Publicado el 6 abril, 2021

Las visiones encontradas dentro del Minsal respecto de aplicar una tercera dosis de vacuna para combatir las nuevas cepas

Autor:

Maolis Castro

Frente a una eventual tercera inyección para reforzar la inmunidad, conferir protección adicional y posiblemente enfrentar nuevas variantes del coronavirus, tres expertos consultados por El Líbero aconsejan esperar los resultados de los ensayos clínicos, controlar los casos activos para mitigar la aparición de cepas, y hasta usar vacunas con mayor capacidad de modificación.

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Maolis Castro

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La propagación de las nuevas variantes genera preocupación a nivel mundial. Chile, con al menos tres cepas detectadas, también comienza a maximizar precauciones para evitar que se conviertan en dominantes. Caroline Weinstein, profesora de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad de Valparaíso, propone tres estrategias para reforzar el control ante esta reciente amenaza: “Secuenciar, cerrar fronteras y que los laboratorios adecuen sus vacunas a las variantes“. Y agrega que este último aspecto es “mucho más factible” con las vacunas de ARN mensajero contra la Covid-19, por su capacidad de incorporar cambios con mayor rapidez.

Hay laboratorios como Pfizer y Moderna que están probando inyecciones de refuerzo con nuevo diseño para proteger contra la mutación británica (B.1.351) y con el fin de mitigar otras variantes. De hecho, una tercera dosis ya se planea en Reino Unido. Consultado por El Líbero respecto a aplicar esta posibilidad en Chile, el asesor del Ministerio de Salud Rafael Araos aseguró “es una alternativa siempre” y se está “evaluando” en el país. “Hay un estudio inicial, publicado por un grupo de brasileros con gente de Estados Unidos y del Reino Unido, que muestra que los anticuerpos neutralizantes contra Sars-CoV-2 son menores de lo que a uno le gustaría ver. Es un estudio inicial, pero que nos hace recordar que tenemos estar atentos a las nuevas variantes, y a la necesidad de una eventual tercera dosis. Con relación a eso, es una alternativa siempre”, afirmó.

Pero Weinstein, doctora en microbiología e inmunología, aconseja que si se adopta esta medida en el país, mayoritariamente inmunizada con dosis de la farmacéutica china Sinovac, debiera ser con otra fórmula distinta a ésta. “Si se piensa volver a vacunar con la misma vacuna en una tercera oportunidad, creo que no es buena alternativa. Los anticuerpos que se producen con la vacuna, justamente Coronavac, prácticamente están bajo el límite de detección para neutralizar el virus en la versión o variante P.1 (originada en Manaos, Brasil). Mi libre pensamiento es que si con cualquiera de las vacunas, ya mostrado que reducen la eficacia con estas variantes que producen la mutación, y damos otra dosis, vamos a aumentar la cantidad de anticuerpos probablemente, pero no necesariamente la capacidad de neutralización viral”, explica.

La profesora de la Universidad de Valparaíso indica que la mayoría de los estudios solo estarían enfocados en determinar la “capacidad neutralizante” y también la “carga viral”, pero pocos observan el “otro brazo”: la denominada “inmunidad celular”. Esta es, precisamente, la que proporciona memoria al sistema inmunitario y, por tanto, sería más efectiva frente a nuevas mutaciones del SARS-CoV-2. “Entonces, no sabemos si esa se ve perjudicada en la misma magnitud que la capacidad de estos anticuerpos de ser neutralizantes. Si me vas a decir que los laboratorios van a cambiar la estructura de su vacuna, incluyendo las variantes, eso es una buena idea. Si, ahora, incluyo, igual como se hace en la vacuna contra la influenza, otras variantes; entonces sí estamos hablando de una posibilidad de hacerles frente”.

Si se piensa volver a vacunar con la misma vacuna en una tercera oportunidad, creo que no es buena alternativa. Los anticuerpos que se producen con la vacuna, justamente Coronavac, prácticamente están bajo el límite de detección para neutralizar el virus en la versión o variante P.1

La aparición de las nuevas mutaciones encuentra un nicho en poblaciones con altos niveles de infectados. Es decir, mientras más alto sea el número de casos activos en el país, más posibilidades de infecciones con nuevas cepas e, incluso de variantes propias, porque en cada “ciclo de reproducción” del virus existe la posibilidad de que cambie.

