Estados Unidos capturó y trasladó fuera de Venezuela al dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. El propio Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que ambos se encuentran a bordo de un barco militar estadounidense, el Iwo Jima, con destino a Nueva York, donde deberán enfrentar cargos por narcotráfico.
En un mensaje en redes sociales, la responsable del Departamento de Justicia de EE.UU., Pam Bondi, precisó que Maduro y Flores afrontan cargos de narcotráfico y corrupción en un juzgado en Nueva York y en un siguiente mensaje compartió la acusación, hecha por el fiscal federal Jay Clayton.
De acuerdo con el escrito, durante más de 25 años, la cúpula del poder en Venezuela utilizó las instituciones del Estado para facilitar el tráfico de toneladas de cocaína hacia territorio estadounidense. El documento señala directamente a Nicolás Maduro Moros como uno de los líderes de la estructura criminal que involucra a su círculo familiar más íntimo y a altos mandos militares, en alianza con grupos guerrilleros como las FARC y el ELN; cárteles mexicanos, como el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, y bandas de crimen organizado como el Tren de Aragua.
Desde hace meses EE.UU. se encuentra movilizando sus tropas en el Caribe, argumentando la lucha contra el narcotráfico. El pasado noviembre el Departamento de Estado designó al Cartel de los Soles como una organización terrorista extranjera (FTO), “que ha corrompido al ejército, los servicios de inteligencia, la legislatura y la judicatura de Venezuela” y, dicen, que es dirigido por Nicolás Maduro y otros altos cargos del régimen, dedicados al tráfico de drogas a Estados Unidos y Europa.
Ahora, la acusación del fiscal Clayton resume que «desde sus primeros días en el gobierno venezolano, Maduro Moros ha mancillado cada cargo público que ha ocupado”. Incluso antes de asumir como Presidente, cuando el control todavía estaba en manos de Hugo Chávez.
“Como miembro de la Asamblea Nacional de Venezuela, Maduro Moros movía cargamentos de cocaína bajo la protección de las fuerzas de seguridad venezolanas. Como Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Maduro Moros proporcionó pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes y facilitó cobertura diplomática para aviones utilizados por lavadores de dinero para repatriar ganancias del narcotráfico desde México a Venezuela», ejemplifica la acusación, en la que también figuran Diosdado Cabello, Cilia Flores de Maduro, Nicolás Maduro Guerra («Nicolasito», hijo de Maduro), Ramón Rodríguez Chacín (exministro del Interior y Justicia), y Héctor Rusthenford Guerrero Flores («Niño Guerrero», líder del Tren de Aragua).
La acusación en detalle
Según el documento, Maduro habría participado directamente en el tráfico de drogas desde distintos cargos públicos, primero como diputado, luego como canciller y posteriormente como Presidente. Entre 2006 y 2008, cuando era ministro de Relaciones Exteriores, habría vendido pasaportes diplomáticos a narcotraficantes y facilitado vuelos privados bajo cobertura diplomática para trasladar ganancias del narcotráfico desde México a Venezuela, evitando controles policiales y militares. Posteriormente, como mandatario, la acusación sostiene que permitió que la “corrupción alimentada por la cocaína” beneficiara a su régimen y a su propia familia.
El escrito judicial también apunta al rol clave de Diosdado Cabello, actual ministro del Interior, quien habría recibido millonarios sobornos para proteger envíos de cocaína, incluyendo un caso emblemático de más de 5,5 toneladas transportadas en un avión DC-9 desde Maiquetía a México en 2006. Tras la incautación de la droga en Campeche, narcotraficantes habrían pagado cerca de US$ 2,5 millones a Cabello para evitar arrestos de funcionarios involucrados en Venezuela. La acusación agrega que Cabello mantuvo vínculos operativos con Los Zetas y, más recientemente, con el ELN en pistas clandestinas cercanas a la frontera con Colombia.
Otro de los episodios citados por la fiscalía estadounidense es el envío de 1,3 toneladas de cocaína a París en 2013, pocos meses después de que Maduro asumiera la presidencia. Tras la incautación en el aeropuerto Charles de Gaulle, el documento sostiene que Maduro convocó a una reunión con Cabello y el entonces jefe de inteligencia militar, Hugo “El Pollo” Carvajal, para reprochar el uso de Maiquetía y ordenar el empleo de rutas alternativas, además de autorizar detenciones selectivas para desviar responsabilidades.
La acusación también involucra a Cilia Flores, esposa de Maduro, quien habría recibido cientos de miles de dólares en sobornos para intermediar acuerdos entre narcotraficantes y autoridades antidrogas venezolanas, y a Nicolás Maduro Guerra, “Nicolasito”, acusado de participar en envíos de cocaína en aviones de PDVSA, coordinar operaciones desde la Isla de Margarita y negociar cargamentos de cientos de kilos con las FARC. El texto detalla además la relación del régimen con Héctor “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, a quien se atribuye protección armada de cargamentos, control de rutas costeras y logística desde la cárcel de Tocorón.
En cuanto a Ramón Rodríguez Chacín, el Departamento de Justicia de EE.UU., sostiene que desempeñó un rol clave en la protección y apoyo directo a las FARC desde territorio venezolano. El escrito sostiene que, alrededor de 2008, Rodríguez Chacín mantenía una extensa hacienda en el estado Barinas que funcionaba como campamento y centro de entrenamiento de las FARC, con cerca de 200 combatientes armados presentes de forma permanente. Además de albergar a la guerrilla, habría recibido sobornos por decenas de miles de dólares para usar su influencia política y evitar la detención y extradición de narcotraficantes vinculados a la organización. La fiscalía agrega que Rodríguez Chacín actuó como enlace político entre líderes de las FARC y el gobierno de Nicolás Maduro, participando en reuniones para coordinar el tráfico de cargamentos de cocaína de varias toneladas y facilitando encuentros de jefes guerrilleros con autoridades venezolanas en Caracas, incluyendo el Palacio de Miraflores.
En conjunto, la fiscalía sostiene que el Cartel de los Soles permitió que entre 200 y 250 toneladas de cocaína al año transitaran por Venezuela, consolidando una red de narco-corrupción estatal que, según EE.UU., operó con pleno conocimiento y participación de la cúpula del poder político venezolano.

Les invito a leer una teoría del Estado Mayor….. Para mí Trump no dá puntada sin hilo!!!