24 fueron los nombres elegidos por el Presidente electo, José Antonio Kast, para integrar su gabinete ministerial. Un grupo marcado por la presencia de independientes y donde prima un perfil más técnico que político.
En entrevista con Mirada Líbero, el analista político Max Colodro anticipó el estilo de conducción del próximo gobierno y las dificultades políticas que enfrentará. De acuerdo con Colodro, esta primera fotografía del Ejecutivo refleja “personas de su confianza, de su entorno político, de su historia”, con una baja incidencia de los partidos, que, a su juicio «quedaron en un lugar más bien secundario, subsidiario”.
En ese contexto, el analista subrayó que el Presidente deberá asumir rápidamente que “tiene a una oposición dura” y que existe “un sector importante de la oposición que va a apostar al fracaso del gobierno y a la desestabilización del país”, lo que obligará a una gestión política especialmente cuidadosa desde el inicio del mandato.
“Los partidos han quedado en un lugar más bien secundario, subsidiario”
-¿Qué le parece el gabinete nombrado y qué representa esta primera foto que estamos viendo del gobierno entrante?
–Representael estilo de conducción personal del próximo Presidente de la República. Aquí hay un sello muy personal, personas de su confianza, de su entorno político, de su historia, muy cercanas, muchos de ellos, al gremialismo, a la historia del movimiento gremial, la mayoría de la Universidad Católica, muchos de la ex UDI, de la gente que emigró con José Antonio Kast a la formación del Partido Republicano. Probablemente todos los presidentes lo ponen, lo tienen, ese sello personal, pero en este caso se nota más porque los partidos tuvieron un peso menor en la conformación de este primer gabinete. Yo creo que los partidos han quedado en un lugar más bien secundario, subsidiario, y probablemente en ese tema es donde estén los mayores riesgos y la mayor apuesta de este gabinete de José Antonio Kast.
-La poca presencia de los partidos fue una de las principales críticas, de hecho 16 de los 24 ministros nombrados son independientes. ¿Cuánto puede durar este diseño ministerial, por lo mismo?
–Hay una apuesta, sin duda, que va a depender mucho de la capacidad de gestión que tenga este gabinete. Yo creo que la parte política del gabinete quedó bien afiatada. Es decir, el ministro del Interior, (Claudio) Alvarado; el ministro de la Segpres, (José) García Ruminot, son personas con una trayectoria política muy potente, que conocen muy bien el Congreso, conocen muy bien la articulación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Ahora, la mayor interrogante, en mi opinión, es y va a ser la capacidad de gestión política de los ministros sectoriales. Porque es cierto, los ministros sectoriales tienen temas de gestión que son propios de sus carteras, pero al final del día los ministros son actores políticos y necesitan tener capacidad política y articulación en el Congreso.
-¿Qué cree que pasará con los equipos que acompañan a los ministros? ¿Puede darse una pelea mayor dentro de los partidos por tener más representatividad?
–Una posibilidad es que sea en el ámbito de los subsecretarios, por ejemplo, de las jefaturas de servicio, donde los partidos puedan tener una cierta compensación, un mayor equilibrio, una mayor representación. Generalmente ocurre que se busca compensar en las subsecretarías los desequilibrios o las tensiones que se generan en la designación de los ministros. Pero aquí hay una cuestión muy clara y es el hecho de que los subsecretarios son cargos de exclusiva confianza del Presidente y no del ministro, por lo tanto, si hay mucho ministro independiente, como en este caso, y muchos subsecretarios de partidos políticos, eso puede terminar favoreciendo la gestión política de los subsecretarios en desmedro de la gestión de los propios ministros y eso puede generar ahí ciertas tensiones.
“Hay una pata coja del gabinete que es la ausencia del partido de Kaiser”
-El Presidente electo José Antonio Kast destacó que este es un gabinete para un gobierno de emergencia y de unidad nacional. ¿Se ven reflejados estos dos ámbitos en los nombres elegidos?
–Yo creo que sí, efectivamente este es un gabinete que logró resolver bien el tema de la transversalidad, salvo en el tema de la ausencia del Partido Nacional Libertario. Hay una pata coja en este gabinete que es la ausencia del partido de Johannes Kaiser, eso probablemente le va a pasar una cuenta en algún momento al gobierno, es una debilidad estructural de este nuevo gabinete, va a tener que compensarse con una muy buena gestión de los ministros hacia el Partido Nacional Libertario, que tiene una representación parlamentaria importante y que además tiene una agenda que va a buscar confrontar al gobierno los temas más complejos, entre ellos seguridad y también en la agenda cultural. Entonces, yo creo que ahí quedó un flanco relativamente abierto que no se pudo resolver correctamente a mi juicio. Pero el gabinete es un gabinete transversal, va desde el Partido Republicano hasta sectores importantes de la centroizquierda, exministros de Michelle Bachelet, también del gobierno de Ricardo Lagos, yo creo que esa señal es una señal súper potente respecto de lo que se ha llamado el cambio de clivaje. En eso el Presidente tuvo un gran acierto el día de ayer. Y también yo creo que el gobierno de emergencia, trágicamente, se ve reforzado de manera dramática en estas horas producto de lo que está pasando en el sur.
