Humberto Garrido, ex rector del Liceo de Aplicación cuya salida del cargo generó controversia en redes y medios de comunicación, demandó a la Municipalidad de Santiago, cuya representante legal es la alcaldesa comunista Irací Hassler, alegando la ilegalidad de su despido.

Garrido fue removido el pasado 11 de octubre, mismo día en que se presentó una controversia en televisión en vivo, luego de que quedara al descubierto que Rodrigo Roco, quien de hecho ha venido ejerciendo como director de Educación, no le permitió ingresar a una reunión que él iba a sostener esa mañana con un representante de los apoderados de ese colegio.

«Si afectó lo que había ocurrido esa mañana, no tengo idea, pero sí siento que fue una decisión apresurada, no tan analizada. Creo que pudo haber sido una reacción, no sé si del señor Roco o del sostenedor, la alcaldesa Irací Hassler», indica Garrido en entrevista con El Líbero.

El ex rector dice más: «Creo que me sacaron por razones políticas, porque nosotros cuando fuimos elegidos nos encontramos con colegios muy violentos y cuando apareció la Ley Aula Segura -en diciembre de 2019-, la actual alcaldesa, que en ese momento era concejala, era una detractora total de esa ley. Nosotros como directores de liceos apoyamos la ley porque nos daba más atribuciones. Creo que eso fue un costo político tremendo».

Para pedirle la renuncia anticipada, la Dirección de Educación de Santiago argumentó que la calificación de desempeño de Garrido -la cual había quedado establecida el 18 de agosto, 54 días antes de que la Dirección de Educación Municipal (DEM) decidiera materializar el despido- había sido «insuficiente» y que se daba por «no cumplido» el convenio de evaluación al que el rector se había comprometido al aceptar el cargo.

«Estuvieron buscando la forma de sacarme de alguna manera, no pudieron hacerlo a través de un proceso administrativo de sumario y lamentablemente usaron el tema de la evaluación, sin mayor explicación y sin transparentar el tema», sostiene Garrido.

El documento en el que se le notifica al rector la desvinculación, por razones de la mencionada evaluación, está firmado por el propio Roco, abajo de cuya firma se indica: «Jefe de Gestión Institucional».

Conforme a demanda presentada por el exrector, a la que El Líbero tuvo acceso, al no ostentar Roco el cargo de director de Educación Municipal de Santiago, «no está legalmente habilitado» para evaluarlo ni para destituirlo. En ese mismo acto solicita su reintegro como director del Liceo de Aplicación.

De acuerdo con el artículo 34 de la Ley 19.070, corresponde «al Jefe del Departamento de Administración de Educación Municipal o de la Corporación Municipal determinar el grado de cumplimiento de los objetivos acordados» en el convenio de evaluación.

Conforme a esa norma, es ese mismo funcionario el que, con aprobación del sostenedor, «podrá pedir la renuncia anticipada del director cuando el grado de cumplimiento de los objetivos acordados en el convenio de desempeño sean insuficientes».

Roco no figura como director de Educación Municipal de Santiago

Para fundamentar su alegato, en la demanda se incluye un contrato de trabajo fechado el 19 de julio de 2021 en el que se establece que la «Municipalidad de Santiago, contrata los servicios personales, bajo dependencia y subordinación para su Dirección de Educación a don Rodrigo Daniel Roco Fossa para que cumpla funciones de Jefe de Departamento de Gestión Institucional de la Dirección de Educación».

«Roco no cumple ni ostenta el cargo de Director o Jefe de Departamento de Educación Municipal en los términos de la Ley 19.070, por lo que no está habilitado para determinar el grado de cumplimiento de los objetivos acordados en un convenio de desempeño, ni
tampoco para solicitar la renuncia a un director titular de une establecimiento educacional».

Así está planteado en la demanda presentada por Garrido, que llegó al cargo de director del Liceo de Aplicación, por concurso público en junio de 2018 y a quien le correspondía ejercer en el cargo hasta junio del próximo año.

En el escrito se argumenta que el cargo de director de Educación de la Municipalidad de Santiago está vacante y que de hecho Hassler se encuentra en mora en cuanto al llamado a concurso público para ese puesto, pues el ejercicio del cargo por reemplazo solo puede darse por un lapso de seis meses (ver nota: Municipalidad de Santiago tiene 9 meses de mora en llamado a concurso público para Director de Educación)

En el directorio de la DEM que aparece en su página web, no figura el cargo de director de Educación. En la lista de funcionarios, Roco es incluido de primero como Jefe de Gestión Institucional.

En información que está en línea y que es de acceso público conforme a la Ley de Lobby, también aparece Roco como Jefe de Gestión Institucional de la DEM. Ostentando ese cargo, y no el de director de Educación, recibió a un gestor de intereses el 26 de octubre del año pasado, 15 días después de haber despedido a Garrido.

