Tras el contundente triunfo de José Antonio Kast este domingo, con un 58% de respaldo, ya han existido movimientos: conversaciones para el traspaso de mando, y nombres que ya han comenzado a aparecer para la instalación de su gobierno.
Además, se han dado ya las primeras señales concretas, con Kast liderando un primer encuentro con Chile Vamos, Demócratas, Amarillos, Nacional Libertarios y Socialcristianos, en busca de alcanzar un gobierno de unidad.
En conversación con El Líbero, la senadora electa por La Araucanía, Vanessa Kaiser, analizó este escenario, y se refirió a la posibilidad de que su hermano, Johannes Kaiser, sea ministro en el futuro gobierno.
«Kast puede mantener ciertos diálogos amplios sin tener que correr el cerco»
-¿Cómo interpreta el triunfo de Kast y qué expectativas tiene?
-José Antonio triunfa a pesar de su gran derrota con el segundo proyecto de nueva Constitución, porque le demuestra a la gente que está decidido a ser el mejor Presidente que puede ser para Chile, y hoy, dadas las circunstancias, él tiene muy buenas cualidades. Hizo un trabajo realmente admirable en términos de campaña (…), es una persona que puede mantener ciertos diálogos amplios sin tener que correr el cerco, y eso es algo que hoy se aprecia. Es parte, de la nueva derecha que vemos en Vox en España, que vemos con Meloni en Italia, que vemos con Trump en Estados Unidos… la vieja derecha dejó de ser derecha, dejó de ser oposición a la izquierda, y dejó de gobernar con las ideas de derecha cuando llegó al gobierno.
-¿Pero, va a ser un gobierno con una coalición que integre a todos los partidos?
-Si nosotros queremos hablar de política, necesitamos, queremos hacerlo en un contexto democrático. Luego podemos hablar con Amarillos y con Demócratas, si quieren sus cuotas para la hipersexualización de la política o no. Voy a usar siempre este lenguaje medio irónico, porque realmente tenemos que empezar a remover las conciencias, está normalizado el discurso progresista que beneficia a la extrema izquierda (…) ¿Cuál es el fundamento o el pegamento de una coalición amplia? Es la conciencia, que ahora personajes como Carlos Peña tratan de horadar… Chile está en un momento de tal magnitud de crisis, que podemos perder la democracia, la integridad territorial y el Estado se puede transformar en un narco Estado.
-¿Está de acuerdo en formar una coalición de derecha, como fue la ex Concertación?
–Es la única manera, por extraño que suene, de enfrentar al socialismo antidemocrático (…). La coalición está en torno a la defensa de la integridad territorial, de la subsistencia y fortalecimiento de nuestras instituciones, si no, vamos a tener un Estado fallido, para allá vamos corriendo. De ahí podemos discutir todo lo demás, y yo creo que esta coalición amplia requiere de gente con una altura de miras, que a mí me ha costado mucho encontrar en Chile Vamos, lo encuentro más en alguien como Óscar Landerretche, por ejemplo. O sea, el coraje de decir las cosas.
-¿Y efectivamente cree que se va a poder formar una coalición desde Amarillos hasta Nacional Libertarios?
-Sí, yo creo que es posible, porque tenemos buenos liderazgos, porque hoy día hay coraje, porque además está la experiencia del golpe de Estado del 18 de octubre. Yo creo que eso dejó una maquinaria muy profunda en algunas personas (…). Tenemos que dejar de sentirnos cómodos y ser tan simpáticos, con esto no quiero decir entrar en conflicto, quiero decir que, como dijo José Antonio Kast, a la gente de extrema izquierda, que quiere destruir la democracia, hay que aislarla.
«Yo no quiero que mi hermano sea un fusible»
-¿Y cómo van a ser las relaciones entre usted, sus hermanos Johannes y Axel, con Kast?
-Todo eso está condicionado a un hecho innegable, que es no solamente la situación de crisis en la que se encuentra el país, y por lo tanto todo lo que se plantee desde el gobierno que vaya en beneficio del país va a tener absolutamente cien por ciento respaldo. Y aquí hablo porque conozco el espíritu del nacional libertario. Nosotros surgimos por la preocupación profunda que tenemos del rumbo que ha tomado la cosa en Chile. Por eso necesitábamos plantear una opción política como la que a pulso logramos.
-En algunos partidos de Chile Vamos hay preocupación por la actitud que podrían adoptar los libertarios y Johannes Kaiser, de que podría generar fricciones en una coalición. ¿Cómo lo ve?
-Claro, no vamos a ver más las procesiones de gente genuflexa, de rodillas, frente a la extrema izquierda, golpista, diciéndoles que sí a todo.
-¿Ustedes van a poner a ciertas líneas rojas en el gobierno?
-O sea, Johannes va a trabajar eso con José Antonio, y lo dijo siempre. Y, cuando Johannes dice algo, cumple. Ahora, yo no he hablado con él, personalmente, de cuáles van a ser esas líneas rojas (…). Nosotros tenemos un programa como partido, hemos luchado juntos por determinadas banderas, antiglobalistas por ejemplo, la no intervención de organismos internacionales en nuestro país, la recuperación de la soberanía, la liberación de la gente que por derecho humanitario debiera estar en su casa y no con 80 años con cáncer presos, me refiero específicamente a Punta Peuco (…). Por supuesto que los temas de seguridad van súper de la mano con José Antonio… hay ciertos énfasis en el programa de Johannes que eran muy importante para sacar adelante al país, no sé si son líneas rojas, pero que creo que para que tengan éxito las propuestas de José Antonio las va a tener que tomar.
–¿Dónde cree usted que Johannes podría ser el mayor aporte al gobierno de Kast?