Con el foco en los ensayos clínicos

Pablo González, director ejecutivo de estudio de la vacuna Sinovac en Chile, recalca que todavía existen algunos estudios internacionales en etapa de revisión sobre cómo una terceras inyección ayudaría a neutralizar las variantes. “Sin embargo, estos parecen indicar mayormente la capacidad de limitar la acción de estos virus, si bien hay que esperar la publicación de los resultados para hacer un análisis más acabado. En todo caso, estos ensayos son extrapolaciones experimentales de lo que podría ocurrir realmente en el contexto de una persona expuesta a estas variantes y por tanto no necesariamente hacen paralelo exacto del escenario de interés”.

González agrega que el objetivo de eventuales terceras dosis sería extender la duración de la inmunidad contra SARS-CoV-2 en el tiempo, “aumentando la intensidad de la respuesta inmune contra este virus, luego de dosis previas. En segundo lugar, inducir respuestas inmunes más detectables en personas que responden débilmente a la vacuna, lo cual ocurre en numerosos casos en una pequeña proporción de los vacunados y, como tercer punto, conferir protección adicional contra nuevas variantes del virus que podrían escapar a componentes del sistema inmune generados por las primeras dosis de la vacuna”.

Si me vas a decir que los laboratorios van a cambiar la estructura de su vacuna, incluyendo las variantes, eso es una buena idea

Según el investigador, el tiempo entre una segunda y tercera dosis debe ser determinado “idealmente en el contexto de estudios clínicos“. De ahí que resalta la importancia de realizar estas investigaciones en Chile, porque proveen de “información de primera fuente sobre la seguridad de la vacuna y óptima inducción de inmunidad en nuestra población lo que permitirá evaluar con base científica la eventual necesidad de dosis adicionales”.

De hecho, Araos precisa que “nosotros estamos contemplando esa eventualidad bajo el paraguas de un ensayo clínico, que sería la forma adecuada de ver si es necesaria y si sirve para mejorar aún más la respuesta a la vacuna” y que todavía no se sabe si debe ponerse una tercera dosis. Opina que, una vez exista certeza de los resultados científicos, debieran ser analizados otros aspectos. Su consejo es que, aunque no necesariamente la inyección debiera ser de la misma farmacéutica, sí con el mismo tipo de vacuna. “Ahora, si me preguntan qué pasa si pones una tercera dosis a gente que ha recibido Coronavac, le ponemos una de ARN mensajero, bueno quizás es positivo, pero son vacunas tan nuevas que hay pocos precedentes”. Y acota que asumir que una inyección adicional de una vacuna de ARN mensajero mejorará la respuesta a las nuevas cepas todavía es una hipótesis.

Nuevas estrategias frente a nuevos enemigos

Los científicos creen que el coronavirus llegó para quedarse. Sebastian Funk, profesor de dinámica de enfermedades infecciosas en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, asegura en un reportaje de The New York Times, que “la mejor manera de pensar en B.1.1.7 y otras variantes es tratarlas como epidemias separadas”. En este aspecto coincide el ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien califica como un “nuevo enemigo” a las mutaciones del coronavirus.

La visión de Caroline Weinstein no es muy distinta, y por eso recomienda que una manera de evitar la aparición de variantes peligrosas está en incrementar al máximo la secuenciación genómica e inmunizar a la gran mayoría de la población a gran velocidad hasta disminuir la propagación de los virus.

Concluye Weinstein: “Nosotros lo estamos haciendo bastante bien, pero lamentablemente han aparecido estas nuevas variantes, que no eran esperables tampoco tan rápidamente, y que nos hacen tener que cambiar las estrategias: por ejemplo, cierre de fronteras para evitar que entren las variantes que ya existen, pero la única manera de evitar que creemos variantes propias es poder controlar a los contagiados, a los infectados“.

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