En la oposición han activado con fuerza los procesos de coordinación y despliegue público para hacer frente al gobierno del Presidente José Antonio Kast, movimiento que empezó tras la aprobación de la reforma de Reconstrucción, lo que dejó una profunda sensación de derrota en los partidos de izquierda.
En la oposición señalan que ha quedado casi enterrada la posibilidad de buscar acuerdos con el gobierno y que hoy la estrategia es fortalecer el discurso de que se estaría frente a un gobierno de «ultraderecha» y que eso debe ir en coordinación con la activación de las protestas en la calle. El principal blanco elegido: la agenda laboral que el gobierno busca desplegar en los próximos días.
La coordinación con los partidos de oposición
El Mercurio dio cuenta ayer que la CUT y las organizaciones de estudiantes universitarios de la Confech organizaron una suerte de «frente común» para activar un «proceso de agitación» frente a la agenda laboral del Ejecutivo, luego que los principales dirigentes de la Confech llegaran hasta la sede de la multisindical el martes pasado para sostener un encuentro.
Pero ese no fue el único encuentro en la CUT. El mismo día, antes de la cita con los estudiantes, los principales dirigentes de la central recibieron a los secretarios generales de los partidos de oposición (en la foto), cita en la que abordaron los pasos que se seguirían frente a la agenda laboral.
«Fuimos mandatados por los presidentes de todos los partidos de la oposición para crear un equipo que coordine tanto a los partidos políticos como a los representantes de los trabajadores, de cara a la próxima reforma laboral que presentará el gobierno», señaló tras el encuentro el secretario general del PPD, Sebastián Vergara.
En los partidos de oposición hay un crítico análisis con el rol que han tenido en el Congreso, lo que ha motivado la idea de que la batalla contra el gobierno no puede darse sólo desde ese escenario, sino que es necesario activar a otros actores como las organizaciones sociales y sindicales.
Presionar al PDG
Una de las conclusiones a las que se habría llegado en la conversación entre la central, los partidos y la Confech es que no se puede repetir la derrota que se sufrió en la reforma de Reconstrucción.
Con este objetivo, otro punto que ha estado sobre la mesa en las conversaciones entre la oposición y la CUT, es la necesidad de presionar al Partido de la Gente, colectividad que fue clave para la aprobación del plan de Reconstrucción y que se ha sumado a iniciativas importantes del gobierno.
De hecho, la Confech emitió un comunicado un día después del encuentro en la CUT en el que hacen «un llamado directo al Parlamento, en especial a sectores clave como el Partido de la Gente (PDG), para que dejen de votar junto al oficialismo normativas que vulneran nuestros derechos. ¡No sean cómplices de una agenda que hipoteca el futuro de las y los jóvenes!».
Finalizaron la publicación con el siguiente mensajes: «¡A organizarnos y movilizarnos en cada espacio!».
El liderazgo de los partidos en la Confech
La coordinación de estos grupos para volver a las movilizaciones se da tras cuatro años en que el llamado «movimiento social» estuvo en «el congelador», incluso en situaciones de gran connotación social, como los millonarios casos de corrupción detectados en las fundaciones afines a los partidos del gobierno del Presidente Boric y el caso Monsalve, quien sigue siendo investigado por violación y abuso de una subalterna.
Actualmente los partidos de la oposición dominan las principales federaciones de la Confech. Uno de los puestos clave es el de la presidenta de la Fech, Laura Mlynarz, militante de las Juventudes Comunistas, quien llegó al cargo este año en una lista común con el FA y luego de una compleja elección donde la federación de estudiantes había perdido fuerza y ni siquiera lograba el quorum para elegir sus representantes.
Mlynarz contaría con un respaldo importante de la exvocera Camila Vallejo, principal figura de la renovación comunista y también del ex Presidente Gabriel Boric, con quien, según The Clinic, ha mantenido contacto. Tanto Vallejo como Boric fueron presidentes de la Fech y utilizaron ese sitial para organizar marchas contra el primer gobierno de Sebastián Piñera. Desde ese espacio saltaron al Congreso y luego a La Moneda.
Otra federación importante en manos de la oposición es la de la Usach, cuya presidencia está en manos de la frenteamplista Andrea Abarca .
Abarca es cercana al sector de la diputada Gael Yeomans, quien hoy compite por la presidencia del Frente Amplio contra Constanza Martínez. En sus redes sociales posteó hace unos días una foto junto a Yeomans y el senador Diego Ibáñez.

El Partido Comunista también tiene el control de la federación de la Universidad Mayor, con el miembro de la «jota» Diego Torres.
En la Universidad Alberto Hurtado, en tanto, otra de las federaciones que ha liderado la coordinación con la CUT, el presidente Santiago Pimentel es militante de la juventud del Partido Socialista.
Tanto Pimentel, Torres y Andrea Abarca estuvieron trabajando de forma activa en la pasada campaña presidencial de Jeannette Jara, con quien se fotografiaron.

