Publicado el 26 de diciembre, 2019

Los dos sistemas de paridad que respetan la voluntad del voto y que podrían destrabar la tensión en Chile Vamos

Autor:

Bastián Garcés

Lista cerrada o dos papeletas para elegir a un «convencional» hombre y a una mujer. Estas son las opciones que no alterarían el resultado de la elección de los miembros que redactarán una nueva Carta Magna, alternativas que barajan en el oficialismo para lograr la paridad. Mientras RN ve con buenos ojos el mecanismo de una persona dos papeletas, la UDI apostaría por listas cerradas.

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¿Cómo garantizar la paridad de género -sin alterar el resultado- en la elección que definirá la convención que redactará, eventualmente, una nueva Constitución? Esa es la pregunta que ronda en los partidos políticos luego de que la semana pasada la Cámara de Diputados aprobara que el organismo a cargo de una nueva Carta Magna esté compuesto por la misma cantidad de hombres y mujeres.

De hecho, el propio gobierno ha revisado diferentes fórmulas para lograr ese objetivo, tema que ha tensionado las relaciones en Chile Vamos.

El Presidente Sebastián Piñera sostuvo una reunión con los ministros de Interior, Gonzalo Blumel, y Segpres, Felipe Ward; los senadores RN Andrés Allamand y Rodrigo Galilea; los UDI Víctor Pérez y Juan Antonio Coloma, y Felipe Kast (Evópoli), en donde abordaron las opciones para que Chile Vamos tenga una postura única frente al tema.

Listas cerradas, doble papeleta o corregir el resultado de la elección exigiendo porcentajes mínimos de votación, fueron las alternativas que se examinaron en un contexto marcado por las críticas de la UDI hacia sus compañeros de colación por sumarse a la paridad con acuerdo de la ex Nueva Mayoría. Algo que incluso llevó a la tienda liderada por Jacqueline van Rysselberghe congelara su participación en Chile Vamos.

El proyecto impulsado por la diputada de Renovación Nacional Marcela Sabat plantea que para las elecciones de octubre del próximo años, «en los distritos que reparten un número par de escaños, deberán resultar electos un 50% de mujeres y un 50% por ciento de hombres. Y en el caso de ser un cantidad impar de escaños no podrá haber una diferencia mayor a uno entre ambos sexos. Lo que plantean desde la UDI, y diversos expertos, es que la fórmula no respeta la voluntad de los electores, pues si no se logra esa ecuación (50 y 50), debe llenarse el cupo por el sexo que no logre el 50%, independiente de que quien lo complete haya sacada menos votos del que tengan que «bajar» para que se cumpla la paridad de género.

En este escenario, el presidente de la colectividad, Mario Desbordes, se mostró abierto a avanzar en «una persona dos votos», es decir votar por un hombre y por una mujer. El dirigente explicó que no habían planteado este mecanismo para no romper el compromiso de «no avanzar en medidas que no fueran constitucionales, porque tiene gasto fiscal, pero si el Ejecutivo patrocina eso, estamos dispuestos a cambiar la fórmula de corrección por una fórmula como esa«.

Una idea que ha sido rechazada desde sectores de la centroizquierda. Durante la mañana del martes, el diputado independiente Pepe Auth respondió a la propuesta realizada por Desbordes. El experto electoral argumentó que la fórmula para resolver comentada por el presidente de RN, que consiste en elegir de forma separada a los constituyente, dañaría «severamente la representatividad del órgano constituyente«. Auth señaló que en el caso de votar separadamente a 78 hombres y 78 mujeres reduciría a la «mitad el número de escaños a distribuir para cada corriente política o social, de 3 a 8, pasaríamos en la práctica a 1 a 4».

Los partidos en las listas cerradas pueden poner personas muy técnicas, pero poco conocidas y que pueden ser un tremendo aporte para la redacción de la nueva Constitución mientras que, si se hace una elección popular (con el sistema actual), probablemente esas personas no van a salir elegidas porque no las conoce nadie», explica Sylvia Eyzaguirre.

