Daniel Ortega lleva cinco mandatos y 15 años en el poder en Nicaragua, quien, junto con su mujer -la vicepresidenta Rosario Murillo-, lideran una «dictadura» según lo ha definido el mismo Presidente Boric.

Se reportan más de 200 presos políticos, entre ellos siete exprecandidatos presidenciales.

Uno de ellos Félix Madariaga, quien el 8 de junio de 2021, después de ser golpeado y sacado violentamente de su auto, fue detenido por la policía nicaragüense. Desde entonces se encuentra encarcelado cumpliendo 13 años de condena en Managua, en una prisión en la que se han documentado actos de tortura contra sus prisioneros.

La periodista nicaragüense, activista y excandidata a diputada en 2016 Berta Valle, esposa de Madariaga, se encuentra en Chile para participar en el Congreso Relial (Red Liberal de América Latina) instancia en la que participan más de 40 organizaciones de más de 20 países de América Latina. En Chile, las organizaciones anfitrionas son la Fundación para el Progreso, Evópoli y Libertad y Desarrollo.

En un nuevo Especial Mirada Líbero, Berta Valle -quien tuvo que partir al exilio- relata la situación de su marido y de su país.

«Ortega y Murillo decidieron poner presas a todos los liderazgos de la oposición en Nicaragua»

«En 2018 en Nicaragua hubo una gran protesta nacional, que ocurre luego de que el régimen de Ortega y Murillo anunciara una reforma al seguro social, que pretendía disminuir el porcentaje de beneficios a los adultos mayores. Esto sacó a todos a protestar a las calles, tras más de 10 años sin una manifestación de esa magnitud», explica Berta Valle sobre cómo se endureció el gobierno sandinista.

«La forma como el régimen reaccionó fue a través de la violencia. El 18 de abril enviaron a las turbas, fanáticos de partidos, a golpear a los manifestantes, lo que enfureció aún más a la población. Y luego el régimen respondió a través de asesinatos, con más de 355 personas asesinadas», relata.

«Así, hemos pasado durante esta crisis en busca de un proceso de transición hacia la democracia por la vía pacífica. Las elecciones nacionales se suponían debían de ser en noviembre del año pasado, era esa la vía que esperaba ser ocupada para salir de la crisis. Desafortunadamente, a pesar de los esfuerzos de la oposición, no se logró, porque Ortega y Murillo decidieron poner presas a todos los liderazgos de la oposición, incluyendo a siete de los precandidatos a la presidencia. Uno de ellos mi esposo, Feliz Madariaga, quien está preso junto con más de 219 personas presas políticas», narra recién llegada a Chile.

Además, cuenta que en Nicaragua «ha habido una censura absoluta, no existen medios de comunicación independientes, hay más de 100 periodistas en el exilio, más de 2 mil organizaciones de sociedad civil cerradas, y un Estado policial que rige actualmente sobre todo en las ciudades más urbanas».

«Felix permanece en una celda completamente en penumbras, sin acceso a la luz solar, y con alimentación deficiente»

Sobre la situación de su marido, la activista y excandidata relata: «Han pasado 54 días en que no se sabe absolutamente nada de lo que están viviendo las personas presas políticas. Nuestra hija Alejandra -que tiene 9 años-, la mamá de Felix y yo tenemos casi 500 días sin poder tener ningún contacto directo con él, ninguna llamada telefónica y ninguna carta».

«Además del nivel de incomunicación, Felix nos ha descrito una situación terrible que representa la ‘tortura blanca’, que genera un daño irreversible». Agrega: «Permanece en una celda pequeña completamente en penumbras, no tiene acceso a la luz solar, la alimentación es deficiente, ha perdido unas 60 libras, no tienen posibilidad de comunicarse entre ellos, les obligan a estar en completo silencio, y sin ningún tipo de material de escritura o de lectura».

Cuenta, además, que su esposo «sentía que los estaban apagando. Mi esposo es un intelectual muy apasionado por la historia y decía que empezaba a olvidar fechas, nombres. Eso para él fue una alarma, que nos permitió comprender el nivel de opresión en el que viven».

«Los regímenes autoritarios, vengan de donde vengan, es lo peor que le puede pasar a una sociedad»

«Los regímenes autoritarios, vengan de donde vengan, es lo peor que le puede pasar a una sociedad, porque condenan a las libertades individuales a ser cercenadas. En el caso de Nicaragua (el régimen de Daniel Ortega) utilizó la vía democrática para asumir el poder y vienen tomando acciones y medidas como un patrón para permanecer en el poder», señala.

Y comenta cómo «vieron venir» esta situación. «Mirábamos señales, como la destrucción de la institucionalidad, el tema de la reforma a la Constitución, que en el caso de Ortega buscó y logró hacer que la reelección indefinida fuera legal, lo que permitió que corriera en una segunda, tercera ocasión. Y al controlar todos los poderes del Estado comenzaron a hacer reformas y crearon nuevas leyes, y ahora los presos políticos son acusados a través de leyes ilegítimas».

Sostiene que «la ley que utilizaron para condenar a mi esposo es una ley que viene heredada de Rusia, que además se utilizó en Venezuela y en Cuba para condenar a las personas disidentes».

«Por hacer denuncias como estas el régimen nos ha condenado como traidoras a la patria»

La también excandidata relata cómo ella ha sido víctima también. Junto a otras esposas de presos políticos se han preocupado de dar a conocer esta realidad, lo que les ha traído consecuencias. «Por hacer denuncias como estas el régimen nos ha condenado como traidoras a la patria».

Apunta que en Nicaragua «hay un mecanismo de seguimiento de presos políticos, con ciertos parámetros para identificar las personas detenidas en un contexto de violación de sus derechos civiles, políticos y humanos. Sabemos que estas personas fueron detenidas no por cometer un delito, sino porque eran opositores al régimen».

Y suma a su análisis: «La protesta pacífica es un método válido, un recurso para hacer valer nuestros derechos y demandas, pero de ahí a cometer delitos discriminadamente… hay que separar».

«Es muy esperanzadora la posición que ha tenido Chile con Nicaragua»

En su discurso en la pasada Asamblea General de la ONU, el Presidente Boric llamó «a seguir trabajando para contribuir a la liberación de los presos políticos en Nicaragua, y trabajar para que en ningún lugar del mundo tener distintas ideas del gobierno de turno pueda terminar en persecución o vulneración de derechos humanos».

Sobre la actitud del Gobierno chileno sobre el régimen de Ortega, Valle destaca: «Vemos muy esperanzadora la posición que ha tenido Chile y lo consecuente que han sido con defender el respeto a los derechos humanos. Particularmente reconozco el trabajo de la canciller Urrejola, que conoce perfectamente y de primera mano la situación de Nicaragua, por su trabajo en la CIDH».

«Para nosotros es esperanzador, porque creemos que pueden ayudarnos.Esperamos que Chile continúe con esta posición que han demostrado hasta el momento. Y es importante que los Jefes de Estado tengan la posibilidad de acercarse a Ortega» para manifestarles su postura.

Ante una posible reunión con la ministra de Relaciones Exteriores, Antonia Urrejola, la periodista comenta: «Mi esperanza es reunirme con autoridades de gobierno, pero no lo tengo confirmado. La canciller Urrejola ha sido muy abierta y dispuesta para escuchar el clamor del pueblo nicaragüense. Afortunadamente sí hemos tenido contacto además con embajadores de Chile en distintos países. Y espero que este siga siendo la actitud y el espacio que Chile brinde a los nicaragüenses» .

Deja un comentario

Cancelar la respuesta