El jueves pasado se produjo un incidente diplomático luego de que el Presidente Gabriel Boric decidiera no recibir al embajador de Israel, Gil Artzyeli, quien llegó hasta La Moneda para presentar sus cartas credenciales.

De manera transversal, el hecho fue considerado como «bochornoso», sin precedentes y que empañaba los 70 años de relación entre las dos naciones. Tras las disculpas que luego dio el Ministerio de Relaciones Exteriores, la cita se reagendó para el viernes 30 de septiembre.

Además, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Mandatario aprovechó de dedicarle palabras tanto a Palestina como a Israel.

En un nuevo Especial Mirada Líbero Ariel Gelblung, Director del Centro Simon Wiesenthal -organización derechos humanos que investiga el Holocausto y enfrenta el antisemitismo, el racismo y la xenofobia-, conversó sobre este episodio.

«Se han mezclado ideologías personales con la función de representar la política exterior de una nación»

«Es un desaire preocupante. En determinadas situaciones se han mezclado ideologías personales con la función de representar la política exterior de una nación. El Presidente Boric puede tener cualquier posición respetable, pero si un embajador fue citado para un determinado acto, dejarlo sin efecto minutos antes, cuando ya se encontraba allí, es un desaire», comentó Gelblung.

«Sobre todo por el sesgo que tuvo con esta situación». En este punto, el director para América Latina del Centro Simon Wiesenthal, se refiere a la versión que entregó el Gobierno. En un comunicado, Cancillería señaló que la situación se dio «en el marco de la sensibilidad política que generó la muerte de un adolescente palestino de 17 años, en el norte de Cisjordania, durante una operación del Ejército de Israel, ocurrida el mismo día de esa presentación».

Ante esto, señaló Gelblung: «En todo momento se presenta como la muerte de un joven palestino, lo que no se dice es que ese joven es parte de un grupo terrorista que formaba parte de un ataque. Y como dijo el Presidente en las Naciones Unidas, si Israel tiene derecho a fronteras seguras, aquellos que atacan su seguridad tienen que correr este riesgo».

«El antisemitismo no hay que dejarlo solo resguardado a pensar en los nazis»

Respecto a las acusaciones de antisemitismo al actuar del Mandatario, el director del organismo explicó: «El antisemitismo es un muy viejo odio que va mutando a lo largo del tiempo. No hay que dejarlo solo resguardado a pensar en los nazis, aunque ese fue uno de los peores tipos de antisemitismo que hemos tenido que vivir los judíos, pero no fue el único».

Agregó: «El antisemitismo tiene que ver con una situación de odio o de rechazo al judío en algún aspecto (…). Si alguien sostiene que defiende la autodeterminación de los pueblos, pero dice que los judíos no tiene derecho a su propio Estado, o que deberíamos ser rechazados o que somos genocidas, esa es una forma de antisemitismo moderno».

Sobre el incidente en concreto, subrayó: «El mismo día que debía recibir al embajador de Israel, el Presidente recibió sin ningún problema al embajador de Arabia Saudita… ¿ustedes pueden afirmar que no se cometen violaciones de derechos humanos en Arabia Saudita? Yo creo que no», dijo.

«Con lo cual -agregó- que el Presidente no tenga ningún reparo con eso y sí el día que tenía que recibir el embajador de Israel, es hacer una diferenciación que no hace en otros lugares del mundo. Es un acto que conlleva una cuota de antisemitismo».

Junto con esto planteó que «esto no implica que una persona sea antisemita, uno puede llevar adelante determinados actos discriminatorios sin ser una persona que irracionalmente contenga este odio».

En relación al episodio en La Moneda, Gelblung, afirmó: «Si el Presidente hubiese tenido cuestiones para protestar contra el embajador, podría haberle recibido las credenciales y en el mismo acto sentase y decirle que no estaba de acuerdo con lo que hizo su país».

«Veremos si se reciben las credenciales y el impasse queda superado»

Sobre las consecuencias de esta situación Gelblung afirmó que «Israel manejará las relaciones diplomáticas y veremos si el día viernes de la próxima semana se reciben las credenciales y el impasse queda superado».

En relación con las consecuencias que ya tuvo este hecho, planteó: «Se generan un montón de situaciones, si uno revisa lo que sucedió en las redes sociales desde que el Presidente lleva a cabo esta acción hasta el momento en que fue citado el embajador para ofrecerle disculpas… Es como que el judío no tiene derecho a sostener determinadas cuestiones, como si todos los ciudadanos judíos de América Latina fuésemos responsables y no está en nuestras manos lo que pueda suceder en otros lados».

Aclaró además que «esto no significa que estemos en contra de los derechos del pueblo palestino. El reconocimiento mutuo es la única forma de poder vivir en paz. La pregunta es con quién se negocia esto».

«Hay que asumir que ese discurso segado no conduce a más paz»

Respecto a las disculpas del Gobierno, el director del Centro Simon Wiesenthal sostuvo: «Me parece que es el camino adecuado, y habrá que ver cómo se transita, pero hay que sostenerlo. El tema es asumir que ese discurso segado no conduce a más paz».

«Chile debería adoptar la definición de antisemitismo que elabora la Alianza Internacional por el Recuerdo del Holocausto, que en América Latina ya han adoptado Argentina, Uruguay, Colombia y Guatemala, y la Organización de Estados Americanos», apuntó. Y añadió: «Es un buen camino que Chile debería tomar para hacerse cargo y no seguir tirando debajo de la alfombra que hay un problema con el tema del antisemitismo y que en algún momento tendrá que encarar».

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