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Publicado el 09 de noviembre, 2019

Ministro Sichel: «La agenda social es una respuesta al malestar, no a la violencia. La violencia se termina con orden y seguridad»

Autor:

Pilar Molina

El titular de Desarrollo Social, Sebastián Sichel está a cargo de los diálogos sociales que el gobierno organiza como una de las medidas para enfrentar la crisis. «El problema constituyente puede ser una respuesta una vez que uno organiza o entiende de mejor manera el malestar», precisa. Y apunta: «El Frente Amplio y el Partido Comunista parece que están en la negación absoluta de construir acuerdos».

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Pilar Molina

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«Estoy impactado de ese grado de inmadurez que tenemos en el sistema político en esta crisis», señala el ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel al referirse a la oposición y a la crítica que han realizado sobre algunas medidas de la agenda social del gobierno.

En entrevista con la periodista Pilar Molina, en La Mirada Líbero en Agricultura, el secretario de Estado se refiere a las políticas que está sacando adelante su cartera. «La agenda social tiene que ver con un malestar legítimo y genuino de ciudadanos que están en sus casas, que no son los que están haciendo violencia,

-¿Cree que la agenda social y los diálogos ciudadanos van a lograr bajar los niveles de violencia?

-Las conversaciones nunca son binarias, y por eso me molesta la actitud de la oposición de que cuando se habla de orden les viene como el terror de que en realidad no se puede hablar de orden, porque se tiene que hablar de agenda social y hay gente que cree que se tiene que hablar de agenda social y no de orden. Son parte de los dos deberes cuando uno está en democracia, en un Estado de Derecho se debe garantizar el orden público y la seguridad. No hay ninguna excusa posible ni malestar social que justifique el nivel de violencia que hemos visto en las calles. Y ¿porqué existen los estados? es básicamente para proteger a los ciudadanos, y se tiene dos dimensiones: Uno, el orden y la seguridad. Dos, que es básicamente cuidar a aquellos más frágiles y débiles, que tiene que ver con la agenda social. Me han preguntado mucho si una cosa va a aplacar la otra, la violencia se aplaca con orden, con estado de derecho, y la Agenda Social no es para eso. La agenda social tiene que ver con un malestar legítimo y genuino de ciudadanos que están en sus casas, que no son los que están haciendo violencia, pero es una respuesta a ese malestar, no a la violencia. La violencia se termina con orden y seguridad. Creo que son dos conversaciones que hay que saber que son distintas, porque si no, finalmente alguien termina justificando la violencia, y eso no tiene justificación, no tiene nada que ver con malestar. Aquí hay grupos organizados que están generando violencia.

-¿Uno no debiera esperar entonces que baje el nivel de violencia que hay en las calles, en la medida en que usted, como ministro de Desarrollo Social, va avanzando en las propuestas sociales?

-Ahí mi respuesta es bien concreta. Si tratamos de creer que esa gente que está ejerciendo esta violencia, rayando los muros, rompiendo lugares públicos tiene una demanda genuina y legítima, lo que estaríamos haciendo es justificar eso…. no es nuestra pega. Aquí hay una rebelión contra el Estado de Derecho, de espacios que estaban cerrados, gente de las poblaciones ya lo vivía cotidianamente, entre narcotráfico, barras bravas que tenían sus propias reglas, fijaban las propias condiciones y ejercían violencia en espacios cerrados y que hoy se tomaron las calles, y eso no tiene nada que ver con demandas sociales.

Lo que hace la oposición a veces es tratar de poner en ese plano a ‘estos pobres cabros idealistas que andan en la calle rompiendo cosas’. No, eso es lumpen organizado y es delincuencia».

-Pero esos  tenía relación con el narcotráfico. Hoy los que se tomaron las calles y hacen destrozos es lumpen ¿o es una mezcla?

-Es una mezcla. Hay un poco de narco, hay un poco de barras bravas en la dimensión mala de las barras bravas, que es delincuencia organizada, y hay lumpen que trabaja para alguno de estos circuitos. Yo hablaba con una persona de una población que yo conozco, y me decía, mira, si nosotros estábamos acostumbrados a este nivel de violencia en nuestro espacio, se fijaban reglas, se cobraba por entrar, si no trabajabas para ellos y los denunciabas corrías el susto de la vida. Lo que pasa es que lo vivíamos dentro de la población, y ahora vemos que esa gente está circulando por las calles todos los días, saqueando. Tenemos que recuperar el imperio del Estado de Derecho en esa dimensión. Insisto, esto no tiene que ver necesariamente con el malestar genuino ciudadano, y que tiene que ver con la aprobación de gobierno y otras cosas, pero no tratemos de confundir, porque lo que hace la oposición a veces es tratar de poner en ese plano a «estos pobres cabros idealistas que andan en la calle rompiendo cosas». No, eso es lumpen organizado y es delincuencia. Lo que sí es verdad es que hay malestar de un ciudadano que está golpeando la cacerola o que está diciendo cosas que nos hace un llamado a los gobiernos, y a la política, a acelerar y cambiar la actitud, y eso tiene que ver con la Agenda Social y los diálogos.