-El nombramiento del Ministerio de Seguridad era uno de los más esperados. ¿Qué le pareció la opción de la exfiscal Trinidad Steinert para liderar esa cartera? ¿Fue una sorpresa?
–Dadas las evidencias y la información pública que manejábamos hasta un par de días atrás, efectivamente el Presidente tuvo la intención de poner a Rodolfo Carter en ese cargo y en mi opinión, afortunadamente el exalcalde y actual senador electo tomó la decisión correcta, que fue ser leal a sus electores, a la responsabilidad del cargo que asume en marzo. Yo creo que la apuesta del Presidente por la exfiscal es buena. Un fiscal es alguien que ha tenido relación con las policías en materias de investigación, con ambas, con la policía uniformada, con la policía civil, conoce cómo se llevan adelante las investigaciones, cuáles son los desafíos para abordar los temas, por ejemplo, de combate al crimen organizado, sobre todo en una zona tan compleja como la que le tocó a ella en el norte. Yo creo que es una persona de experiencia. De nuevo, la gran interrogante es su manejo político. Ya no tiene un cargo solo de gestión judicial, ahora tiene un cargo que tiene, inevitablemente un componente de una dimensión política. No sé qué experiencia política tiene, pero si no la tiene va a necesitar un buen equipo y buenos asesores que le ayuden en ese ámbito.
“El desafío político del gobierno es que ese 60% de apoyo se sostenga”
-Retomando el punto del Partido Nacional Libertario que finalmente queda fuera del gabinete. ¿Cuál es el riesgo de que no se integren? ¿Pueden terminar siendo una oposición al gobierno?
–Una oposición amistosa, como lo definió el propio Johannes Kaiser. A ver, yo creo que el problema principal tiene que ver con la necesidad del próximo Presidente y del próximo gobierno de cuidar y de mantener en la medida de lo posible a esta mayoría que votó por el rechazo, el 62%. El desafío político del gobierno es que ese 60% se sostenga y se mantenga a pesar de las dificultades y de las tensiones y eventualmente de los retrasos que haya en materia de gestión. Y eso parte con una pata coja, que es el hecho de que de ese 59-60%, ya hay un sector importante -Kaiser sacó un 14% en primera vuelta- que tomó la decisión de quedarse en la otra vereda y por lo tanto ahí hay un riesgo y va a requerir de un esfuerzo de gestión política muy importante para que eso no se traspase relativamente de manera rápida.
-¿Cuál será el mayor desafío que va a enfrentar el próximo gobierno?
–Aquí el gran desafío del próximo gobierno va a ser la gestión política, entre otras cosas por lo siguiente: el Gobierno va a tener que -y a mi juicio va a quedar claro relativamente rápido- tiene a una oposición dura y que tiene a un sector importante de la oposición que va a apostar al fracaso del gobierno y a la desestabilización del país. Y por lo tanto, eso es algo que el próximo gobierno, desde el punto de vista del diseño político y del diseño estratégico, no puede descuidar.
-¿Cómo ha visto ya la reacción de la que será la oposición con respecto a los nombramientos del gabinete?
–Bueno, la oposición está en una situación muy crítica, sale literalmente en el suelo de este gobierno después de un fracaso y de una derrota estratégica, cultural, ideológica, estrepitosa. El gobierno no pudo sacar adelante ninguno de sus proyectos y de las transformaciones emblemáticas, partiendo por el cambio constitucional, por el fin de las AFP, entre otras cosas. Entonces, la oposición, la futura oposición, va a estar durante un tiempo en el suelo, fuera de combate, pero la izquierda chilena tiene una tradición, una trayectoria que no se puede olvidar. Si hay algo que la izquierda hace bien en Chile y en el mundo, pero en general en Chile, sobre todo, es hacer buena oposición, oposición dura, ser capaz de construir relatos, de canalizar emociones, frustraciones, malestares, y yo creo que ese va a ser, a mi juicio, el principal desafío político del gobierno. Más que en el oficialismo, más que las complejidades que puede haber del otro lado, incluso con la decisión de los libertarios de quedarse fuera del Ejecutivo, la mayor dificultad que el gobierno va a empezar a enfrentar tarde o temprano -más temprano que tarde-, va a ser una oposición que va a apostar al fracaso del gobierno.