En su cuenta en Twitter, Roco no especifica el cargo que ejerce en la DEM. «Trabajador de la Educación Pública en la Muni de STGO con la Alcaldesa #IraciHassler«, indica en la descripción.

«Roco tendría que renunciar a su cargo y ser normbrado por una contrata de reemplazo»

El abogado Christopher Gotschlich, que representa a Garrido en esta causa, explica que conforme a lo establecido en el Estatuto docente, Roco no puede fungir como reemplanzate en el cargo de director de Educación porque su vinculación con la DEM se efectuó mediante contrato de trabajo, regido por el Código de Trabajo, y no a través de contrata administrativa, que es una figura distinta que aplica para el Estatuto docente.

«El Estatuto docente establece que el reemplazo de un director debe hacerse únicamente a través de una contrata de reemplazo y no por alguien que ostente un cargo mediante contrato de trabajo. Se tiene que hacer un nombramiento especial de reemplazo», indica el jurista a El Líbero.

«Roco tendría que renunciar a su cargo y ser nombrado por una contrata de reemplazo hasta que se designe al director de Educación, por Alta Dirección Pública», agrega el abogado.

En la demanda, se cita un dictamen emitido por la Contraloría por un caso anterior, que data de 2014, cuyo criterio impediría que Roco ejerza el cargo de director de Educación en calidad de reemplazante.

«El reemplazo -en el evento que el cargo de jefe del departamento de administración de educación municipal estuviese vacante- solo pudo producirse, en los términos anotados en el inciso final del artículo 34 F de la ley N° 19.070, mediante una designación como contratado y no como aconteció, a través de una asignación de funciones, según da cuenta el decreto N° 2.127, de 2013, de la Municipalidad de Santiago, por lo que el acto administrativo que dispuso esa encomendación debe ser dejado sin efecto», se indica.

Pormenores del día en el que despidieron al rector del Liceo de Aplicación

«Ese día 11 de octubre solicité una audiencia con la Alcaldesa de Santiago, doña Iraci
Hassler mediante correo electrónico, obteniendo como respuesta un correo del Jefe de
gestión Institucional Rodrigo Rocco, citándome a una reunión a las 16:30 horas», indica Garrido en el escrito de demanda.

El ahora ex rector entrega más detalles en el documento: «Una vez concurrido a las oficinas de la Dirección de Educación, me reuní con Rodrigo Rocco y Tamara Contreras -subdirectora de Gestión Técnica Pedagógica-, quienes me indican que ‘debíamos cerrar’ un tema que es el de mi evaluación y que debía dejar mi cargo por no alcanzar la evaluación del convenio de desempeño».

Fue en la mañana de ese día cuando Garrido se presentó en la sede de la DEM para una reunión en la que había sido invitado por Claudio Vargas, apoderado del Liceo de Aplicación que tenía cita con Roco para tratar asuntos referidos al colegio.

Este último le había pedido al rector que se le sumara porque lo consideraba «pertinente» y porque tenía entendido que podía asistir hasta con tres acompañantes, pero Roco le impidió el ingreso. Así se lo explicó a El Líbero en su momento (ver nota: El rol de Rodrigo Roco en la trama que rodeó la salida del rector del Liceo de Aplicación que enfrentó a violentistas).

Esa misma tarde, cuando Vargas relataba lo ocurrido en una entrevista en Chilevisión, desde la DEM llamaron al canal para desmentirlo y fue entonces cuando el apoderado dio a conocer que tenía un audio donde había quedado registrado lo dicho por Roco. La producción del programa escuchó la grabación, a la que El Líbero también tuvo acceso posteriormente, y la periodista a cargo del espacio confirmó que lo dicho por Vargas era cierto.

«Había pedido la cita con Hassler con la finalidad de conversar lo que estaba sucediendo adentro de la DEM. Ese día fue cuando me hicieron el desaire y después el señor Roco negó que yo hubiese estado allí, cuando incluso lo saludé de la mano a él y a la Jefa de Gabinete de la alcaldesa. Yo no estaba de acuerdo con el trato que se me estaba dando y eso es lo que quería hablar con la alcaldesa, además del tema de la evaluación y de mi apelación», relata Garrido.

Ante todo lo ocurrido ese 11 de octubre, la DEM publicó ese mismo día un comunicado aclaratorio en su cuenta en Instagram y en seguidas divulgó otro donde informaba que le habían solicitado al rector del Liceo de Aplicación que dejara su cargo de forma anticipada «como resultado del proceso regular de evaluación de los directivos escolares, de conformidad a lo establecido en las leyes N° 19.070 y N° 20.501».

La primera de esas normas es precisamente en la que se fundamenta la defensa de Garrido para alegar la ilegalidad de su despido.

Esperaron más de ocho semanas con los resultados de la evaluación para despedir al rector del Liceo de Aplicación

En la demanda también se incluye una cronología de lo ocurrido con la evaluación de desempeño con fundamento en la cual Roco despide a Garrido. Según las fechas dadas por el exrector, la DEM dejó transcurrir más de 8 semanas desde que tuvo los resultados de la evaluación ya apelada antes de materializar el despido del director.

