Erich Honecker aterrizó en Chile el 14 de enero de 1993, hace justo 30 años. Y lo hizo gracias a que las autoridades alemanas suspendieron por razones humanitarias el juicio que su país llevaba en su contra por violaciones a los derechos humanos. Honecker, que había dirigido durante 18 años con mano de hierro la entonces República Democrática Alemana, padecía un cáncer hepático. Murió un año después.

En Mirada Líbero, el escritor, ex ministro y ex embajador Roberto Ampuero recuerda este hecho que parece haber caído en el olvido, pero que recobra significado hoy no solo por la efeméride, sino también con miras a la conmemoración de los 50 años del 11 de septiembre de 1973.

Un acto «contradictorio»

Ampuero, quien además ha publicado más de 20 obras literarias, señala que “Honecker es el dictador de Alemania oriental más conocido e icónico, y fundamentalmente fue conocido por ser el arquitecto o padre del Muro de Berlín, de más de 155 kilómetros de longitud, que dividía a la Berlín Oriental, capital de la Alemania comunista, de la Alemania Occidental”. Su llegada a Chile “desataría algún tipo de debate por el hecho de que estábamos acogiendo a un dictador, a uno de los jerarcas comunistas, y que al mismo tiempo representaba y tenía relaciones muy estrechas con sectores de la izquierda chilena y con chilenos que vivieron en la República Democrática Alemana mientras estaba el régimen de Augusto Pinochet”.

Debido a su responsabilidad en las más de 200 muertes y miles de heridos de quienes intentaron cruzar el Muro, para Ampuero un elemento adicional importante a considerar está en el hecho de que “en el momento que Honecker, líder comunista, tiene que elegir a dónde quiere irse, decide venir a Chile. Rechaza posibilidades en Cuba, Corea del Norte, Siria y otros países que le ofrecieron, y viene a Chile, que es un acto muy contradictorio, porque era considerado un modelo neoliberal, nacido de una dictadura para la izquierda, pero él opta por venir a Chile”.

De esta manera, el escritor señala que “hay elementos incómodos, es llamativo que Honecker haya desaparecido de la memoria de los chilenos. Creo que esto se debe a que es un exilio muy complicado para la izquierda comunista, porque primero implica hablar de los socialismos reales en Europa del Este, de un dictador comunista que llega a nuestro país, en un momento en que la izquierda celebraba que ya no existiera la dictadura en Chile; todo eso con el fracaso del comunismo entremedio genera un tema muy difícil de abordar y de digerir para la izquierda comunista hasta el día de hoy. Y a través de algo que podría ser calificado como habilidad comunicacional, Honecker desapareció”.

“Sin una visión amplia, no vamos a recuperar la unidad nacional”

Respecto a la relación de este hecho con la conmemoración que prepara el gobierno por los 50 años del “once”, Ampuero asegura que “es una gran oportunidad para el Presidente Boric. Invita, y eso espero, a que traiga una reflexión amplia, desde el punto de vista nacional, que sea crítica, pero también autocrítica del rol de la izquierda que llevó a una crisis en el país donde se tensaron los conflictos, pero que comienza a finales de los años 60, cuando hay momentos en que el Partido Socialista opta por la vía armada”.

Y agrega: “También debe ser incorporado el tema de los 30 años de la llegada de Honecker a Chile, porque esto no está desvinculado ni puede ser analizado en forma divorciada de la crisis por la que pasamos entonces. Chile estaba sumergido profundamente en tensiones de la guerra fría, marxismo leninismo y democracia liberal y el hecho de que llegara él a Chile demuestra cuál implicado estaban estos dos fenómenos. Tratar de separarlo de acontecimientos como aquellos, creo que es una forma no amplia, no profunda, no compleja, es un análisis en blanco y negro de lo que ocurrió. Y si no llegamos a una visión amplia, crítica y autocrítica, dolorosa para todos, no vamos a poder nunca recuperar la unidad nacional que hemos perdido y que es muy peligroso cuando las tensiones políticas las siguen azuzando”.

Los chilenos no sabemos hacia dónde quiere ir este gobierno

Respecto al clima de polarización existente en Chile, Ampuero manifiesta que “es inquietante”. Y apunta a un elemento adicional: “En el año 70, Allende era un político de mucha experiencia, tenía un proyecto al cual uno podía criticar. La diferencia con el Gobierno actual, que es de izquierda y donde hay sectores radicales, y otros más socialdemócratas, es que los chilenos no sabemos hacia dónde quiere ir este gobierno. Esta diferencia entre los dos líderes que tuvimos, Salvador Allende y Gabriel Boric, uno con mucha experiencia política, y otro que se encontró de la noche a la mañana sentado en La Moneda, con un Gobierno con muchas dificultades para articularse como tal y para ofrecer una alternativa a los chilenos”.

A pesar de eso, comenta que “a partir del estallido, lo que nos puede dar cierta confianza es la fortaleza de las instituciones chilenas, que es una tradición histórica del país. Esas instituciones, mal que mal, se han mantenido, han sido el ancla en torno al cual el país ha podido avanzar dentro de situaciones muy difíciles, y eso nos llena de esperanza. El rechazo de los chilenos de forma muy madura. Son elementos curiosamente que no tienen tanto que ver con lecciones aprendidas de forma muy consciente, sino que lideradas por la ciudadanía en un proceso muchas veces silencioso”.

De igual manera, Ampuero explica: “Todavía las grandes lecciones de la época no las hemos sacado. Por ejemplo, no hemos sacado la lección de que el comunismo y las alternativas comunistas o filocomunistas no tienen ninguna posibilidad de desarrollo exitoso para Chile. Pareciera que en Chile muchos no entendieron que cuando cae el Muro de Berlín, se frustra, se derrumba y se sepulta la alternativa comunista. Pero tampoco la alternativa del Socialismo del siglo XXI, que está tan desprestigiada y no ha tenido ningún resultado exitoso”.

El excanciller se refiere al rol que ha tenido el Partido Comunista en el actual gobierno, y explica que “el PC chileno es, después del cubano, el partido comunista más poderoso de Occidente. El eje principal del gobierno del Presidente Boric son partidos con muchas causas distintas, atomizados, sin una sola línea, y por lo tanto la fortaleza del PC queda con más fuerza manifestada”. 

Y apunta: “La ventaja del PC en Chile, a diferencia de otros en el mundo que prácticamente han desaparecido, es que cuando se produce el desplome del comunismo mundial, en Chile estábamos enfrascados en el tema del fin del régimen militar, entonces era otra lógica nacional. Después, cuando llega Honecker a Chile, estábamos muy seducidos con los primeros pasos de la democratización que contaba con respaldo internacional. Eso le permitió al Partido Comunista moverse en un ambiente donde lo central no era ni el derrumbe del comunismo internacional, ni traer al arquitecto del Muro de Berlín a Chile. Son elementos que han sido favorables al PC y ha sabido aprovecharlo bien en la lucha de las ideas que hay en cada sociedad, y lo ha hecho legítimamente en el sentido de que vivimos en una sociedad democrática”.

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