Auth ha sido uno de los diputados de centroizquierda que ha defendido utilizar listas cerradas para la elección de convencionales en noviembre de 2020. Una fórmula que también a enarbolado la UDI. El diputado difundió entre los presidentes de los partidos y dirigentes políticos que firmaron el acuerdo para iniciar el proceso constituyente una propuesta orientada en esta línea. «Este sistema de distrito único puede asegurar la representación paritaria de hombres y mujeres, exigiéndole por ley a los partidos la presentación de listas cuya composición ha de ser paritaria y alternada, es decir, una mujer y un hombre (o a la inversa), luego otra mujer y un hombre, y así sucesivamente», se lee en el documento elaborado por el experto electoral.

Pero ¿qué opinan los expertos sobre esta discusión? Al ser consultada por El Líbero, la investigadora del CEP Sylvia Eyzaguirre comenta que en el caso de mantener la cantidad de escaños para la Convención Constituyente o Mixta se decanta por un sistema de listas cerradas, en la que los candidatos vayan de forma alternada entre hombres y mujeres, algo con lo que a su juicio generaría «mayores incentivos para que salgan más mujeres elegidas».

Una opinión similar tiene el académico de la Universidad de Talca y experto electoral Mauricio Morales quien sostiene que las listas cerradas y bloqueadas favorecen la representación femenina en los distritos grandes, aunque no en los de menor tamaño. Sin embargo, el experto explica la solución frente a este problema es simple: «Obligar a las listas o pactos y a los partidos que integran el pacto a ir encabezados por una mujer, y que en el resto de los distritos (que entregan 5 o más escaños) sean sometido a un sorteo para ver quién encabeza la lista».

Algo en lo que ambos coinciden es que la lista cerrada facilita que la gente entregue su preferencia a ideas y no a personas. «Los partidos en las listas cerradas pueden poner personas muy técnicas, pero poco conocidas y que pueden ser un tremendo aporte para la redacción de la nueva constitución mientras que, si tú haces una elección popular, probablemente esas personas no van a salir elegidas porque no las conoce nadie», explica Eyzaguirre. Mientras que Morales señala que «la gente votará por pactos o por partidos dentro del pacto, despersonalizando la política y asignando escaños con un criterio claro de representación«.

Unas características distintas a las que podría otorgar un sistema de dos papeletas. En una reciente columna Espacio Público señaló que este sistema se ha utilizado en países europeos como Austria, Italia, Suecia, Holanda y Francia, y que para «no duplicar el tamaño de las asambleas, al implementar este mecanismo el número de distritos se redujo a la mitad». En ese sentido la organización sostiene que con ese ajuste se garantizaría que «exista una representación igualitaria por género, y al mismo tiempo evita que haya candidatos que resulten electos con menos votos que los que quedan afuera«.

Pese a esto Espacio Público plantea que un efecto no deseado de este mecanismo sería que hombres y mujeres al competir de forma separada se pueda «segregar la discusión política durante los períodos de campaña«. Pero agregan que los electores deberán interesarse en las propuestas de todos los candidatos, ya que independientemente de su sexo tendrán que elegir a un hombre y una mujer.

Muy probablemente las listas de mujeres tengan más votación nula o blanca, volviendo así a la discusión respecto a por qué son electos con menos votos», apunta Mauricio Morales.

Sin embargo, tanto Eyzaguirre como Morales coinciden que este sistema no cuenta con tantas ventajas como la lista única. La investigadora del CEP sostiene que en el caso de que los escaños se mantengan al utilizar este mecanismo produciría que, al duplicar los votos, la cifra repartidora sea mucho más alta, algo que perjudicaría a los partidos pequeños. «El sistema es menos proporcional, entonces con ese sistema lo que tendrías que hacer es duplicar el número de escaños para no perjudicar a los partidos más chicos«, sostiene Eyzaguirre.

En tanto, Morales añade otra dificultad que tiene este modelo: «El incremento de los costos de información para los electores«. El experto añade que «muy probablemente las listas de mujeres tengan más votación nula o blanca, volviendo así a la discusión respecto a por qué son electos con menos votos».

Otro efecto que produciría este sistema es la fragmentación de las listas, algo que a su juicio podría favorecer a la derecha. Si bien el experto indica que ambos sistemas son «neutros» respecto al resultado electoral, en el caso de dos papeletas al favorecer la división podría perjudicar a la izquierda, la cual ya se encuentra fragmentada en varias oposiciones y que al sumar una división de candidatos por sexo podría «producir una doble fragmentación y en ese escenario uno podría interpretar que la derecha se podría ver favorecida porque en estos sistemas electorales se premia a los que van unidos«.

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