-El programa del Presidente Piñera  buscaba y busca cambiar la vida de las personas. Se hablaba del desarrollo integral de las personas, materias como pensión, salud, seguridad, cambios institucionales, estaban y están en el programa del Presidente. Obviamente después del 18 de octubre se han producido distintas cosas, por ejemplo, cambios en algunos énfasis, otros cambios realmente profundos en algunas materias, o en la velocidad con la que se implementan las políticas públicas. Pero también se han hecho esfuerzos fiscales importantes que realmente dan cuenta de una agenda social profunda y potente. En ese sentido las dos cosas no son incompatibles, tener un determinado programa de gobierno y al mismo tiempo profundizar algunas materias en virtud de ciertas situaciones específicas, muchas de ellas no previstas, muchas de ellas no vistas por la clase política, como la profundidad de ciertas demandas, no necesariamente es incompatible.

-¿Y los logros del segundo mandato del Presidente pasarán a segundo plano?

-Sería muy injusto que se transmita que las reglas contra las cuales se están manifestando muchas personas fueran como una especie de contra reformas del segundo gobierno del Presidente Piñera. Nada de eso es cierto. Al 18 de octubre, las principales reglas que nos regían en materia laboral, tributaria, de pensiones, de salud, de educación, fueron implementadas durante el gobierno anterior. Y fueron implementadas en el gobierno anterior con las mayorías propias de la ex Nueva Mayoría, que iban del PC a la DC. Si en la oposición sienten que se quedaron cortos, eso es legítimo, pero eso no puede ser achacado a la derecha, porque la mayoría de las reglas laborales, de pensiones, de salud y tributarias, no requerían los votos de derecha, al punto que fueron aprobadas sin los votos de esta. No eran reglas de quórum calificado, ni nada por el estilo. Por eso la gente se está manifestando no contra el Presidente Piñera en este gobierno, sino contra la institucionalidad.

-Pero las encuestas castigan al Presidente Piñera.

-El Presidente Piñera es a quien le tocó gobernar en estos momentos y es probablemente una persona muy indicada dada sus fortalezas para el momento actual. Al mismo tiempo, eso de que él lo sufre en las encuestas, claro que él lo sufre en las encuestas, pero también lo sufre el Parlamento y los partidos políticos.

Al 18 de octubre, las principales reglas que nos regían en materia laboral, tributaria, de pensiones, de salud, de educación, fueron implementadas durante el gobierno anterior».

-¿Cuáles son los proyectos que buscarán reactivar este año?

-Son varios, y están en lo que se denomina la Agenda Social. Sin duda que pensiones es uno de los fundamentales. La reforma tributaria ya fue despachada y promulgada. También está la reformulación a Fonasa y se seguirá tramitando el proyecto de notarios. Se insistirá con mucha urgencia y rapidez la reformulación del Sename y de la creación, en consecuencia, de dos servicios distintos, el de protección y el de reinserción juvenil. Además, tenemos como prioridad el ingreso mínimo garantizado. Y durante el mes de marzo se presentará la agenda de trato justo, que son reglas que vienen a enmendar situaciones donde las personas se han sentido pasadas a llevar, se han visto desmerecidas en distintas materias que viven día a día. Por ejemplo, algunas industrias que proveen servicios, bienes. Obviamente estos son proyectos de ley que requieren de mucho análisis técnico. He visto algunas críticas sobre que se anunció la agenda de trato justo y que todavía no se ha presentado, pero por favor, hemos presentado un montón de proyectos de ley de la agenda social, los hemos aprobado, y hay algunos que tienen algunas dificultades técnicas, desafíos técnicos, que ya hemos superado y que se van a presentar a la brevedad. Quienes hayan pensado que todos los proyectos de ley se podían presentar el 19 de octubre están haciendo un juicio injusto y desconocen cómo funcionan las cosas y cómo se diseñan las políticas públicas. 

-¿Cuál es el llamado  que le hace a la oposición?

-Yo haría dos llamados. Uno, a que aquellos que han contribuido con nosotros lo sigan haciendo. Que aquellos que no han contribuido o no lo han hecho suficientemente, ojalá se sumen y sepan que en nosotros siempre van a encontrar el diálogo. Aquí nadie pretende imponer las cosas a rajatabla, sino que estamos muy llanos a que ellos cumplan el rol de mejorar lo que nosotros podamos estar proponiendo. Y también una invitación a que no usemos tanto tiempo legislativo en acusaciones constitucionales e interpelaciones.