El PC y el PS en la CUT
En la CUT, la vinculación con los partidos de oposición también es directa. El presidente José Manuel Díaz es militante del PS, cercano histórcamente a la figura de Camilo Escalona y al actual secretario general del partido, Arturo Barrios.
El secretario general de la multisindical, Eric Campos, es militante del Partido Comunista y miembro del comité central de la colectividad. Además ha tenido una trayectoria conjunta con la secretaria general de la tienda, Bárbara Figueroa, a quien acompañó como secretario de comunicaciones cuando Figueroa lideró la central.


Declarar ilegales a todos estos movimientos y partidos, y cárcel a sus miembros y simpatizantes.
Atte
Lo mismo de siempre, desde hace 60 años, se oponen a todo, no proponen nada y la gran herramienta: la calle, ósea, desórdenes, destrucción y complicar a los que trabajan.
Una peste estos ultraizquierda, pasados destrucción moda.
Una vez más la izquierda demuestra que no cree en la democracia.
Sin embargo no se arrugan para cuestionar el compromiso democrático de la derecha.
Sería una anécdota si el absurdo fuera evidente, pero tristemente muchos jóvenes incautos caen en sus redes y son instrumentalizados.
Un verdadero cáncer social.
Al respecto y en relación con el editorial de El Siglo del 1 de agosto, titulado “La necesaria articulación y movilización social”, cabe comentar que es un hecho público y notorio que el Partido Comunista —cuya ideología es marxista-leninista— es el que está detrás del adoctrinamiento de jóvenes, de las “protestas y movilizaciones sociales”, de la “presión callejera” y de la mayoría de los hechos de violencia subversivos, revolucionarios o terroristas.
El constituyente, a fin de resguardar a Chile de tan grave amenaza al orden público y a nuestra institucionalidad democrática, estableció en el número 15 del artículo 19 de la Carta Fundamental la siguiente disposición: “La Constitución Política garantiza el pluralismo político. Son inconstitucionales los partidos, movimientos. u otras formas de organización cuyos objetivos, actos o conductas no respeten los principios básicos del régimen democrático y constitucional, procuren el establecimiento de un sistema totalitario, como asimismo aquellos que hagan uso de la violencia, la propugnen o inciten a ella como método de acción política”.
Lamentablemente nuestros legisladores no se atreven a utilizar tal herramienta, lo que le permite a dicho partido usar las armas de la democracia para destruir la democracia.
Adolfo Paúl Latorre
Magíster en ciencia política
En relación con lo dicho por Eduardo Troncoso Unwin, el comunismo y la ultraizquierda “progresista” han hecho metástasis en el cuerpo social chileno y desconozco si existe médico o medicina para curar a Chile de tan terrible mal.
Las fuerzas derrotadas hace cincuenta años pugnan por tomarse la revancha y terminar la tarea que Allende dejó inconclusa: destruir a Chile; lo que casi logran con la asonada subversiva, terrorista, delincuencial y revolucionaria del 18 de octubre de 2019 —que buscaba derrocar a un gobernante democráticamente elegido—; y con el diabólico, fatídico e ilegítimo proceso constituyente que culminó el 4 de septiembre de 2022 con un amplio rechazo de la ciudadanía al texto de nueva Constitución propuesto por la Convención Constitucional; que buscaba refundar a Chile, destruir su institucionalidad y la esencia de un régimen democrático, y a la nación chilena, lo que habría culminado en un Estado totalitario.
Tal peligro, de caer bajo un sistema estatista, colectivista, igualitarista e intervencionista, anulador de la persona humana y de los principios de una sociedad libre —lo que contradice nuestra tradición chilena y los principios que fundamentan la Sociedad Cristiana Occidental; sumado a la demagogia, al terrorismo y al decaimiento de las virtudes morales de los ciudadanos— sigue latente.
Para el Partido Comunista y los partidos y movimientos políticos de extrema izquierda que actualmente están en el poder, “el proyecto popular que encabezó Salvador Allende es un proyecto inconcluso, pero no derrotado”. El Partido Comunista no ha renunciado a su proyecto totalitario que, como lo señala su Manifiesto del año 1848: “Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente”; lo que está en consonancia con lo declarado en la resolución adoptada por el Partido Socialista de Chile en su congreso realizado en Chillán en 1967, en el sentido de que: “La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del Estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”.
Adolfo Paúl Latorre
Magíster en ciencia política
El Partido Comunista es el más conservador de todos, puesto que habiendo transcurrido más de un siglo, sigue siendo fiel al postulado establecido en su manifiesto del año 1848: “Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente”.
Adolfo Paúl Latorre
Magíster en ciencia política