-La oposición, en una carta a El Mercurio, se refiere a ingobernabilidad y que la única salida posible es un plebiscito constituyente y que el gobierno está tomando esta protesta como un problema de seguridad y criminalizando la protesta social…

-Insisto, hay un espacio de la violencia de la calle y hay otro espacio de una protesta legítima. Un millón dos que vimos en la Alameda que es una legítima protesta y movilización ciudadana, y hay algo ahí de esa conversación media setentera que plantea a veces la oposición que trata de confundir ambas cosas para justificar una tercera. Me acuerda a esta frase de son jóvenes idealistas… No, hay una demanda legítima. Yo estoy en el Ministerio de Desarrollo Social, estamos armando una agenda social, creemos que hay niveles de cohesión distintas, que tenemos que tener niveles de justicia distinta, terminar con abusos y privilegios. Pero quiero distinguir la gran masa crítica de chilenos que tienen cierto malestar con estos grupitos organizados. Y lo que me molesta de este tono es la oposición cuando saca estas cartas, diciendo «tengo una solución mágica» que se llama hagamos un pacto constitucional, y esto se acaba. Y tengo la sensación que se olvidan que hay un malestar que tiene que ver con el costo de la vida, con la circunstancias cotidianas, frente al abuso y privilegios, y parece ser que otra vez dan una respuesta política a un problema social. La respuesta política tiene que resolver el problema social, pero ellos buscan imponer una agenda que es de los partidos, por sobre la demanda social. Si la demanda social requiere una nueva Constitución bienvenido, pero no pongamos la carreta antes de los bueyes.

La respuesta política tiene que resolver el problema social, pero ellos (la oposición) buscan imponer una agenda que es de los partidos, por sobre la demanda social».

Hay gente que fue gobierno durante 30 años y escribe esta carta como si el problema existiera hoy y no reconocen que finalmente tenemos un problema como clase política que hay una demanda social que no hemos resuelto de buena manera. El problema constituyente puede ser una respuesta una vez que uno organiza o entiende de mejor manera el malestar. La respuesta constitucional puede ser una respuesta adecuada o no, no me niego y no hay veto en esa discusión, pero puede ser una respuesta adecuada cuando sepamos bien la causa. La Constitución es la cumbre de la pirámide, pero para construir esta cumbre hay que saber muy bien cuáles son los cimientos que se están moviendo.

-¿No cree que va a llegar tarde el gobierno con esto? Porque la Asociación Chilena de Municipalidades que preside un alcalde de RN -y que agrupa a 330 comunas- ya tiene citada una consulta para el 7 y 8 de noviembre

-Más allá de la política, porque creo que aquí ha habido mucha política entre medio, pero nunca ha sido la intención del gobierno monopolizar el diálogo. No sería diálogo, si no una relación vertical, y por lo tanto, que florezcan todas las flores. Cada uno va tomando sus decisiones y ellos decidieron hacerlo solos y nosotros estamos constituyendo un proceso que busca otros métodos, individuales y colectivos, vamos a permitir la subida colectiva.

-¿Cómo se explica que un alcalde del gobierno, Germán Codina, haya dejado abajo de la solución al gobierno?

-Creo que uno de los grandes problemas que tiene esta crisis es que se ha llenado de gente que siente que tiene una superioridad moral por algo respecto del resto, y eso impide el diálogo. Voy a ser bien franco, los alcaldes no quieren mezclarse con el gobierno y estos son los minutos en que debiéramos construir muchos más acuerdos, y está pasando que algunos representantes de la sociedad civil dicen «yo represento legítimamente los intereses del pueblo». Después un alcalde dice «yo estoy más cerca de la gente», después alguien del gobierno dice «a mí me eligió». Yo creo que este es un minuto de gestos de humildad.

-¿Usted se va a tener que sumar a esta consulta de los alcaldes para retomar el liderazgo que quería tener en materia de cabildos ciudadanos?

-Lo que vamos a hacer en concreto es que aquí hay varios mecanismos de participación, queríamos hacer en conjunto todos y ahora lo que tenemos que hacer es gatillar otros espacios para que todos los chilenos puedan participar, ese es el desafío que tenemos.

