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Publicado el 15 de enero, 2019

Subsecretario de Educación: “Solo un 59% de las familias queda en el establecimiento de su primera preferencia y un 18% queda en uno por el que no hizo ninguna opción”

Autor:

Javiera Barrueto

Raúl Figueroa destaca que el mérito académico es uno de los principales ejes del proyecto "Admisión Justa" que ingresaría a la Cámara de Diputados esta semana. "Nos estamos haciendo cargo de un debate pendiente", dice. Además, responde a los cuestionamientos de la oposición: "Confiamos en que los parlamentarios, más allá de cierto oportunismo político en la crítica, sean capaces de analizar este proyecto con un mayor nivel de profundidad".
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Javiera Barrueto

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Esta semana ingresaría a la Cámara de Diputados el proyecto del Ministerio de Educación, “Admisión Justa”, que busca instaurar la selección por mérito en los liceos emblemáticos y Bicentenario. Según ha explicado el Ejecutivo, el esfuerzo de los alumnos pasaría a ser uno de los principales ejes al momento de postular a un establecimiento. Para ello, se pretende modificar la Ley de Inclusión, impulsada durante el gobierno de Michelle Bachelet.

Ante este escenario, la oposición salió a criticar la iniciativa. Tanto así, que ayer el PS, PPD, PR y la DC se unieron en torno al tema, tras 10 meses marcados por falta de acuerdos entre la ex Nueva Mayoría. “Deben ser las familias las que escojan las escuelas para los estudiantes, y no las escuelas las que seleccionen a sus alumnos”, plantearon en una declaración conjunta.

Ante ello, el subsecretario de Educación Raúl Figueroa desmitifica algunas afirmaciones que se han escuchado en el debate. Señala que proponen “un mecanismo que combina el reconocimiento al esfuerzo de los jóvenes con un mecanismo que asegura la inclusión dentro de esos mismos establecimientos”. Y agrega: “No estamos promoviendo ni el término ni una modificación radical al sistema de admisión, estamos proponiendo mejoras a un sistema que va a seguir operando”.

-En el programa del gobierno se habla de inclusión con mérito. ¿Cuáles son los principales puntos que abarca la inclusión en esta iniciativa?

-En primer lugar, permitir a los establecimientos -que cumplan con ciertos requisitos- la posibilidad de seleccionar sobre la base del mérito académico desde séptimo básico en adelante. Esto se traduce en que los liceos de enseñanza media, puedan seleccionar al 100% de sus alumnos, incorporar elementos objetivos que evalúen el rendimiento académico y, por sobre esa lógica, admitir a sus alumnos. El componente de inclusión que se agrega es que al menos un 30% de los jóvenes seleccionados por esa vía, sean prioritarios: que pertenezcan a los dos primeros quintiles de ingreso. El esfuerzo y el mérito académico debe ser reconocido en nuestro sistema escolar. Un segundo elemento del proyecto apunta a modificar ciertos órdenes de prioridades que están hoy día establecidos en la ley, ampliar el concepto de hermano. Hoy día la ley desconoce que la realidad de las familias en Chile es muy diversa y no le entrega esta preferencia a otros hermanos que no necesariamente son del mismo padre y madre. Y un tercer elemento, dice relación con las características del proyecto educativo de cada establecimiento. Lo que se plantea es que un 30% o hasta un 30% de los cupos disponibles por cada establecimiento puedan ser admitidos sobre la base de la concordancia con el proyecto educativo.

Las declaraciones del ex ministro Eyzaguirre (cuando estaba en Educación) apuntaban precisamente a reconocer que en materia de selección por mérito, el proyecto de Ley de Inclusión no daba una solución satisfactoria y que debía revisarse”.

-En la ex Nueva Mayoría apuntaron a que “deben ser las familias las que escojan las escuelas para los estudiantes y no las escuelas las que seleccionen a sus alumnos”. En tanto, el Presidente Sebastián Piñera afirmó que el objetivo del proyecto era “devolverle a los padres su derecho preferente a elegir la educación de sus hijos”. ¿Cómo se entiende esto en el proyecto?

-Lo que se busca es precisamente ampliar las posibilidades de elección de la familia. Para eso, es fundamental que se materialice una diversidad de proyectos educativos. Este proyecto de ley apunta a que proyectos que tienen distintas características puedan desarrollarse dentro de nuestro sistema educacional. Por ejemplo, estamos hablando de los que tienen como principal característica la alta exigencia académica y, por lo tanto, a ellos se les permita -por la vía de la excepción- incorporar un mecanismo de admisión distinto.

-La ex subsecretaria de Educación Valentina Quiroga dijo que “se quiere retornar a un modelo que nos posicionó con el triste récord de tener la mayor segregación escolar de la OCDE”. ¿Este proyecto segrega?

Eso es un mito, este proyecto busca todo lo contrario. Lo que se señala es que en el caso específico de los liceos de alta exigencia académica permitirle seleccionar sobre la base del rendimiento académico de los alumnos. Y asegurando siempre un 30% de alumnos prioritarios, por lo tanto, se propone es un mecanismo que combina el reconocimiento al esfuerzo de los jóvenes con un mecanismo que asegura la inclusión dentro de esos mismos establecimientos. Es muy importante despejar esas dudas y evitar que se coloquen adjetivos a este proyecto que no coinciden con la realidad.

Lo que se propone es un mecanismo que combina el reconocimiento al esfuerzo de los jóvenes con un mecanismo que asegura la inclusión dentro de esos mismos establecimientos”.

-Desde la oposición destacan que el 83% de los estudiantes queda en alguna de sus preferencias y el 78% en alguna de las tres primeras que eligió. Si se cumplen esos altos indicadores, ¿por qué se opta por cambiar la Ley de Inclusión?

Solo un 59% de las familias queda en el establecimiento de su primera preferencia y un 18% queda en algún establecimiento por el cual no hizo ninguna opción. Nosotros no estamos promoviendo ni el término ni una modificación radical al sistema de admisión, estamos proponiendo mejoras a un sistema que va a seguir operando. Y debiese generar amplio consenso un debate que permita incorporar perfeccionamientos al sistema. Es necesario hacerse cargo de las inquietudes que muchas familias han manifestado luego de haber participado de este sistema y que dice relación fundamentalmente con el hecho de que el rendimiento escolar no es considerado en el sistema.

-En 2015 el ex ministro Nicolás Eyzaguirre, cuando lideró la Ley de Inclusión, sostuvo que el tema de los liceos emblemáticos quedó pendiente y que se debía seguir trabajando en ello. ¿Qué le parecen las críticas actuales, siendo que desde el mismo gobierno de la ex Presidenta Bachelet dijeron que se debía revisar la selección en los emblemáticos?

Nos llama profundamente la atención que les genere tanto rechazo la necesidad de tener un debate serio respecto de la forma en que el esfuerzo y el mérito académico deben ser reconocidos en nuestro sistema escolar. Llama además la atención que este mismo punto quedó pendiente de una solución el mismo día en que la Ley de Inclusión fue aprobada. Las declaraciones del ex ministro Eyzaguirre (cuando estaba en Educación) apuntaban precisamente a reconocer que en materia de selección por mérito, el proyecto de Ley de Inclusión no daba una solución satisfactoria y que debía revisarse. Lo que estamos haciendo ahora es hacernos cargo de ese debate pendiente, con una propuesta concreta de incorporar un mecanismo que combina adecuadamente el reconocimiento, el esfuerzo y el mérito, con las necesario inclusión en nuestro sistema educativo.

Es necesario hacerse cargo de las inquietudes que muchas familias han manifestado luego de haber participado de este sistema y que dice relación fundamentalmente con el hecho de que el rendimiento escolar no es considerado en el sistema”.

-Fernando Atria señaló que para cambiar la Ley de Inclusión se requiere un “súper quórum” de 4/7 de senadores y diputados para “un gobierno que no tiene mayorías es altamente improbable que lo obtenga”. ¿Ese es el quórum que se requiere?

-Hay diversos artículos de la ley que tienen distintos quórum. Lo que nos interesa es que el Congreso sea capaz de captar las necesidades que tienen las familias al momento de postular a un establecimiento educacional y cómo el sistema de admisión debe ser corregido para que esas necesidades queden adecuadamente resueltas. Confiamos en que los parlamentarios, más allá de cierto oportunismo político en la crítica, sean capaces de analizar este proyecto con un mayor nivel de profundidad y que se den cuenta que las mejoras que se están planteando son necesarias y demandadas por la ciudadanía.

Lo que estamos haciendo ahora es hacernos cargo de ese debate pendiente, con una propuesta concreta de incorporar un mecanismo que combina adecuadamente el reconocimiento”.

-¿Cómo se puede lograr un acuerdo con un oposición que casi unánimemente está en contra del proyecto?

Esperamos que una vez que este proyecto se empiece a discutir en la Cámara de Diputados, la polarización que hemos visto vaya decreciendo porque el proyecto apunta a mejoras que son necesarias en el sistema.

Confiamos en que los parlamentarios, más allá de cierto oportunismo político en la crítica, sean capaces de analizar este proyecto con un mayor nivel de profundidad”.

-¿Considera que este debate se ha transformado más en una discusión ideológica?

-Vemos que existe fuerte presión de parte de la ciudadanía por acceder a la mayor calidad posible en el sistema educacional y que los chilenos identifican precisamente en la educación uno de los principales elementos de desarrollo tanto personal como sociedad. Desde ese punto de vista nuestro esfuerzo está concentrado en cómo mejoramos la calidad del sistema en todos sus niveles y estamos convencidos que ese esfuerzo no debe ser utilizado políticamente y debiese generar mucho más consenso que diferencias.

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