-Lo que pasa es que no puedo dejar de pensar en Chile, más que en el gobierno de José Antonio Kast, porque al final a mí lo que me importa es que si se cumplen las predicciones de Óscar Landerretche, exista una alternativa de alguien que tenga todavía suficiente brazo y músculo como para frenar la destrucción del país… Eso es lo que a mí más me preocupa, porque ese alguien no puede ser Franco Parisi o Pamela Jiles.
-Pero, si «el maldito infierno» del que habla Laderretche ocurre, ¿desde dónde podría aportar Johannes al país?
-Es una pregunta demasiado difícil para mí de responder, porque lo que nosotros hemos visto en los últimos gobiernos respecto a los ministerios no nos deja muy contentos. A mí, con el dolor de mi alma, cuando sacaron a Harald Beyer del Ministerio de Educación, era el mejor ministro que podría haber tenido Chile.
-Pero este es un nuevo gobierno…
-Pero sacaron a Mauricio Rojas, sacaron a Gerardo Varela… Entonces, yo no sé si hay una interpretación política respecto de qué es lo que significó toda esa rotación de ministros en el gobierno de Piñera. ¿Saben lo que era eso? Lo estaban probando, para ver cuál era la fortaleza que él tenía. Y lo único que demostró permanentemente fue una genuflexión frente a quienes le gritaban, estos pequeños grupos de gente ultra (…) y gente muy buena que se perdió y se quema, son fusibles que se queman. Yo no quiero que mi hermano sea un fusible, pero es un asunto de él.
-¿Tiene temor a que sea un fusible si ingresa al gobierno a integrar una cartera?
-No, no es que tenga temor. No me gustaría que lo fuera… Ahora, Johannes es brillante. Entonces, no creo que lo vaya a ser. Es un hombre que llegó hace cuatro años a este país, salió electo, y de pronto tiene el partido de derecha con mayor militancia del país, le ganó a Chile Vamos en las presidenciales (…). Como cientista política, mirando la trayectoria hacia atrás, normalmente lo que sucede en un gobierno débil al que se le amenaza con la calle, los revolucionarios, los golpistas, los criminales aliados de aquellos sectores políticos que son antidemocráticos, es que los ministros terminan mal. Pero yo tengo que decir que el talento que tiene Johannes en la política, siempre nos ha sorprendido. Y esto no tendría por qué no ser la tremenda ocasión… Si efectivamente José Antonio logra tejer los puentes entre todos esos distintos sectores, y si esos distintos sectores comparten el diagnóstico, entonces ahí nos canta otro gallo. Pero si algunos dicen, no, es que mira, es que en realidad no importa, trancemos esto… Entonces vamos a volver al punto en que estaba Piñera cuando juraba que Chile era un oasis.
-Pero si se le ofrece ser ministro en Seguridad o en Defensa, ¿aceptaría o no el cargo?
-El juego político es como un ajedrez, no es un uno a uno, tú tomas decisiones estratégicas. Si a mí me dijesen, ‘te voy a poner de ministra, y vamos a poner a Pamela Jiles de ministra de Hacienda’, creo que no quiero ningún ministerio.
-¿Lo van a evaluar, entonces?
-Yo creo que todo es una evaluación en esto (…). Johannes es un pensador, es un talentoso de la política, y uno tiene que evaluar cuál es el tablero de ajedrez completo.
-¿Por qué?, ¿está privilegiando su carrera presidencial para el próximo periodo?
-No, no. Porque cuando tú vas a asumir el costo político, entonces tú tienes que asumirlo con una cierta razonabilidad (…). Hay ciertas decisiones que se tienen que tomar usando la racionalidad pura y dura. Eso es lo que cambia, esto no es una cosa del corazón, esto es una cuestión de la cabeza.
A Temucuicui «hay que entrar con todo»
-Su hermano Axel es muy cercano al presidente argentino Javier Milei, a quien usted también conoce. ¿Cómo ve la reunión con Kast?, ¿qué señal se está dando con esto y cómo cree que serán las relaciones con el gobierno argentino?
– A Milei le decían que le iban a quemar la calle… Era un desastre Argentina. Yo creo que está muy bien lo que ha hecho José Antonio Kast. Este viaje a Argentina me llenó el corazón de esperanza, porque Milei logró lo que no había logrado prácticamente ningún presidente argentino. Él les dijo a los argentinos «nos vamos a apretar el cinturón». Y salió con el discurso anticasta, pero responsable, y lo eligieron a él. Y cuántas veces han estado a punto de botarlo, cuántos golpes de Estado le han hecho, cuántas calles le han quemado. Él ha tenido una estrategia muy inteligente para enfrentar a una parte importante de los argentinos que solamente sabe actuar con la molotov. Entonces, empezando por ahí a las medidas económicas, y espero que le sume a José Antonio Kast el hecho de que Milei se ha ido en contra de la Agenda 2030 radicalmente. Me encantaría que se hiciera una alianza entre todos los presidentes de la nueva derecha para enfrentar a los organismos internacionales y sus intervenciones en nuestros países.
-¿Qué debe hacer el nuevo gobierno en La Araucanía y en Temucuicui?
-En esto no hay mucha diferencia. Tiene que haber estado de sitio localizado en aquellos lugares donde el Estado está fallido y eso quiere decir hay que entrar con todo. No a disparar, hay que entrar con todo, hacer la presencia como corresponde, buscar a la gente que oponga resistencia. Bueno, esas son las reglas, no oponga resistencia. Si usted es un criminal, le tocará juicio y le tocará irse preso. Eso es lo que tiene que pasar. Y eso no va a pasar sin la amenaza real del uso de la fuerza. No va a pasar. Por lo tanto, hay que empezar por ahí.