-Pero eso sería replicar lo que hizo la Presidenta Bachelet con los cabildos

-Sí, pero invitar muchos a la autoconvocatoria.

-¿Porqué no toma en cuenta mejor las conclusiones de esa experiencia?

-Obvio, bienvenido. Cuando decimos auto convocados lo que queremos es abrir una plataforma en que cada uno que haga su diálogo pueda subir estos resultados y subirlos a un proceso de sistematización conjunta. El que quiera. El que no, se puede quedar con sus resultados, pero como esta es una solución que requiere el Estado en su conjunto, Poder legislativo, Judicial, lo que queremos es ofrecer una plataforma en que cada uno, organizando su propio proceso pueda subirlo de manera de aglutinar resultados y llegar a una conclusión. Porque le tengo miedo a terminar atrapados en esta idea de que lo importante es el diálogo y no que ese diálogo tenga un propósito, o un resultado, y eso es súper importante, porque o si no vamos a sobre revolucionar las expectativas. La gente va a decir me senté a conversar y no pasó nada… Entonces tenemos un deber que cumplir en el Poder Ejecutivo y en el resto de los poderes del Estado, por supuesto. Tenemos que decir qué vamos a hacer con esa información. Nunca hemos querido ni ha sido el propósito, decir que nosotros vamos a organizar los diálogos. La respuesta tiene que ser qué rol debe jugar el gobierno, sea este u otro que venga adelante, en el largo plazo, para que esta expectativa de los ciudadanos se genere en un propósito para el sector público, esa es la conversa de fondo.

«El Frente Amplio y el Partido Comunista parecen que están en la negación absoluta de construir acuerdos» 

-Dentro de las principales medidas de la Agenda Social está el ingreso mínimo garantizado. ¿No le ha llamado la atención la mala recepción; que se critique que el líquido va a ser menos y que va a ser un beneficio para las empresas? 

-Sí. Estoy impactado de ese grado de inmadurez que tenemos en el sistema político en esta crisis. Esa pensión sabemos que es insuficiente, lo tenemos súper claro. Si no supiéramos que es insuficiente probablemente no estaríamos en el servicio público, no seríamos ministros, si estamos trabajando para que esto suba. Por supuesto que debería ser más, y va a ser más en la medida en que el país crezca. Es loco lo que está pasando, porque es de opinología y no ponernos de acuerdo, ambos sectores políticos de cuál debe ser la estrategia para construir. Aquí tenemos señales súper claras del gobierno. Lo primero, las pensiones más bajas son la prioridad y hay que ir aumentándolas significativamente en la medida que el país crezca y más impuestos cobre. El ingreso mínimo también, estas son las señales que vimos. El tema de salud es prioritario en medicamentos que es lo que estamos haciendo y un seguro catastrófico, y la sala cuna lo mismo, etc. Y empiezan a transformar cualquier posibilidad de avance, para un ciudadano que está desesperado esperando este avance, en un problema político y parece que la política se comió la agenda social.

-¿Cuánto de este boicot a la agenda social que tenía este gobierno cree que está presente hoy en el malestar?

-Creo que harto. La propuesta del 10% de aumento de pensiones era de antes de esta crisis. El seguro catastrófico estaba en el Congreso antes de esta crisis, la sala cuna también, acá obviamente hay un esfuerzo fiscal gigante para aumentar estos recursos. El Estado va a ser un acto de contribución directa al salario de una persona probablemente en el gobierno pasado lo hubieran aplaudido y hoy en el clima que estamos dicen que estamos subsidiando a empresas. No, estamos subsidiando a un trabajador que gana pocas lucas, que no le alcanza para vivir y que necesita urgente una ayuda, por supuesto no es suficiente. Pero parece ser más interesante decir no porque es una propuesta del gobierno y por lo tanto se opone.

-¿Cree que se podrá salir de esta crisis? 

-Espero que sí, en la medida en que volvamos a lo que hicimos ver en los noventa. Es fácil encontrar los puntos de diferencia, pero lo más difícil hoy es encontrar puntos de acuerdo. Cuando volvamos a poner por delante el acuerdo,  quizás tengamos una posibilidad. Lo que me da miedo es que hay un incentivo a fuerzas centrífugas a ponernos en desacuerdo, que todo lo que haga el de al frente es malo y, por lo tanto, que nunca podamos construir una agenda.Tenemos que construir una agenda o la gente se va a aburrir de nosotros.

-¿La oposición ha cedido en algo? 

-Ayer por lo menos dimos señales cruzadas de que hay posibilidades de moverse con algunos parlamentarios. Sí hay posiciones extremas como las del Frente Amplio y el Partido Comunista que parecen que están en la negación absoluta de construir acuerdos. 

 

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