El lunes la Corte Suprema ratificó la condena de siete años de cárcel para el cabo primero del Ejército, Pedro Lavín, por el delito de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves gravísimas. Hoy deberá ingresar a cumplir su pena.

Se trata de la segunda condena más alta otorgada a un uniformado en el marco del estallido de 2019. El caso que dio pie a la condena ocurrió en Colina, afuera de la Gobernación Provincial de Chacabuco que estaba siendo quemada y saqueada por manifestantes. En ese entonces, el militar disparó a uno de ellos cuando se disponía a agredir a un carabinero, impactándolo en el muslo.

Pedro Lavín hizo pública su versión de los hechos en Mirada Líbero, donde aseguró que vive “momentos complicados, estoy asumiendo aún lo que se viene por delante”.

En su relato, Lavín explicó paso a paso lo que ocurrió momentos previos a la situación que lo llevó a disparar. “A las 16.30 horas del 20 de octubre del 2019 llegó mucha gente con pancartas, mucho ruido, cantos, hasta que salió la primera piedra y ya no pararon de tirarnos elementos, botellas, palos, lo que tuvieran, y tuvimos que resguardarnos dentro de la gobernación. Yo estaba de primer hombre en la puerta y vi cómo un grupo grande quiso entrar y yo hice uso de mi fusil, disparé mi primer tiro a fogueo, con la intención de que este grupo de personas se fuera”, recordó afirmando que eran cuatro los militares que resguardaban el lugar.

Nos sentimos sobrepasados totalmente, hubo temor y el suboficial pidió apoyo vía radial a militares, y vimos pasar un cuartel móvil de Carabineros. Ante eso, salimos de la gobernación, alcanzamos a cruzar la calle y en ese momento hubo otro grupo de manifestantes que se nos lanzó y percuté mi segundo tiro a fogueo. Les dije a mis compañeros que ya había disparado mi segundo tiro a fogueo y que luego de eso venían las municiones”, prosiguió.

“Ahí es cuando miro directo frente a mí, y veo que carabineros estaba subiendo al cuartel móvil, siempre con mucho caos. Y cuando miro a mi izquierda, veo que dos personas de la adelantada, de este grupo de manifestantes, estaban llegando al grupo de carabineros, y uno se acerca rápidamente. Levanto mi fusil y tenía una mira, me dirigí a esa persona que estaba con la intención de agredir, dejé de ver a carabineros y cuando veo que va con la mano arriba, en forma inconsciente, en un segundo, le disparé”, relató.

Lavín señaló que “ya nos habían indicado las reglas del uso de la fuerza y tenía noción de dónde dispararle, le disparé a una extremidad, nunca hubo intención de quitarle la vida. Yo disparé porque vi que iba a agredir a un carabinero por la espalda. Ese es el motivo por el cual disparé. Mi mayor me preguntó si estaba seguro, y dije que sí, estoy seguro”.

“Lo que detonó que supieran que yo era el autor fue mi declaración”

En la sentencia del cabo primero del Ejército, entregada el 28 de diciembre de 2022 por el Tribunal de Juicio Oral en Lo Penal de Colina, se condenó “a Pedro Lavín Villalobos a la pena de siete años de presidio mayor en su grado mínimo y a las penas accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena, como autor del delito consumado de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves gravísimas, perpetrado con fecha el 20 de octubre de 2019, en la comuna de Colina”.

Además, se indicó que Lavín deberá cumplir la pena impuesta de manera efectiva. Esta condena fue ratificada por la Corte Suprema el pasado 11 de septiembre de 2023, luego de que la defensa presentara un recurso de nulidad.

Para Lavín, el hecho de haber asumido la culpa es, prácticamente, la única prueba que tuvo la Fiscalía para llevar adelante su caso. “Entiendo que lo que detonó que supieran que yo era el autor fue mi declaración, fue lo más contundente porque nadie, ningún colega, ningún civil vio quién disparó. No hay ningún registro de video o audio que vieron que yo disparé. Si me hubiera quedado callado habría sido muy complicado que supieran que era yo. Con poco conocimiento del derecho, entiendo que daba para pensar, para la duda. Pero yo disparé, no lo niego, desde el primer momento asumí mi responsabilidad. Si hubiese habido dolo, me hubiese escondido, o esperado, no sé, pero asumí desde el primer momento lo que había hecho”.

Sólo una vez el militar pudo reunirse con la víctima, el administrador público y cientista político Carlos Astudillo. Ocurrió al término de la reconstitución de escena. Allí, le ofreció sus disculpas: «Le expresé mi sentir. Le dije que yo no entré al Ejército para entrenarme y agredir a un chileno o para situaciones como esta. Me arrepiento, lamento mucho la situación que ocurrió y el daño que le ocasioné».

“Creo que aquí hay un sesgo político”

En este sentido, el cabo primero declaró que su situación cambió cuando el caso lo tomó la fiscal Ximena Chong. En un comienzo el caso lo tenía la fiscal Marcela Adasme, quien formalizó a Lavín por el delito de lesiones graves; pero luego lo asumió la fiscal Ximena Chong, quien llevó adelante la causa por la cual se le condenó finalmente: apremios ilegítimos con resultado grave gravísimo.

“Personalmente, y me hago responsable, creo que aquí hay un sesgo político contra los militares. Sobre todo en la fecha en que estamos. Sí, la fiscal Chong se empeñó, buscó y me reformalizó justo el 18 de octubre del 2021, a dos años del estallido social”, sostuvo.

Al mismo tiempo, criticó el delito por el cual lo reformalizó la fiscal Chong. “Apremios ilegítimos indica que yo tuve la intención de hacerle daño, de humillar a esta persona. Yo indico que no, que hubo un disparo con intención de detener su actuar. Él no estaba en una esquina predicando tranquilo, sino que era parte de un grupo de manifestantes que estaban agrediendo a carabineros, de la cual carabineros tuvo que arrancar. Es distinto estar sentado, dando una declaración, conversando, que estar ahí y tomar una decisión en el momento. Resolví en una fracción de segundo. Yo asumo mi responsabilidad, pero pienso que se excedieron un poco, y esto estuvo ligado a la política. Carlos Astudillo es ahora asesora de la senadora (Fabiola) Campillai, entonces queda esa sensación”, declaró.

Desde hoy el cabo primero deberá cumplir su condena en la cárcel de Colina, una situación para la que si bien se había preparado, tenía esperanza de que no ocurriera, especialmente cuando se aprobó la Ley Naín-Retamal en abril de este año. “Estaba esperanzado en que esta ley me ayudaría. Sabía que me iban a condenar, porque había una situación especial, pero creo que podría haber quedado en libertad cumpliendo la condena de distinta forma, y que esta Ley Naín-Retamal iba a poder bajar en uno o dos grados más, estudiar bien lo que propuso la defensa, que eran lesiones solo graves, no graves gravísimas, y que el delito podía ser violencia innecesaria y no apremios ilegítimos”, indicó.

“Fue un golpe duro para mí, para mi familia. Yo voy a dejar la institución muy dolido, porque me gustaba lo que hago. Pero yo voy a seguir siendo soldado el resto de mi vida”, sentenció.

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