La votación del proyecto de muerte digna y cuidados paliativos es inminente el día de hoy en la Cámara de Diputados. Es una iniciativa en tramitación desde junio de 2011 y que, de ser aprobada, terminaría su primer trámite constitucional y quedaría lista para ser enviada al Senado.
La semana pasada ya hubo un primer amago por votar el texto, aprobado en general en diciembre del año pasado. Sin embargo, la norma fue pospuesta para dar prioridad a la definición del tercer retiro del 10% de los fondos previsionales y ante el alto número de legisladores -más de 50- que se anotaron para intervenir en el debate sobre la eutanasia.
Desde el mundo “civil” hay distintas voces que se han querido sumar a esta discusión y en esto quienes han emergido como líderes de opinión han sido Joaquín García-Huidobro, profesor del Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes; y Álvaro Fischer, presidente del Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo de Chile.
En esta ocasión, cada uno entrega su visión a El Líbero sobre la conveniencia o no de esta iniciativa:
García-Huidobro plantea que la defensa de la eutanasia es similar a la que está detrás del retiro de los fondos de pensiones: “Nos hacen pensar que la suya es la única salida. Y no es así”. Reflexiona sobre la autonomía que es presentada “como una bandera liberal” y, por último, apunta que “se olvida que los derechos engendran responsabilidades”.
“La legalización de la eutanasia lleva a que ancianos y enfermos graves tengan que justificar el hecho de que decidan seguir con vida; se sentirán como una carga inútil para sus familias y la sociedad”, propone el doctor en Filosofía y en Derecho en su ensayo.
Por su lado, Fischer parte de los testimonios de personas cuyos familiares han padecido una enfermedad terminal o dolencia fatal, y son ellos quienes con “elocuencia” evidencian la necesidad de contar con una legislación que permita la eutanasia. Es decir, que exista la posibilidad de “escoger entre terminar ese sufrimiento mediante la ayuda de un tercero, o bien, no hacerlo”.
Para el autor del libro “De naturaleza liberal” (2018) -en el que se reflexiona sobre temas como el aborto, la eutanasia o la clonación-, prohibir la eutanasia “fuerza a quienes no lo desean a extender una existencia sin sentido”; mientras que permitirla “se sustenta moralmente en la compasión que el resto siente ante ese sufrimiento”.
Qué dice el proyecto
El proyecto de muerte digna y cuidados paliativos es impulsado por los diputados Vlado Mirosevic (PL) y Maya Fernández (PS), entre otros autores de las mociones refundidas. La iniciativa establecer una normativa jurídica que permita a una persona que, cumpliendo ciertas condiciones estrictamente establecidas en la ley, decida y solicite asistencia médica para morir.
De acuerdo con la información difundida por la Cámara de Diputados cuando se aprobó en general el proyecto, este “propone introducir modificaciones en la Ley sobre Derechos y Deberes de las Personas en Atención de Salud y en los códigos Civil y Penal, garantiza que se respete siempre la voluntad de las y los pacientes. Asimismo, vela porque quienes se encuentren en un estado terminal o con dolor severo no oncológico tengan derecho a recibir los cuidados paliativos tendientes a disminuirlos”.
Solo en el caso que una persona haya sido diagnosticada con una enfermedad terminal o dolencia incurable, tendrá derecho a decidir y solicitar, de acuerdo con los requisitos y formas establecidas en la ley, asistencia médica para morir.
Esto sería para mayores de 18 años, luego del diagnóstico de dos médicos, y se fija además el derecho del equipo médico a ser objetores de conciencia.
Para revisar la argumentación de Joaquín García-Huidobro pinche aquí. Y para leer lo escrito por Álvaro Fischer siga este enlace.
