nuevamente soy optimista, Chile tiene una calidad de la ciudadanía mayoritariamente de alto nivel y eso hace que sea un atractivo. Sí, podemos tener bolsones de violencia y muchos problemas en ese sentido, pero creo que vamos a encontrar la manera de reducirlos. Y va a volver la inversión. Lamentablemente como tenemos más gasto en un período de bajo crecimiento, vamos a tener que hacer ahorros por otros lados. Eso es repriorización, que más de los recursos se vayan derechamente a los programas sociales prioritarios y también hay que analizar algunas estructuras que tienen que ver con la potencia para que haya actividad empresarial. Hay que fijarse en todas esas instancias en las cuales se podría hacer algo para minimizar el costo económico de lo que nos está pasando.

Como tenemos más gasto en un período de bajo crecimiento, vamos a tener que hacer ahorros por otros lados. Eso es repriorización».

Debemos pagar este costo y creo que los impuestos de los que tienen más recursos y más ingresos tienen que subir. Y habrá que hacer otros sacrificios, como hacer una modernización del Estado, para hacerlo más eficiente para darle más calidad a la gente. Y si eso significa hacer ahorros en esa materia, tenemos que hacer el esfuerzo.

Liderar la CPC: «Creo que no soy la persona indicada»

-¿El 26 de abril, usted votará Apruebo?

-Sí, soy partidaria de una nueva Constitución, no porque crea que vamos a resolver los problemas que la gente demanda. No se va a resolver en la Constitución. El sistema político se debiera revisar, para hacer más efectivo nuestro Estado, nuestra estructura de decisiones políticas. Pero la gente necesita tener la tranquilidad de que efectivamente fue escuchada para la carta fundamental.

-¿Lo ve más como una señal?

-Claro. Ahora, esta historia de la hoja en blanco… es una historia, porque no nos vamos a quedar sin Constitución. Es conceptualmente equivocado eso. Ningún país decide borrar la historia y partir con una historia nueva. Evolucionamos, no botamos a la basura todo lo anterior. Sobre mecanismo, si es mixto o todo electo, todavía lo estoy meditando.

Que estemos pidiéndole permiso a los partidos para que ellos digan si podemos tener paridad o no, a mí me resulta muy incómodo en lo conceptual y en lo valórico, pero sí creo que hay que hacer un esfuerzo por darle las mismas oportunidades a las mujeres».

-Precisamente sobre la forma cómo se hace esa nueva Constitución está en debate el tema de la paridad, ¿cuál es su opinión al respecto?

-Yo soy partidaria de las cuotas para los pueblos originarios, hay no tengo dudas. También soy firme partidaria de algo que parece que ya quedó en el tintero, que es poder tener listas independientes, no estructuradas por ningún partido. Ahora, eso parece que quedó en el libro de los recuerdos. Respecto de la paridad de género, si tuviéramos la posibilidad de tener listas independientes, me la jugaría por tener listas muy fuertes de puras mujeres y creo que habríamos ganado, si no la paridad, algo muy cerca. Y las mujeres habrían votado por mujeres, máxime si son listas independientes. Habríamos demostrado el poder que tenemos. Que estemos pidiéndole permiso a los partidos para que ellos digan si podemos tener paridad o no, a mí me resulta muy incómodo en lo conceptual y en lo valórico, pero sí creo que hay que hacer un esfuerzo por darle las mismas oportunidades a las mujeres. No sé cómo se hace eso, todavía me resisto a pensar que deberemos tener obligada la paridad. Sin embargo, si no hay otra fórmula, me inclino por la paridad obligada.

-O que los partidos decidan llevar muchas mujeres de candidatas independiente de la fórmula…

-Me encantaría que un líder de un partido dijera «no tengo problema con tener una cuota porque estamos buscando mujeres muy potentes y estamos seguros que van a ser elegidas». Y ponen un 60% de mujeres para que, de forma natural, haya paridad. Esperaría algo así, por muchos años hemos sido una minoría en las instancias donde el pueblo está representado.

-Precisamente sobre liderazgos de mujeres, en la semana su nombre se mencionó como posible figura para liderar la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). ¿Es cierto? ¿Se lo han propuesto? ¿Tiene ganas?

-Ninguna de las anteriores. Nunca he sido dirigente gremial, no tengo la experiencia, creo que no soy la persona indicada para eso. Hay que estar metido en el mundo empresarial para sabe cómo manejarse ahí, yo no tengo esa experiencia. Tengo tantas otras cosas que hacer que no tiene sentido. Siempre voy a estar disponible para dar opinión, hacer propuestas, a cualquier organismo que me lo pregunte. Para eso estoy yo.

-¿Y cuál es su candidato?

-Por ahora me voy a quedar calladita, porque cada vez que uno nombra a su candidato lo quema. No soy tan importante para quemar un candidato… pero prefiero no correr riesgos.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar: