Publicado el 07 de julio, 2020

Sergio Urzúa: «Se está configurando un proyecto país con un país afiebrado, y eso es muy riesgoso»

Autor:

Sofía Del Río

El profesor de la U. de Maryland e investigador de Clapes-UC alerta sobre la situación política y económica actual. «El fondo de emergencia de 12 mil millones de dólares es visto por muchos como un botín para empujar cambios estructurales», señala. Advierte que la generación sub 30 vivirá las consecuencias de las actuales medidas, y agrega que «la falta de liderazgo es político estratégico. No veo convicciones claras respecto de dónde vamos a estar parados y cuál va a ser el modelo de desarrollo».

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«No se puede configurar -como mucha gente está tratando de hacer-, un proyecto de país en función de una emergencia, eso es un error conceptual que va a tener consecuencias de largo plazo» señala Sergio Urzúa, profesor de la U. de Maryland e investigador de Clapes-UC.

En entrevista con El Líbero, el economista profundiza su columna publicada en El Mercurio donde aborda que «Chile requiere un proyecto que le devuelva la confianza a su clase media». Plantea que le preocupa el futuro de la juventud que se está integrando al mercado laboral. «Esta juventud que todavía sigue mirando hacia atrás, sin entender que la restricción presupuestaria cambió, y que no pelea por un proyecto de país en base a los pilares que uno anticipa que se van a requerir hacer mayor esfuerzo, sacrificio, más trabajo, que van a tener que pagar más impuesto, que van a tener que pagar un mercado laboral más duro«, señala el economista.

También alerta sobre lo que ocurre en el Congreso. «Cuando uno ve la cantidad de petitorios, da la impresión que estos 12 mil millones de dólares que son fondos para la emergencia, son vistos por muchos como un botín para efectos de empujar cambios estructurales», comenta.

-En su columna titulada «Frustración y Clase Media» publicada en El Mercurio aborda la necesidad de construir una política orientada en la clase media.

-Si uno mira los datos de la encuesta Bicentenario, a la que hago alusión, los resultados muestran que la población viene reduciendo su optimismo respecto de las posibilidades de la clase media de progresar en forma significativa. Si se mira la progresión de las cifras, la caída es muy importante a partir del 2014, y estable. Lo que me deja claro este tipo de información es que durante los últimos años lo que no se ha logrado configurar es un proyecto país para la clase media. Los resultados del gobierno de la Presidenta Bachelet son bastantes contundentes en mostrar que eso no se configuró bajo esa administración. En 2014, ante la pregunta «¿cuál cree que es la probabilidad o chance que tiene en este país una persona de clase media de llegar a tener una buena situación económica?», responde un 39% «muy alta o bastante alta», el 2016 cae a 33%, el 2018 cae al 29%, y el 2019 cae al 24%. Es decir, esto de desploma durante este último período.

La clase política no ha dado el ancho para efecto de configurar y dar con un proyecto de clase media, tener un proyecto país dirigido a este grupo y esto se ha acrecentado con lo que vivimos en octubre».

Es bastante evidente que no se ha configurado un proyecto que sea claro de progreso económico para la clase media, la cual es un porcentaje importante de la población. Urge un desarrollo político que apueste por un proyecto de clase media que no esté definido simplemente por un tema de lucas, lo importante acá es que la clase media tiene una identidad de esfuerzo, de mérito, de oportunidades. Durante 10 años ese proyecto ha estado ausente, la clase política no ha dado el ancho para efecto de configurar y dar con un proyecto de clase media, tener un proyecto país dirigido a este grupo y se ha acrecentado con lo que vivimos en octubre y es posible que esa frustración haya estado detrás, particularmente desde los jóvenes.

-¿Y eso por qué?

-Porque recién entendieron y conocieron algunas de las estadísticas que nosotros hemos estudiado y hemos analizado por años, pero que reaccionaron con particular violencia ante esa realidad. Entonces ahí hay una frustración de esa clase media alta, porque aquí no estaba el proletariado reclamando, esto era en Ñuñoa, en Providencia, entonces ahí un elemento de frustración que es interesante, y que ahora con la pandemia le pega a todo el mundo, porque la frustración ahora de la segunda y primera generación se junta. Aquí hay una frustración completa de qué es lo que va hacer Chile al 2030, me parece que es una pregunta que hoy día no tiene respuesta lamentablemente.

-¿Cómo cree que se aborda esta problemática? ¿Desde qué perspectiva?

-Creo que esto es un tema político. Durante los últimos 20 o 15 años y claramente durante la última década tuvimos la posibilidad de crecer con algunos esfuerzos, pero poco a poco la clase política se fue mal acostumbrando respecto de cuál era la situación y la realidad de Chile. Esto todavía se ve, si se sigue el debate en las Comisiones en el Congreso, al escuchar a los diputados, todavía los parlamentarios parecen creer que el dinero cae del cielo, es una cosa increíble, ellos siguen cableados creyendo que la realidad de Chile de julio del 2020 es la realidad que vivió Chile durante el 2010 y el 2019 antes de octubre, y la verdad es que eso no es así. Chile se dedicó a gastar más dinero de lo que tenía, particularmente bajo la administración de la Presidenta Bachelet, eso fue evidente, los déficit fiscales se fueron a las nubes, los gastos bajos las líneas se fueron a las nubes, y hay una clase política que creció en función de esa realidad, en donde los presupuestos eran casi ilimitados. La clase política joven parece que no conoce de restricciones presupuestarias y la situación económica actual va a significar un ajuste en los presupuestos tarde o temprano.

Octubre claramente no despertó a esta clase política más joven, y lo increíble es que todavía no se han dado cuenta de lo que va a venir hacia adelante, porque siguen haciendo política mirando por el retrovisor».

-¿Usted se refiere a un tema de populismo en el ámbito económico?

-Es más que populismo, porque malas políticas públicas no necesariamente son populistas. Pero el no internalizar el efecto que esto va a tener sobre el futuro del país, actuando con el espejo retrovisor, creyendo que la abundancia que vivió Chile durante las últimas tres décadas se va a mantener hacia el futuro, es que la pandemia no los ha despertado. Octubre claramente no despertó a esta clase política más joven, y lo increíble es que todavía no se han dado cuenta de lo que va a venir hacia adelante, porque siguen haciendo política mirando por el retrovisor. Cuando uno ve la cantidad de petitorios, da la impresión que estos 12 mil millones de dólares que son del fondo para la emergencia, son vistos por muchos como un botín para efectos de empujar cambios estructurales y ese no es el propósito. No se puede configurar -como mucha gente está tratando de hacer-, un proyecto de país en función de una emergencia, eso es un error conceptual que va a tener consecuencias de largo plazo.

El fondo de emergencia de 12 mil millones de dólares es visto por muchos como un botín para empujar cambios estructurales».

Creo que aquí hay dos cosas distintas: la ausencia de un proyecto país particularmente enfocado en la clase media -que el gobierno de Piñera lo tenía, partió con la clase media protegida, pero se desvaneció producto de lo que pasó en octubre, porque el impacto del magro desempeño económico de la administración Bachelet fue más fuerte de lo que todo el mundo pensaba-, y después está la emergencia. Y la emergencia es una cosa que va a ser transitoria, que hay que hacerse cargo, que va a ser muy dolorosa, que va a despertar a una generación joven que no se ha dado cuenta de lo que esto va a significar y que sigue mirando por el espejo retrovisor, con una confianza desmedida respecto de lo que viene en el futuro. No tengo ningún problema con que la gente sea optimista, la juventud optimista es bienvenida en la medida que ese optimismo genera y mueva el esfuerzo y sacrificio para poder alcanzar ese optimismo, y ese debate no lo he visto.

-Respecto a la generación sub 30, usted ha planteado que se verán muy afectados por la pandemia en términos laborales, ¿por qué?

-Esto está comprobado en la literatura. Hay dos puntos muy importantes. El primer trabajo es súper importante para la carrera profesional, la literatura económica ha demostrado que la entrada al mercado laboral a un buen trabajo define tu perfil de ingreso futuro, posibilidades de promoción, etc. Por lo tanto, muchos jóvenes que están entrando al mercado laboral, la búsqueda del primer empleo es un proceso muy importante. El segundo punto que sabemos, es que en situaciones de crisis cuando el mercado laboral está en una situación de emergencia de esta magnitud, además, se observa que las personas cuando entran al mercado laboral en estas circunstancias no solamente tienen un primer peor empleo, sino que la trayectoria laboral, de ingreso, y de promoción, es mucho peor en esta circunstancia, porque el mercado laboral sufre y ese sufrimiento que uno cree que es transitorio, lamentablemente se traduce en efectos permanentes precisamente para aquellos jóvenes que entran a trabajar por primera vez en estas situaciones de crisis. Es un mercado laboral que está adolorido, que va ser lento de recuperar, y aquellos jóvenes que salgan en esta circunstancia, lo van a pasar mal. Y cuando yo escucho a los parlamentarios, políticos, hay poco sentido de realidad en cuanto a que no se están preparando para esa parte. Hay mucho enfoque en cuanto a la cosa sanitaria, pero nadie está preparando el tema de política pública, de la importancia de empezar a tener un plan de reactivación con distintos enfoques.

-¿Y qué pasa con la carga impositiva en la generación sub 30? ¿Se verán más afectados?

-Cuando se observan las estadísticas fiscales, lo que nosotros sabemos es que, si tenemos suerte, nuestra deuda se va a estabilizar en un 45% del PIB -caso optimista-. Probablemente la situación va a ser peor. Y el problema es que cuando estás en torno al 45%-50%, aquí empiezan actuar inercias de gastos que son súper complicadas que pueden llevar a un 70% con facilidad o más… estos son procesos que se acumulan, no es que se pase de un día para otro a una deuda de un 70%. Lo que sí sabemos es que en situaciones de alto gasto esto no es permanente, hay que pagar este exceso de gasto, y aquí hay distintas formas de pagarlo: a partir de crecimiento económico, que permita recolectar con los impuestos que tenemos ahora más impuestos, pero se ve difícil. La segunda posibilidad es que simplemente reduzcamos gastos, situación que cuando se mira a la clase política, no veo a una clase política entusiasmada en reducir los gastos a futuro. Y, tercero, que es la más complicada para efectos de la reactivación y el futuro de esta generación que estamos discutiendo, es que suban los impuestos, y esa es una posibilidad que hay que empezar a digerir, internalizar, asumir. Por lo tanto, esta generación no solamente va a tener mayores dificultades en materia de entrar al mercado laboral, sino que además va a enfrentar el gran desafío de echarse al país al hombro y tener que pagar la deuda y el esfuerzo que hizo el Estado, y los ahorros de la generación anterior, que fueron utilizados en esta circunstancia en el futuro.

Hay mucho enfoque en cuanto a la cosa sanitaria, pero nadie está preparando el tema de política pública, de la importancia de empezar a tener un plan de reactivación con distintos enfoques».

-¿Ve esto en el actual debate?

-Es un mensaje que no está internalizado y que no se ha comunicado de forma razonable dentro de la sociedad. Me parece que es bastante inminente que esto se va a producir, entonces cuando yo digo un proyecto de clase media, es un proyecto de clase media con todas estas dificultades, es una discusión que hoy día que no existe, y no pasa por las pensiones, o que esto es un tsunami, o que esto es una guerra, yo creo que no contribuye en nada ese alegato para efectos de lo que realmente el país requiere. Creo que el país requiere optimismo y control, y veo mucho descontrol, transversalmente. Veo partidos que están descontrolados, veo colegas economistas bien descontrolados que se les ha olvidado principios básicos de la economía en esta circunstancia, veo al Parlamento bien descontrolado, al sistema judicial lo veo también medio perdido. Veo una configuración que puede ser producto de esta combinación de shocks -octubre y la pandemia-, pero que si no se llega a canalizar prontamente esta frustración de clase media, el país va a tener más dificultades para activar la economía, echar andar el mercado laboral, tratar de acotar los costos y la situación compleja que va a vivir esta generación joven, aliviar un poco el costo que va a significar para el resto también, y de alguna forma terminar con esta frustración y entregar un proyecto país con algo de optimismo. Eso no lo he visto, porque convengamos que un proyecto país que nace de una emergencia, es un proyecto país muy riesgoso. Me preocupa que se esté configurado un proyecto país con un país afiebrado, eso es súper complicado. América Latina ha dado hartos ejemplos de lo mal que puede terminar eso.

Veo una configuración que puede ser producto de esta combinación de shocks -octubre y la pandemia-, pero que si no se llega a canalizar prontamente esta frustración de clase media, el país va a tener más dificultades para activar la economía, echar andar el mercado laboral».

-¿Entonces este proyecto país habría que configurarlo post pandemia?

-Por supuesto. Creo que hay que distinguir… yo no sé si post pandemia es lo correcto, pero aquí hay que trabajar en proyectos paralelos. Por ejemplo, en el tema de información, todavía no veo una campaña comunicacional sólida para explicar a la gente cuál es la situación sanitaria. Acá en Estados Unidos nos llenan de información, la televisión no para de entregarte información, pero en Chile no veo una campaña de salud pública bien organizada, clara, precisa, y que le diga a la gente «esta es la situación». Tampoco veo claro protocolos respecto de cómo se va a abrir la economía, la gente entiende que esta es una situación complicada, pero no se puede tener un ambiente lleno de incertidumbre, hay que tener un ambiente en el cual los riesgos están relativamente acotados. Hay que hacer control de riesgos, no sumar incertidumbre.

Me preocupa que estemos reconfigurando completa y permanentemente el sistema de protección social sin tener una discusión seria de largo plazo al respecto. Acá hay muchos programas nuevos, bien intencionados, pero no se entiende cómo conversan ni cómo evolucionan».

-¿Pero el «Plan Clase Media» que anunció ayer el Presidente va en esa línea?

-Lo del domingo creo que es una medida para efectos de hacerse cargo de un desafío de un grupo específico, eso se ha ido sumando en función de la contingencia, eso me parece adecuado, pero en esta línea. Me preocupa que estemos reconfigurando completa y permanentemente el sistema de protección social sin tener una discusión seria de largo plazo al respecto. Acá hay muchos programas nuevos, bien intencionados, pero no se entiende cómo conversan ni cómo evolucionan. No veo un análisis técnico que discuta esto. Sí identifico un relato en parte de la clase política que apuesta a hacer el Estado permanentemente más grande a partir de extender programas que fueron pensados para la emergencia. Esa suerte de atajo ideológico, sin tener el debate necesario, debería al menos incomodar. Es parte de esta situación de poco control de la agenda, quizás falta de liderazgo.

-¿Qué le ha parecido la figura del ministro de Hacienda, Ignacio Briones, en esta crisis sanitaria y económica?

-Ignacio Briones ha tenido que lidiar una situación extremadamente compleja, entiende cuáles son las circunstancias, él sabe que no está en una campaña de popularidad, los ministros de Hacienda no son personas populares, pero creo que ha sido muy efectivo en comunicar la situación, le ha tocado hacerse cargo de una situación económica muy complicada, pero creo que estamos en la primera parte, probablemente ni siquiera en el final del primer tiempo, creo que falta la segunda parte, y ahí el ministro tendrá que seguir haciendo los esfuerzos para poder echar a andar la economía, creo que esa es la parte que viene ahora. Pero la falta de liderazgo es político estratégico. No veo convicciones claras respecto de dónde nosotros vamos a estar parados y cuál va a ser el modelo de desarrollo, y he visto con preocupación que hay una convicción de pujar un proyecto país en función de una emergencia, y creo que eso es extremadamente complicado, y en ese sentido le doy poca importancia a las encuestas… lo que uno necesita es saber cómo se conduce el país. Lamentablemente veo que la discusión política es la que teníamos antes de octubre, pensando que aquí los recursos son ilimitados, y que las cosas que podemos hacer son ilimitadas, es como si hubiese una desconexión, esa misma gente que hablaba de la desconexión del modelo con la realidad, a mí me parece que ha cometido un error similar: están desconectados respecto de lo que va a pasar en el país de aquí en adelante.

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