De acuerdo con lo indicado en el escrito, Garrido remitió los antecedentes de su evaluación en diciembre de 2021. El 3 de agosto de 2022 le notificaron por correo que su evaluación había sido de 71,2%, siendo 80% la meta mínima.

De los cinco ítems que constituyen la evaluación -Gestión pedagógica, Gestión de recursos, Liderazgo, Convivencia Escolar y Resultados- en la que Garrido fue calificado con un porcentaje más bajo fue en Convivencia Escolar: 60%

«En Convivencia escolar eran solo dos indicadores, uno de ellos se logró y el otro era el del Comité de Convivencia Escolar, que fue lo que apelé, porque a los colegios públicos, por ley, lo que se les pide es un Consejo Escolar. Fue súper injusto porque si hubiesen tomado eso en cuenta ese porcentaje hubiese subido inmediatamente a un 100% y entonces se alcanzaba el porcentaje de logro de la evaluación total», explica Garrido al ser consultado sobre el tema.

«Me atrevería a decir además que hubo directores que también alegaron ese punto y se los dieron», advierte.

En todo caso, el rector envió nuevos antecedentes dentro del lapso para apelar la evaluación y el 18 de agosto fue emitido un memo, firmado por Roco como Jefe de Gestión Institucional, en el que se informa que después del nuevo análisis la evaluación se ubicó en 72%, por lo que se daba por «no cumplido» el convenio de desempeño.

«Todo fue sesgado, no me dieron más explicaciones, solamente enviaron el documento y yo me preguntaba: ¿Cómo van a subir solo 0,08%?. Eso me hace pensar que por supuesto me querían sacar, ese era el objetivo y lo lamento mucho por los profesionales que trabajaron en esa evaluación», sostiene.

«En ningún momento me hablaron de que me iban a sacar, todo lo contrario»

Conforme con lo señalado en el escrito, el 31 de agosto de 2021 Garrido fue citado por Roco y Tamara Contreras. «Hago un resumen por correo y quienes me responde con apreciaciones», se indica en la demanda con respecto a lo ocurrido en la reunión.

«En esa reunión les pedí que hiciéramos una mesa interestamental, para tratar los temas del Liceo de Aplicación, que se hizo después junto a todos los miembros del Consejo Escolar. En esa oportunidad les toqué el tema de la evaluación y les dije que no estaba de acuerdo, que estaba totalmente sesgada. Me dijeron que iba a haber una reunión para tratar ese tema. Esa reunión nunca llegó, ya después me encontré con la desvinculación», explica Garrido a El Líbero.

«En ningún momento me hablaron de que me iban a sacar, todo lo contrario, fue: ‘Ya director, vamos a hacer esta mesa interestamental para poder salir adelante», agrega.

En la carta, firmada por Roco como Jefe de Gestión Institucional, en la que se le informó s Garrido sobre su desvinculación, se indica que «mediante Decreto Seccional Tercera N° 2443 de fecha 26 de septiembre de 2022, el sostenedor aprobó la petición de su renuncia anticipada y dispuso el término del nombramiento de su cargo (…) a partir del 12 de octubre de 2022».

«Según el documento, poco menos que en septiembre ya estaba decidido eso -el despido- y nunca me enteré», advierte Garrido.

En todo caso en la demanda el exrector se refiere al tiempo que la DEM dejó pasar entre la materialización del despido y la fecha en la que tuvieron los resultados de la evaluación con base en los cuales le solicitaron que abandonara el cargo

«Curiosamente y por casi dos meses, continué realizando mis funciones como director
titular del Liceo de Aplicación hasta el 11 de octubre de 2022, cuando fui citado a
comparecer a una reunión con el Jefe de gestión Institucional Rodrigo Rocco», se señala en el escrito.

En criterio de Garrido, que resistió en el cargo incluso en épocas en las que algunos estudiantes violentaron su oficina, sacarlo del cargo dos meses antes de que concluyera el año escolar, fue una decisión que afectó a la comunidad aplicacionista, sobre todo tratándose de una institución educativa en la que se hizo un esfuerzo por poner fin a las manifestaciones violentas, que son frecuentes en algunos liceos emblemáticos de Santiago.

«Hubo falta de empatía con una comunidad completa de parte de quien haya tomado la decisión -del despido-. Eso no es justo para mí prefesionalmente ni para toda la comunidad. La historia no puede terminar así, haciendo uso de estos detalles, del abandono, de tratar de cansarme para que me fuera. Dejaron solo al Liceo de Aplicación, no solamente a mí como director. Yo iba a estar hasta el último día en el colegio y me arrebataron ese sueño que tenía con esta comunidad en donde yo fui alumno y eso tiene que ir a tribunales», asevera justo antes de concluir la entrevista.

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